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Cómo
está el campo colombiano en cuanto atención y
diagnóstico del VIH
Daiana
González - elpulso@sanvicentefundacion.com |
| De acuerdo con
la Agencia de las Naciones Unidas contra el SIDA (ONUSIDA),
durante 2014 se registraron 2 millones de personas infectadas
con el virus del VIH en el mundo, frente a la cifra de 3,1 millones
registradas en el año 2000. Mientras que en América
Latina el número de muertes relacionadas con el Sida
se redujo en un 29 por ciento. |
El virus de Inmuno
deficiencia Humana cada vez cuenta con un mayor cubrimiento
de la prueba diagnóstica y un mayor acceso a los procedimientos
a nivel global. Sin embargo a nivel nacional aún son
visibles los casos de instituciones prestadoras de salud que
no cumplen adecuadamente con la entrega de medicamentos para
estos pacientes, además del estigma social que todavía
se genera frente a una persona que es diagnosticada con VIH.
En Colombia, según el Fondo de Enfermedades de Alto Costo,
a 2014 había 53.408 casos de VIH. La primera entidad
territorial con más casos es Bogotá con un número
de 15 mil pacientes aproximadamente; el segundo lugar es Antioquia
con 10 mil; el tercero es Valle con 8 mil personas aproximadamente;
Atlántico con 3900; y el quinto lugar sería para
Bolivar con 2500 casos. |
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En Medellín, por ejemplo,
el número de casos de VIH viene en aumento. Según
el SIVIGILA, de tener una tasa de incidencia del 41,9 en el
2015, pasó a 47,8 para el 2016 (ver tabla). Nos
hemos unido con la política de ONUSIDA y es la promoción
del 90-90-90 y uno de los 90 es conocer el diagnóstico
del 90 por ciento de las personas que tienen VIH y que aún
no lo conocen, explica Luz Marina Peláez, médica
experta en VIH y coordinadora del programa Sexualidad y Derechos
Sexuales y Reproductivos, de la Secretaría de Salud de
Medellín.
De acuerdo con Mauricio Lozano, médico experto en la
IPS Asistencia Científica, dedicada al estudio del VIH,
estos datos reflejan que hay una mayor organización en
el diagnóstico y el registro de esta enfermedad. |
Sin embargo, también
revela que falta ampliar el proceso de diagnóstico en
zonas como la ruralidad colombiana, donde se tiene una enorme
deuda en la atención de esta enfermedad. Entre
más rural vayamos menos oportunidades hay de registrar
al paciente y de que este pueda seguir un proceso con todo lo
que se necesita. Mientras más rural, más dificultad
diagnóstica y seguramente no se tendrán los recursos
en estas zonas para hacer seguimiento, explica Lozano.
El VIH en la ruralidad colombiana
Según Peláez, desde que surge la Política
Integral de Atención en Salud en Colombia, se crea el
sueño de que a cada persona se le pueda destinar
una adecuada atención en su zona de origen sin que tengan
la necesidad de desplazarse de su municipio, comenta ella.
Sin embargo este objetivo se vuelve difícil de cumplir
debido principalmente a tres problemáticas:
La primera es que las personas de zonas rurales o municipios
alejados de la capital eligen seguir su proceso en ciudades
principales y no en su municipio. De acuerdo con Luz Marina,
esto es debido al temor de los pacientes a la discriminación
y a que sus conocidos se enteren de su contagio. Esto
perjudica enormemente el acceso al tratamiento de estas personas
porque el estar viajando les cuesta 100 mil pesos o más,
dejar su trabajo, y una lista de complicaciones que dificulta
el proceso. |
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Según Peláez,
detrás de
una persona diagnosticada hay
cinco que no lo saben.
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La segunda problemática
que enmarca la experta es que si esta política se cumple,
quienes atenderían a los pacientes serían los
médicos rurales que van cambiando de forma constante
en los municipios y que frecuentemente no cuentan con la capacitación
adecuada para tratar este tipo de enfermedades. El entrenamiento
debe ser un compromiso desde las universidades para que las
personas estén preparadas en cuanto atención,
diagnóstico y tratamiento del VIH, propone Peláez.
Mientras que, según la experta, uno de los compromisos
que deben adquirir las EPS es el de pagar el desplazamiento
de aquellas personas que son diagnosticadas y que llegan de
zonas rurales del país a seguir el tratamiento y, de
acuerdo a su progreso con la enfermedad, la entidad prestadora
puede decidir enviar los medicamentos al paciente cada mes con
la intención de que no deba desplazarse continuamente
a las ciudades capitales. Les da miedo pedir un permiso
en su trabajo porque ahora casi que les piden que traiga la
historia clínica. Además una persona que contrae
VIH debe seguir un tratamiento antiretoviral que requiere de
un control mensual, eso quiere decir más permisos. Entonces
les genera tanta angustia que las personas prefieren no tomar
los medicamentos y asumir unos riesgos simplemente para que
en la empresa nadie se dé cuenta, detalla Peláez.
Por otro lado, uno de los mayores problemas que enfrenta la
población rural, específicamente en las zonas
que han sido foco de conflicto armado, es el temor a que grupos
al margen de la ley tomen represalias al conocer del contagio.
Hay grupos al margen de la ley que controlan este tipo
de información y el diagnóstico se vuelve una
excusa para hacer limpieza social, relata el médico
Mauricio Lozano.
Algo similar percibe Peláez, quien en su larga trayectoria
ha tratado población diagnosticada con VIH ubicada en
zonas que han sido foco del conflicto armado en el departamento
de Antioquia, como Puerto Berrío y Caucasia. Ha
habido casos de muertes aisladas, sin justificación y
cuando hacen la investigación se dan cuenta de que los
grupos armados se enteraron de que la persona tenía VIH
y no querían que la comunidad se diera cuenta,
relata ella.
De esta manera así como los grupos armados generan una
estigmatización de las personas contagiadas del VIH también
podrían ser unas de las causas de propagación
de esta epidemia, explica Lozano. El conflicto no solamente
trae armas y dinero, sino que cada vez que hay dinero de por
medio hay casos de comercio sexual y esa es una puerta de entrada
para las enfermedades de transmisión sexual. Para
mitigar esta problemática tanto Peláez como Lozano
están de acuerdo en exigir un mejoramiento en el sistema
de salud en estas zonas descuidadas por el Estado. |
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