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| Creo que la
vida vale la pena si es deseada y que es cada uno el que define
ese límite entre lo que es deseable o no, dijo
el poeta colombiano Carlos Framb. Huérfano de padre,
su única compañía era su madre. Ella no
vivía, soportaba una amarga existencia con dolores intensos
por la artrosis degenerativa, gran dificultad para caminar,
insomnio persistente, depresión aguda y, para colmo de
males, ceguera. El 20 de octubre de 2007, doña Luzmila
Alzate bebió el coctel de morfina que le preparó
Carlos, tal como habían pactado. Murió sin saber
que su hijo también tomaría la dosis letal, que
fallaría en su tentativa y despertaría al lado
de un fiscal que lo acusaba de homicidio agravado, ni que pasaría
cinco meses en la cárcel. El Ministerio Público,
el juez de la causa y tres magistrados, encuadraron unánimemente
el delito en la figura de inducción y ayuda al suicidio,
pero el proceso fue precluido por ausencia de querellante. |
Carlos Framb recogió
esta experiencia estremecedora en su libro Del otro lado
del jardín, y declaró a Jairo Dueñas,
de la revista Cromos: No me queda ninguna duda de que
la motivación fue la compasión, el amor que yo
sentía por ella y el deseo de no querer verla sufrir
más. Y agregó: Éramos dos en
pos de una evasión y ella era quien más lo necesitaba.
Esta historia sería la más atípica y controversial
para ilustrar la eutanasia, pero su dramatismo sirve para llamar
la atención sobre los vericuetos jurídicos, médicos,
humanos y éticos de esta polémica. ¿Hay
un límite entre la muerte inducida por compasión
y el delito? ¿Quién es el dueño de la vida
humana, Dios o el hombre? |
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Otra
piedra de escándalo
Tanto como el aborto, la dosis mínima de estupefacientes
o el matrimonio gay, la eutanasia es piedra de escándalo
nacional. Iván Garzón Vallejo, director del Programa
de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana,
opina: No considero que la liberalización del aborto
o de la eutanasia sea un progreso social. El desarrollo de las
sociedades no se debe dar a costa de valores fundamentales,
como la vida y la dignidad humana. Lo paradójico es que
dichas medidas contradigan el sentir popular, pues en Latinoamérica
el rechazo a estas suele ser mayoritario. El procurador
general de la Nación, Alejandro Ordóñez,
la Iglesia Católica y el Partido Conservador, también
son enemigos de la eutanasia. |
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¿Hay un límite
entre la muerte inducida
por compasión y el delito?
¿Quién es el dueño de la vida humana,
Dios o el hombre?
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Armando Benedetti,
ponente del proyecto de ley que la reglamenta, al referirse
a los contradictores de la eutanasia, el aborto y los derechos
de los homosexuales, señaló: Cada vez será
más difícil para los opositores el seguir sosteniendo
discursos conservadores al respecto, gracias a los procesos
formativos, de globalización y constitucionalización
modernos en países latinoamericanos, dirigidos a las
nuevas generaciones, que con el pasar del tiempo marcan mayor
distancia con aspectos morales y religiosos invocados con anterioridad.
Y calificó dichas actitudes, como resistencia a lo consagrado
en la Constitución y expuesto por la Corte Constitucional.
Para el senador Juan Carlos Vélez Uribe, el médico
que practica una eutanasia viola la ética médica
y el Juramento Hipocrático: La esencia de la civilización
occidental de nuestra moral y ética es el cristianismo,
aquí no tenemos fuentes del taoísmo, islamismo
o budismo; la estructura que rige la sociedad y que está
encima de nuestras normas, es la filosofía cristiana.
Para el senador conservador Hernán Andrade, la Corte
Constitucional desbordó su facultad exhortando al Congreso
a legislar, al ya existir la eutanasia pasiva y pretender autorizar
la activa: entregar la droga letal para que el paciente fallezca.
El senador Carlos Enrique Soto, del Partido de la U., opinó
que el hombre tiene derecho a morir dignamente, con obviamente
todas las justificaciones correspondientes y después
de los diagnósticos científicos a los que haya
lugar. |
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La vida no nos pertenece
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| No
todo lo legal es ético, afirmó el médico
y experto en bioética, Ramón Córdoba Palacio,
quien al referirse a la eutanasia, se declaró en
completo desacuerdo porque la vida, inclusive la llamada 'mía',
no nos pertenece; antropológicamente pertenece a nuestros
padres, a nuestros hijos, a nuestros vecinos, etc., pues han
contribuido para bien o para mal a su realización. La
vida surge como el fenómeno físico-químico
que permitió en el llamado Big Bang la serie de reacciones
que manifiestan la realidad de seres que llamamos vivos; no
adquirimos la vida cuando nuestros padres lo desearon o cuando
los actores en los medios de reproducción asistida lo
intentaron, sino cuando ella, la vida, nos acogió y surgió
en nosotros; somos administradores por tiempo limitado de ella
y responsables de lo que en ella realicemos. |
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La
'orto-tanasia' es el 'derecho a morir
con dignidad',es decir, morir -o permitir morir- 'oportunamente',
sin manipulaciones para acortar la existencia o prolongar
la agonía;no debe confundirse con ninguna de las
variedades de la eutanasia.
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| Dr.
Ramón Córdoba |
| Argumentó
el profesional: Si la vida, inclusive la 'mía',
no nos pertenece antropológicamente como dueños
absolutos, menos podemos aceptar que tengamos potestad para
decidir su terminación, cualquiera sea la razón
aducida. Para los hombres sólo hay una calidad de vida:
vida humana, pues las circunstancias del momento no anulan la
dignidad intrínseca de cada ser humano. El médico
debe -y falta gravemente si no lo hace- calmar los dolores del
enfermo, así la substancia de que disponga y las dosis
exigidas tengan efectos secundarios, no deseados pero inevitables.
Disponemos de los 'cuidados paliativos' que ofrecen, tanto al
médico como al enfermo, procedimientos éticos
para aliviar los dolores corporales y las angustias espirituales.
El cumplimiento de estos principios constituye la 'orto-tanasia',
el 'derecho a morir con dignidad', es decir, morir -o permitir
morir- 'oportunamente', sin manipulaciones para acortar la existencia
o prolongar la agonía; no debe confundirse con ninguna
de las variedades de la eutanasia. |
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