MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 10    No. 108  SEPTIEMBRE DEL AÑO 2007    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Luego de casi dos años sin escribir para un medio tan importante como el periódico El Pulso, regreso como colaborador habitual, gracias a la generosidad de su grupo directivo editorial. Espero desde esta columna, aportar conceptos y elementos de juicio que sirvan a debates tanto respetuosos como profesionales, dado que existen numerosos ángulos, posiciones, opiniones e intereses dentro del sector de la salud en Colombia. Entiendo que debe ser propósito final de todo aquel que genera opinión, fungir como pedagogo del análisis sereno, brindando criterios técnicos y opiniones responsables.
Hace poco, un distinguido médico me inquirió con gravedad: “¿Después de tanta discusión y señalamientos en favor y en contra, en últimas, es bueno si o no, un TLC para la salud y para el país?”. Ante el compromiso que me impone responder lo preguntado, trataré de expresar consistentemente en este espacio, algunas de mis apreciaciones.
Empecemos por aclarar, que todo este debate en torno de la negociación y aprobación de los tratados de libre comercio por Colombia, en especial con Estados Unidos, ha sido difícil y de forma adrede, confuso, pues no pocos agentes económicos, políticos e ideológicos se propusieron cargarlo de elementos grandilocuentes, de amenazas, de supuestos estudios que no pasan de ser inexactos o seudo- científicos, esforzándose en enredar con cada argumento posible el análisis, o inclusive llegando a sacrificar el buen nombre del país en el exterior; desgraciadamente, con mucho éxito. Sin embargo, a estas alturas del partido, el comportamiento de nuestro país en la economía mundial, la evolución de los procesos de globalización con sus innegables efectos, y los retos que nos plantea el futuro, nos obliga a ser pragmáticos y orientados.
Bloques económicos
Independientemente de si nos gusta o no aquello de la globalización, el mundo tiene una definida marcha económica, e igualmente, sea que nos parezca o no, cada nación tiene que tomar posición para lograr la mejor ventaja posible de cara a su desarrollo. Y eso es precisamente lo que han venido haciendo los países, unos de manera consistente y planeada, otros de manera casual, otros tristemente no se dan por advertidos aún, y algunos otros piensan todavía que el mundo los va a esperar, o que viejas fórmulas mesiánicas fracasadas pueden ser su solución.
Desde hace un cuarto de siglo ya, el mundo de manera sistemática empezó a parcelarse mediante Acuerdos de integración comercial y económica, pues los Estados han descubierto que formar “clubes de mutuo beneficio”, da ventajas competitivas sobre otros. Por esa razón y otras de carácter geopolítico e histórico, surgieron bloques como la Unión Europea (actualmente con 26 países, más otros en lista de espera para su ingreso), el NAFTA (Canadá, Estados Unidos y México), el Bloque de Asia Pacífico, el EFTA (por sus siglas en inglés, European Free Trade Association, conformado por Suiza, Noruega, Liechtenstein e Islandia), Mercosur, la Comunidad Andina de Naciones -CAN-, CAFTA en Centro América y otros tantos más.
Como si fuera poco, durante los últimos años ha venido instaurándose una tendencia global, en la que algunos países tratan de lograr ventajas especiales de otros bloques de los que no hacen parte o de países que no se encuentran en los suyos, mediante la firma de tratados bilaterales, materia en la que Chile por ejemplo, es un alumno aventajado. El principio es sencillo: el país A facilita el ingreso de productos y servicios del país B, y B facilita el ingreso de los de A mediante concesiones mutuas y exclusivas. Por tanto, de común acuerdo se negocian unas condiciones comerciales determinadas para permitir beneficios recíprocos, los que terceras naciones no tienen de A ni de B.
La escueta descripción arriba descrita, indica que país que no despierte y busque afanosamente acuerdos de integración comercial con socios “estratégicos” favorables, que no se esfuerce por diseñar y lograr condiciones de negociación convenientes, que no se arriesgue a perder algunas cosas para ganar otras, que no intente aprender y aplicar modelos dinámicos de comercio atreviéndose a salir del cascarón, se queda fuera de carrera sin remedio, sin posibilidades reales de acceder a otros mercados, y como consecuencia, con serios problemas para mantener o mejorar sus condiciones de desarrollo. Simple. Ejemplos hay por doquier, y para que no se generen dudas innecesarias, hablemos de naciones de alguna manera comparables en tamaño o desarrollo con Colombia, como Chile, Costa Rica e Irlanda del Sur, muestran los beneficios de políticas inteligentes de integración comercial, mientras que distintas naciones aislacionistas y proteccionistas, sufren los embates de su obtuso enfoque.
Acuerdos de integración comercial
Ante el actual escenario geopolítico y económico del mundo, lo primero que hay que entender respecto del comercio y el desarrollo que de él se desprende, es que salir a realizar acuerdos de integración comercial -léase Tratados de Libre Comercio o TLC-, debe ser una constante en la ecuación para buscar el progreso de una nación y sus gentes. Así que como el mundo y sus intereses no nos van a esperar, lo primero que debe responderse con relación al TLC, no debe ser una disquisición maniqueísta y reduccionista entre “lo malo y lo bueno”, sino una ponderación entre lo ventajoso y lo imprescindible. No me queda duda entonces, que Colombia está obligada a negociar y firmar tratados de libre comercio, sea con Estados Unidos, con la Unión Europea, con EFTA, y con otros países y bloques comerciales.
Ahora bien, la pregunta sobre si es bueno o malo un TLC, también lleva implícita un interrogante sobre la negociación con Estados Unidos en particular, razón por la que debo ampliar el alcance de la respuesta, pues se ha dicho que es un error negociar con un país de la magnitud del país norteamericano y que debería haberse iniciado con la Unión Europea por ejemplo, pues ellos tienen mayor “sentido social”. Debe recordarse que estos acuerdos “son negociaciones comerciales en las que unas veces se gana y en otras se concede”, así que da lo mismo tener de interlocutor a un europeo, a un americano o a un chino. Por razones históricas y geopolíticas, Estados Unidos ha estado más cerca de nosotros que otras potencias, y el estado de las relaciones bilaterales era el adecuado para iniciar, como se hizo, el proceso de negociación.
El tratado con Estados Unidos
Para dar una medida de lo importante que es la firma del TLC con Estados Unidos, si este no llegara a cristalizarse, aún sectores eficientes y competitivos de nuestro país quedarían en seria desventaja exportadora, no con sus competidores norteamericanos, sino con aquellos de países como Méjico, Chile, Centroamérica y otros más, que sí pueden vender sus productos y servicios con menores aranceles y barreras de ingreso, debido a que ellos tienen un TLC con EU, el mayor mercado del orbe. Y ni qué decir lo que pasará con sectores ineficientes. Adicionalmente, nuestro país debe tratar de liberarse de concesiones unilaterales como el APTDEA, que en últimas lo que hacen es incrementar la dependencia.
Colombia ha hecho un largo y metódico proceso de negociación, su equipo negociador ha sido bien preparado y los textos se han trabajado de manera minuciosa por parte del gobierno con acompañamiento del sector privado. Sin embargo, debido a que tenemos diferentes sectores, unos más competitivos y otros menos, existen desiguales opiniones respecto del tratado. Finalmente el equipo de negociación colombiano ha venido haciendo escuela desde las negociaciones del G-3 y se ha venido fortaleciendo técnica y logísticamente, convirtiéndose en un activo muy importante para la Nación.
TLC en salud
¿Y en cuanto a salud? Como todos sabemos, el debate terminó enfocándose exclusivamente en los medicamentos y el Sistema de Propiedad Intelectual, alcanzando esta discusión, una insospechada agitación. Algunos incluso en medio de su efervescencia, han llegado a opinar, “que los muertos los tendríamos que recoger por montones si se firma el Tratado”. Debe decirse por supuesto, que afirmaciones con semejante talante están bien lejanas a la realidad, pues las condiciones establecidas una vez terminadas las negociaciones del TLC Estados Unidos-Colombia entre los equipos negociadores, no limitan el acceso a los medicamentos, ni le quitan la soberanía al Estado en temas de salud pública, ni incrementan sus precios severamente como de manera errónea nos lo han querido presentar. Y tampoco acaba con la industria farmacéutica de genéricos. Pero esos serán temas para otros artículos.
 
Otros artículos...
Monitoreo de la seguridad social en Medellín 2004-2006 (II)
Cobertura universal en Antioquia: ¿Hasta cuándo, con qué recursos?
Independientes pueden aportar a salud sin aportar a pensiones
15 años de Clínica Las Vegas
Feria Internacional de la Salud en Medellín
24 años de servicio a la comunidad - Cirugía Maxilofacial y Estomatología: Por la armonía y la salud del rostro
Investigación - Características del cáncer bucal en pacientes atendidos entre 1990 y 2004
Empieza el trabajo con la Política Nacional de Sangre
15 años de Fundación Las Américas
¿Convienen o no los TLC a Colombia?
Gobierno liquida ESE Policarpa Salavarrieta y ESE Luis Carlos Galán
Dos investigaciones sobre régimen subsidiado
Logros del sistema de la protección social en 2006-2007 y retos a 2010
Niños y niñas en la calle
Según Procuraduría - Función del gobierno para reglamentar ESE en Ley 1122 es inconstitucional
Salud, Ambiente y Desarrollo
Orden al Mérito Cívico y Empresarial Jorge Robledo para el Hospital
En encuesta de la ACHC - Comfenalco Antioquia y Comfenalco Valle: las mejores EPS del país
Invima ordenó decomisar medicamentos que no pasaron pruebas de calidad
Reglamentan requisitos sanitarios para juguetes
Salud mental en el Plan Nacional de Salud Pública
La seguridad del paciente: el papel de los medicamentos
ESACALA Primer centro médico especializado en Llanogrande
 

 



Arriba

[ Editorial | Debate | Opinión | Monitoreo | Generales | Columna Jurídica | Cultural | Breves ]

COPYRIGHT © 2001 Periódico El PULSO
Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular
. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved