MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 5    NO 51   DICIEMBRE DEL AÑO 2002    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

El actual sistema de salud colombiano ha traído sin duda alguna cambios importantes en el modelo de atención en salud y de la mano de esos cambios han venido ocurriendo tanto cosas positivas como negativas. Dentro de las cosas positivas pueden resaltarse hechos como el incremento de las coberturas de aseguramiento, la implantación de modelos de gestión en salud, el incremento de los recursos para el sector salud, el desarrollo de un modelo de atención con principios de universalidad, integralidad, eficiencia y participación, el desarrollo empresarial del sector, la disminución de costos por economías de escala, la coparticipación del Estado, ciudadanos y sector privado en la financiación de la salud, la instauración de un mercado de salud y otras tantas más.
Nadie puede negar que la reforma de salud ha traído cosas buenas y aspectos positivos, pero será de algunos de los procesos negativos en la organización del mercado de salud que me ocuparé en este breve artículo y del inocultable impacto que en los Prestadores de Servicios de Salud tienen.
Riesgos para las IPS
La Ley 100 ha generado vertiginosos cambios en los procesos y estructuras gerenciales de las Instituciones Prestadores de Servicios de Salud, y así como para muchas de ellas el proceso ha sido positivo, para otras esa carrera por sobrevivir en el nuevo mercado las ha colocado ante el riesgo de deteriorar sus estándares de calidad, de ceder porciones claves de su actividad empresarial, de comprometer su futuro por un exiguo y efímero flujo de caja, de sacrificar su actividad gremial por las enormes presiones financieras y de resultados, entre otras. El resultado preocupa, pues se hace evidente que la gran mayoría de los centros de atención médico-hospitalaria del país no pueden hoy hacer una adecuada reposición tecnológica, ni incrementar su capital científico, ni crecer económicamente, e incluso algunos han llegado a perder su autonomía; la pérdida de su capacidad de negociación se ha ido acentuando paulatinamente frente a las condiciones que les imponen terceros, viéndose abocados a perder los réditos del valor del dinero en el tiempo y al impacto enorme que sobre ellos tienen los prolongados períodos de cartera vencida que se les adeuda; la urgencia de recursos aunada al a veces incompleto costeo de sus servicios, impele a muchos a contratar en condiciones de alto riesgo financiero, lo que por supuesto no les posibilita crecer o permanecer vigentes en un medio en el cual el uso del conocimiento y de la tecnología es intensivo. Infortunadamente se ha creado un círculo vicioso en el que la lucha por una porción de mercado ahoga a las IPS y las enfrenta.
La prestación de servicios de salud se ha venido condicionando por el manual del ISS, el cual se ha convertido en el referente obligado a pesar de venir perdiendo actualidad tarifaria y afectar cada vez más al prestador. Por tanto, la pérdida de estándares de calidad en la prestación del servicio ante unas tarifas que no compensan su costo, se convierte en un problema que es importante analizar; igualmente, los usuarios poco conocen del tema y escasamente pueden reaccionar ante la imposibilidad de la libre escogencia que se les presenta.
Se observa que los requisitos del manual del ISS y las condiciones del POS tienden a extenderse a otros planes de atención médica particular diferente, lo que agrega mayores dificultades financieras a los prestadores. Para colmo de males, el mercado no pareciera saber -o aceptar- la diferencia que existe entre IPS con complejos niveles de atención y calidad, y aquellas de condiciones inferiores, pues a la hora de contratar, su referente obligado son las tarifas que ofrecen las segundas. En innumerables ocasiones he escuchado el término POStitución a varios dirigentes importantes del sector salud, definiéndolo como "la tendencia restrictiva y generalizada dentro del sector salud, que utilizando inadecuadamente los principios y objetivos de la Ley 100, los invierte destruyendo valor, generando desequilibrio de las fuerzas del mercado y limitando las condiciones de servicio al usuario".
Contratación
entre no iguales
La contratación para la prestación de servicios de salud dentro del SGSSS se ha convertido en un verdadero galimatías porque ésta se hace entre actores muy desiguales, reflejándose esa desigualdad en la relación contractual, fundamentalmente porque en casos de un eventual incumplimiento hacia el prestador, éste escasamente podría reaccionar ante el solo riesgo que le sea retirada la población asignada. Adicionalmente, se han venido haciendo populares los contratos de capitación, en los cuales además de prestar los servicios de salud, se están adquiriendo responsabilidades de aseguramiento que este tipo de instituciones no están en capacidad de soportar, profundizando aún más su delicada situación.
Los procesos de auditoría que se hacen a las IPS están enfocados fundamentalmente a auditoría de cuentas, pues los auditores rara vez son "pares" del profesional que auditan. Además, las denominadas "auditorías en caliente" no permiten una facturación rápida y se convierte en un período muerto para la IPS; finalmente, los pagos por los procedimientos, además de cargar con las limitaciones previas de las tarifas y con períodos muertos de facturación, cargan con posteriores, largos y engorrosos procesos administrativos de calificación de facturas y glosas a $0.00 de interés. En medio de esta desoladora situación, son pocos los compradores públicos o privados de servicios de salud que sobresalen por manejar fluidos procesos de contratación, calificación y pago de sus obligaciones con los prestadores.
Ante las dificultades que el mercado ofrece, existe la tentación de vender porciones de la actividad de una Institución Prestadora de Servicios de Salud para mantener sus puertas abiertas; este es un riesgo que sus directivas deben evaluar con sumo cuidado, pues los servicios de laboratorio, ayudas diagnósticas, consulta y procedimientos de especialistas, urgencias, áreas de hospitalización y cirugía, suministro de insumos y medicamentos hospitalarios, son parte vital de su negocio y no tener control sobre ellos es desarticular la integridad y la viabilidad de la IPS. La pregunta es: si se desarticula y prescinde de la razón de ser de una empresa... ¿qué clase de empresa es la que se tendrá en un mediato futuro?
También pierde
el recurso humano
Amparado en el individualismo de los profesionales de la salud, el mercado viene influyendo en su condición económica, social, técnico-científica y profesional, tal como lo demuestran los recientes estudios del BID-Apoyo a la Reforma realizados por las Universidades de Antioquia y Javeriana, confirmando la tendencia negativa que ya mostraban los primeros estudios de Roselly en este tema hace unos años. Su escasa capacidad gremial, su antigua condición de "profesionales liberales" y la apremiante necesidad económica, no les ha permitido ver que requieren de un salario digno, que necesitan capacitación permanente y que tienen un papel muy importante dentro de nuestra sociedad. Así vienen pasando a vender sus servicios sin importar mucho las condiciones que se les presenten, perdiendo casi por completo su condición de liberalidad. Como se dice en algunos círculos sociales, los profesionales de la salud se han venido a menos siendo pocos los que no están afectados por esta situación. Además, debido a la disminución de sus ingresos y a lo limitado de sus posibilidades económicas, su capacidad para hacer libre empresa se viene perdiendo; recordemos que el sector de la salud era uno de los pocos sectores en los que había una relativa buena distribución de la riqueza, que ahora se está concentrando.
Empresas y mercado
para revisar
De manera que existen elementos de juicio que obligan a revisar cuidadosamente la situación de la empresa dedicada a prestar servicios de salud y las condiciones actuales del mercado. No hacerlo así es colocar en riesgo un patrimonio que le ha costado mucho al país y que le ha prestado un invaluable servicio. En alguna ocasión previa he insistido en que cuando se cierra una Institución Prestadora de Servicios de Salud, no solo existe una pérdida de carácter económico, sino que además se pierde un largo proceso técnico, científico y social que ha tardado años en construirse.
Un mercado regulado como el de salud, implica el necesario y estrecho monitoreo del Estado para mantenerlo en orden; en cuanto a los Prestadores de Servicios de Salud se refiere, un mercado no solo se regula por el factor precio, sino que elementos como la calidad, la creatividad, el valor agregado, el autocontrol, la agremiación, la disciplina y el sentido común, hacen parte fundamental de su consolidación y equilibrio.

 



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