MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 11    No. 144  SEPTIEMBRE DEL AÑO 2010    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 


Ocho años de gestión en salud:
un balance con sinsabores
Juan Carlos Arboleda Z. - Periodista - elpulso@elhospital.org.co
¿Cómo hacer el balance en salud de un gobierno extendido a 8 años? Una década de acciones necesariamente deberían impactar sobre el bienestar de los ciudadanos, pero, ¿qué medir? Quizá la misma pregunta se plantearon los funcionarios del gobierno, y decidieron que en Barranquilla en el Consejo comunal 290, el balance se basaría en la revisión del Manifiesto Democrático presentado por Álvaro Uribe en la campaña de 2002 como programa de gobierno, para verificar su cumplimiento en los temas de salud.
El balance en salud tuvo una peculiaridad: al incluir los dos períodos de gobierno el listado de actividades se creció, pero si se mira en perspectiva, los logros se ven muy pocos para casi una década de gobierno. Gran parte del informe presentado por el ministro Diego Palacio se basó en el 'deber ser' del sistema; tras las 6 horas del informe, las frases “nos quedó faltando”…o “falta por hacer…”
fueron recurrentes, y se relacionaron siempre con elementos estructurales y de fondo: “ahora sigue la igualación del POS subsidiado con el contributivo… queda pendiente que 13'200.000 colombianos puedan tener un POS unificado y que se haga el proceso de actualización del POS… sigue siendo el flujo de recursos uno de los problemas del sector … estoy orgulloso de la red prestadora que tiene el país, sin embargo tenemos problemas en la sostenibilidad de algunas instituciones públicas…”. A estas frases del ministro incluso se sumó el presidente Uribe cuando afirmó: “El manual tarifario es algo con lo que no he podido”.
Balance
El informe del ministro empezó reseñando la fusión de los ministerios de Trabajo y Salud, lo que implicó suprimir 11 entidades y 25.300 puestos de trabajo. Para el ministro, hubo dos logros transversales en los 8 años: la implementación de la meritocracia como proceso previo al nombramiento de ciertos cargos, y lo que él denominó como uno de los más importantes avances de su cartera: la puesta en funcionamiento de sistemas de información que hoy aglutinan 57 programas sociales del Estado administrados por 17 entidades: “Esta sistematización sirve para mejorar el acceso y calidad de atención al usuario, facilita la administración y control de todos los programas, y ayudará a enfrentar la corrupción”. Con esto se daría cumplimiento al punto 59 del Manifiesto Democrático, que proponía: “Evitar la evasión a la salud para aumentar cobertura. Se hará con el cruce de información y mejoramiento de la sistematización”.
En aseguramiento, el punto 55 del Manifiesto planteaba que el régimen subsidiado fuera prestado por entidades sin ánimo de lucro, tuviera cobertura regional con menos gasto en administración y más cobertura. El ministro Palacio mostró cómo la cobertura pasó de 25 millones de personas aseguradas en 2002 a 41 millones en 2010: “Hoy no hay ninguna razón para que un colombiano sin recursos no esté asegurado”. Y agregó: “Esto exigió pasar de un presupuesto en aseguramiento de $9,6 billones a $17.6 billones anuales, un crecimiento real de 84%”. Aunque el ministro reconoce que no se alcanzó la igualación de los planes de beneficio, destacó como un logro la equiparación del POS para 10'200.000 menores de 18 años que reciben un POS unificado; sin embargo, en el informe no mencionó que este logro se debió a una orden expresa de la Corte Constitucional y que no fue una iniciativa del gobierno.
Otro logro enunciado fue la reducción en el número de EPS-S, al pasar de 240 a 48, disminución en los gastos de administración del 15 al 8%, y la regionalización de la operación del subsidiado.
En prestación
Al aludir a la prestación de servicios de salud, el ministro Palacio trajo a colación en su balance el numeral 60 del Manifiesto, que proponía ser imaginativos con los sindicatos, las Cooperativas de Trabajo Asociado y las cajas de compensación; y aunque la relación quedó un poco forzada, el ministro calificó éste como uno de los elementos centrales para implementar el sistema de calidad, y resaltó: “A la fecha, todas las entidades deben estar habilitadas y cerca de 20 están acreditadas, de las cuales dos con acreditaciones internacionales”. Agregó como éxito el cierre de 3.500 servicios por temas de calidad y la restructuración de 243 hospitales a un costo de $1,2 billones ($884.000 millones puestos por la Nación y $321.000 millones por los entes territoriales).
En salud pública, el ministro destacó algunas cifras como ejemplo de los buenos resultados: se recuperaron los niveles útiles de vacunación, el PAI pasó de 7 vacunas contra 11 enfermedades, a 10 vacunas contra 14 enfermedades; la mortalidad infantil se redujo en 15% pasando de 18 muertes por mil nacidos vivos en 2002 a 15,3 en 2007; la mortalidad materna habría disminuido en cerca del 10% en el promedio nacional, al pasar de 84 muertes por cien mil nacidos vivos en 2002 a 75.6 en 2007.
Una curiosidad del informe, fueron los videos utilizados por el Ministro como demostración de sus afirmaciones, y que indicarían que el largo tiempo en la cartera, le hizo perder la perspectiva del tiempo. El ministro dijo: “Así estaba la salud antes de este gobierno” y a renglón seguido se pasó el video con la noticia del cierre de la Clínica José Prudencio Padilla, pero este cierre se dio el 3 de agosto de 2004, dos años después de iniciada la administración Uribe; posteriormente se vio una nota anunciando la crisis de 21 de los 32 hospitales del Magdalena y su cierre inminente, nuevamente la noticia era del 13 de enero de 2004, 18 meses después de empezada la administración; por lo tanto, en ambas situaciones de crisis, ya existía una injerencia del gobierno Uribe.
Otro elemento interesante: si bien el balance se estructuró con base en el Manifiesto Democrático, hubo un silencio absoluto sobre algunos de sus puntos: “Punto 56. Garantía de tarifas equitativas para médicos y profesionales afines. Garantía para que el usuario tenga opciones de escogencia de instituciones prestadoras de servicios y médicos. Que el crecimiento de las Empresas Promotoras de Salud no anule a las instituciones independientes. / Punto 58. Extensión de la Superintendencia de Salud con supervisores como los departamentos, municipios, universidades y asociaciones comunitarias. / Punto 60. Necesitamos salvar al Seguro Social porque la opción pública es esencial en el esquema de Empresas Promotoras de Salud”.
La otra mirada
Para Observamed, el informe del presidente Álvaro Uribe y la gestión del ministro Palacio desde 2003, muestra que ignoraron el colapso financiero del sistema de salud, situación que dejan como herencia. El doctor Mauricio Torres, miembro del Consejo Consultivo de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social -Alames-, señala que en este doble período presidencial, cada decisión tomada buscó consolidar el modelo de mercado y fortalecer la acumulación de capital en el sector: “Este gobierno tomó medidas en aspectos institucionales, sobre todo en tres ámbitos: desaparición del Ministerio de Salud, reestructuración y liquidación de hospitales públicos, y liquidación del Instituto de los Seguros Sociales (ISS) desconociendo la promesa de salvarlo, y que fue rotundamente incumplida producto de una estrategia clara y sistemática que concluyó con su liquidación. Todo esto llevó al fortalecimiento de lo privado a expensas de lo público, y Caprecom, única EPS pública que sobrevive, fue tomada por el gobierno para uso clientelista”.
El doctor Torres señala cómo la reforma a las transferencias disminuyó los recursos para salud y educación, y la Ley 715 de 2001 y su reforma de 2007, disminuyeron los recursos del Sistema General de Participaciones (SGP) que debían recibir hospitales y municipios: “En el período 2002-2010 por cuenta de la Ley 715, los departamentos y municipios dejaron de recibir $12 billones para salud, mientras con la reforma de 2007 el efecto alcanzaría unos $54 billones entre 2007 y 2025”. Frente al indicador estrella del gobierno, el aumento de la cobertura de aseguramiento, las cifras en realidad mostrarían que se encuentra alrededor del 90%, porcentaje óptimo, pero que evidenciaría la incapacidad del modelo y el incumplimiento del gobierno para alcanzar la cobertura universal, puesto que el 10% restante de la población (4,7 millones de personas) no pueden dejarse en el olvido. “Pero además, éste es un indicador que es necesario contrastar con el de acceso real a los servicios de salud, del cual el gobierno no habla mucho, pues no es lo mismo estar asegurado que acceder”, asegura el doctor Torres, algo que es parte del enfoque del análisis del sistema de salud, pero que no fue abordado por el ministro Palacio.
Total de afiliados al régimen contributivo y subsidiado (diciembre de 2008)
   
“Agenda de salud del gobierno Uribe,
quedó pendiente”: ACHC
En concepto de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, con una evidente descoordinación y desobediencia del Ejecutivo a las necesidades del sector salud y a las órdenes del Presidente para atenderlas, concluyeron los 8 años del gobierno Uribe. El listado de problemas que subsisten para la ACHC más que largo, es de profundidad: una cartera hospitalaria cercana a $2.8 billones, con el Estado como uno de los mayores deudores; la promesa incumplida de un manual de tarifas mínimas para los servicios de salud; deficiente control al abuso de posición dominante de las EPS; insuficientes acciones de promoción y prevención; un creciente número de pacientes con enfermedades complejas; y un débil sistema de vigilancia y control, hacen parte de la radiografía del gobierno que terminó el pasado 7 de agosto.
El tema de la cartera “se volvió crónico y ha sido refractario a la normatividad expedida, pues los deudores morosos al parecer no le temen a la vigilancia y han creado serias dificultades de liquidez a los hospitales y clínicas del país”, señala la ACHC, además que la situación se continúa presentando pese a las múltiples solicitudes al gobierno de que regulara e hiciera un efectivo control a la relación entre EPS e IPS, lo que derivó en fenómenos como la imposición en la mayoría de contratos por los aseguradores de cláusulas unilaterales para disminuir las tarifas e incluso obligar a algunas IPS a aceptar el pago de los servicios de urgencias con manuales diferentes al oficial que es el SOAT.
Otros temas pendientes serían: la creación de una agencia de evaluación de tecnología que genere información para actualizar el POS, frenar el crecimiento de Cooperativas de Trabajo Asociado como forma de vinculación del personal en hospitales reestructurados, y establecer una decidida política de promoción y prevención.
 
 
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