MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 5    NO 51   DICIEMBRE DEL AÑO 2002    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co
Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Julio Ernesto Toro Restrepo. Comite Editorial: Augusto Escobar Mesa, Juan Guillermo Maya Salinas, Javier Ignacio Muñoz. Editora: Albaluz Arroyave Zuluaga. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez.
Recursos sagrados

Hablando de recursos para la salud, queda muy claro que es necesario echar mano de todas las fuentes posibles. En realidad estos nunca sobran, por el contrario, las necesidades de la gente siempre serán superiores a las disponibilidades de dinero. Una fuente muy importante para el sector salud son los juegos de suerte y azar. En el año 2001 se expidió la Ley 643, "por la cual se fija el régimen propio del monopolio rentístico de juegos de suerte y azar", que junto con las modificaciones introducidas por la Ley 715 del presente año, configuran el eje que establece lo pertinente para que la salud reciba una no despreciable cantidad de dinero.
Dentro de los principios de la citada ley quedó establecido que "todo juego de suerte y azar debe contribuir eficazmente a la financiación del servicio público de salud, de sus obligaciones prestacionales y pensionales". Y más específicamente, señala que "los recursos obtenidos por los departamentos, el Distrito Capital y los municipios, como producto del monopolio de juegos de suerte y azar, se destinarán para contratar con las empresas sociales del Estado o entidades públicas o privadas, la prestación de los servicios de salud a la población vinculada o para la vinculación al régimen subsidiado".
Los aportes totales por el concepto de juegos de azar de 1998 a 1999 crecieron el 11.8%, al pasar de $179.000 millones a $200.000 millones. Las apuestas permanentes, en ese mismo período, aumentaron cerca del 31%: pasaron de $ 66.622 millones a $87.419 millones. En cambio, las loterías en el período comprendido entre 1993, por coincidencia año de la Ley 100 de Seguridad Social, y 1999 disminuyeron sus aportes en cerca del 20%; su monto final en ese año fue de $113.000 millones.
Queda claro que esta es una importante fuente de recursos, por tanto ese gusto que tenemos en Colombia por el juego, debe aprovecharse en beneficio de la salud de la gente. Eso está perfecto. Adicionalmente, hay que hacer gestiones muy contundentes sobre la evasión y la elusión, que es mayúscula.
Hay que hacer una gran tarea en controlar el desvío de esos recursos que por su destinación son sagrados. Lo siguiente como tantas otras cosas, todo el mundo lo sabe: con cargo a las loterías y demás juegos, es decir con sangre y vida de pacientes, se financia una cantidad de eventos, actos y certámenes que no tienen nada que ver con lo pretendido por la ley. Para decirlo sin ambages, el desvío de ese dinero, le arrebata posibilidades a la gente de superar su enfermedad y obtener la salud.
Está sobre la mesa el debate de la lotería única nacional. La idea tiene sus pro y sus contras y también sus defensores y contradictores. Con ella se corre el riesgo de generar una inmensa burocracia, y ya sabemos que esta ha demostrado su voracidad; por otro lado la lentitud en los trámites, el papeleo y los apadrinamientos necesarios por un congresista, o por un funcionario de alto turmequé que sea recibido en los despachos, genera esperas y costos increíbles, claro, muchas veces insensibles, pues esos costos son la cirugía que no se hizo o el medicamento que no se suministró o la consulta que se pospuso.
El debate de la lotería única hay que darlo y debe ser a fondo. Los departamentos que maneja "bien" sus empresas no querrán ceder de ningún modo lo que con ello se gana en cuestión de puestos, de votos y contratos. Unos dicen que en las loterías no se salva nadie y otros, que siempre hay un ganador...
El desempleo, la pobreza y las necesidades vitales que nos agobian a todos, no dejan un momento ni un peso para que las loterías y rifas sean realmente fuertes.
La idea de la lotería única es centralista ciento por ciento, no por eso es mala, pero, ¿cómo se asegura el señor ministro que ella no generará más gastos y corrupción que las de los departamentos? ¿cómo se asegura que los rendimientos serán mayores y las transferencias más altas? y ¿cómo hará para controlar la intriga y la burocracia que desangra?
Si el señor ministro logra responder a favor de la gente esta y otras tantas preguntas que nos surgen a todos, que siga con su idea. De lo contrario, que no le quite lo poco que le queda a la gente en materia de recursos para lograr su salud.
Señor ministro Londoño: muy posiblemente usted no volverá a tener nunca las oportunidades que ahora tiene para tomar decisiones trascendentales a favor de la gente. Usted cuenta con un jefe de gobierno excepcional, comprometido, decidido, capaz y Usted también tiene cualidades sobresalientes; no deje pasar esta oportunidad que es única para la gente común y corriente, no se deje distraer y centre su esfuerzo en prestar su corazón a quienes en realidad necesitan que se les ayude. No preste su oído a temas secundarios ni a comentarios retaliatorios contra hospitales o clínicas, ni a apuntes economicistas, ni a guarismos deshumanizantes que embelesan porque suenan, pero que al final... no calman ningún dolor ni alivian ningún sufrimiento.
La gente está padeciendo como nunca: los prematuros mueren sin una mínima atención; las madres de alto riesgo son asistidas por cualquiera en cualquier parte; los pacientes con enfermedad coronaria son dejados en observación no se sabe de quién ni por cuanto tiempo; los que tienen enfermedad cerebro vascular son catalogados como irrecuperables. Levante por favor por un momento sus ojos de las estadísticas y mire la gente. Si ve con ojos humanos lo que sucede, su corazón dará un vuelco.

 




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