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Colombia es un país
de gran contraste y diversidad, en donde el difícil acceso
a los servicios de salud y atención se refleja en las
personas y poblaciones más vulnerables, entre las cuales
están la población desplazada, grupos en extrema
pobreza y las minorías étnicas, entre otras. Esta
problemática llevó a entidades gubernamentales
y no gubernamentales a revaluar el sistema de salud y a desarrollar
nuevas políticas para garantizar la salud y el bienestar
de nuestra población.
El Ministerio de la Protección Social se comprometió
a cumplir las metas de un Plan Nacional de Salud Pública,
incluido a su vez en el Plan Nacional de Desarrollo, donde se
vislumbra al menos en el papel, una coherencia en el manejo
de la salud pública en el país. La salud pública
se puede definir como las ciencias y las artes médicas
en donde múltiples disciplinas hacen monitoreo constante
de una comunidad para ofrecer una atención integral de
salud en su población.
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Para que esto suceda,
el sistema debe tener coherencia y coordinación entre
sus diversas dependencias, y debe existir la voluntad política
y económica para el logro de las metas trazadas.
Con la Ley 100/93 se buscó mejorar la cobertura en salud
del ciudadano colombiano, a través del mecanismo de aseguramiento;
sin embargo, este modelo no logró resolver las necesidades
de la población. Con el Plan Nacional de Salud Pública
se busca promover la movilización de todos los sectores,
del Estado y sus ciudadanos, para transformar la calidad de
vida del colombiano común que sigue a la espera de acceso
a los servicios en promoción, protección y recuperación
de su salud (Constitución Política de 1991).
La salud pública es esencial en el andamiaje de un país,
y debe tener respaldo de todos y para todos. Debe considerarse
que ningún plan o proyecto está exento de imperfecciones,
por lo que es necesario que en los próximos años
el país se comprometa a configurar una política
nacional de salud coherente con la situación actual y
relacionada con el futuro.
Todo el pueblo colombiano está a la espera de lograr
la paz tan anhelada. Pero mientras esto suceda, debe considerarse
que los efectos de la violencia en todas sus expresiones continuarán
teniendo un profundo impacto en nuestra sociedad y en la salud
de nuestro país. Por ello los objetivos del Plan Nacional
de Salud Pública no deben sólo ser conceptos a
seguir, sino también realidades por materializar.
Objetivos del Plan Nacional de Salud
Pública
Con estos objetivos para el período 2007-2010
se busca mejorar la salud, bienestar y calidad de vida de la
población. En la concepción del Plan Nacional
de Salud Pública se dio cabida a individuos e instituciones
gubernamentales y no gubernamentales.
Dentro y fuera del Ministerio de la Protección Social
existe el compromiso de muchos para plasmar los objetivos: 1)
Mejorar la salud infantil. 2) Mejorar la salud sexual y reproductiva.
3) Mejorar la salud oral. 4) Mejorar la salud mental. 5) Combatir
las enfermedades transmisibles evitables y zoonosis. 6) Combatir
las enfermedades no transmisibles. 7) Contribuir con la seguridad
alimentaria y nutricional. 8) Contribuir con la seguridad sanitaria,
ambiental y el saneamiento básico. 9) Contribuir con
la seguridad en el trabajo y combatir las enfermedades de origen
laboral. 10) Fortalecer la gestión para el desarrollo
operativo y funcional del Plan Nacional de Salud Pública.
Estos 10 objetivos son fundamentales y ameritan una discusión
profunda uno a uno. En este artículo abordaré
el objetivo de mejorar la salud mental. Salud mental en cualquier
país es sinónimo de bienestar, y Colombia necesita
identificar en dónde, cómo y cuándo podemos
mejorar; asociado a este objetivo, está la necesidad
de incluir dentro de la prioridad en salud mental, el tema de
uso de sustancia psicoactivas en una nación donde todavía
se cree que somos productores, pero no consumidores.
Salud mental y uso de sustancia psicoactivas
Es importante enfocarse en el aspecto de salud mental
y sustancias psicoactivas en el país, problema que para
muchos pide a gritos ser prioridad a nivel comunitario. Debe
entenderse que la noción de salud mental no incluye sólo
problemas y trastornos mentales, y que el uso de sustancias
psicoactivas no significa tener el sello de abuso y dependencia.
Con la comprensión de la salud mental y del uso de sustancias
psicoactivas, se busca no sólo el bienestar del individuo
sino también el de una sociedad, con una clara visión
de preservar la integridad de nuestro entorno.
A pesar de múltiples intentos para que la salud mental
fuera parte de la atención básica, las dificultades
políticas, institucionales y económicas han impedido
cristalizar ésta y muchas metas más para que el
colombiano tenga acceso a una real calidad de vida. Definir
y entender la implementación de las políticas
de salud mental y la reducción del consumo de sustancias
psicoactivas, además de la reducción del impacto
en salud de la violencia, exige hoy un llamado a la concertación.
Para lograr ésta y muchas otras metas, se requiere de
una articulación entre los diferentes participantes del
sistema de salud en Colombia, desde el mismo individuo hasta
las dependencias del sector público y privado.
La desigualdad para acceder a cualquier tipo de servicios relacionados
con salud mental en un país como el nuestro, es hoy una
realidad que esperamos empiece a desaparecer. Con la Ley 1122/07
se hicieron modificaciones al Sistema de Seguridad Social en
Salud y se vislumbra una coordinación intersectorial
e interinstitucional para fortalecer la salud pública.
En esta ley se establece el Plan Nacional de Salud Pública,
que incluye acciones orientadas a promoción de la salud
mental, tratamiento de trastornos de alta prevalencia, y prevención
de la violencia y el maltrato, de la drogadicción y del
suicidio.
Ahora el compromiso de cambio es de todos, no sólo de
instituciones, ministerios o entidades involucradas con el sector
salud. La obligación de cada uno de nosotros es exigir
y garantizar, de manera acorde con nuestra situación,
los pasos necesarios para que la inequidad en salud empiece
a ser parte del pasado y la calidad de atención sea parte
del presente. La esperanza: que la salud pública recupere
su posición en nuestro país y que su impacto estadístico
se refleje en las condiciones de vida de la población. |
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