Durante
la Conferencia Regional de la Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), su
director Jacques Douf, advirtió que la crisis mundial
provocada por el alto precio de los alimentos será más
larga de lo previsto, enfatizó que los gobiernos no pueden
confiar en las fuerzas del mercado para contrarrestar la subida
de los precios de los alimentos, y que se requerirá una
clara voluntad política para aumentar la producción
del agro.
Agregó que el aumento vertical de los precios de los
alimentos no se debe a una escasez de productos básicos,
sino a una conjunción de factores como el aumento de
precios de los fertilizantes y del petróleo. Diuof también
señaló el papel de los "especuladores"
en esta crisis, que se han lanzado a "buscar oportunidades"
en los mercados de materias primas y de alimentos, pues muchas
veces se cree que los altos precios presionan un aumento de
la producción, pero advirtió que en este caso
eso no va a ocurrir. El funcionario dijo que la única
manera de atacar el problema es brindando ayuda alimentaria
a las países más pobres de Asia, África
y América Latina.
El secretario ejecutivo de la Comisión Económica
para América Latina y el Caribe (CEPAL), José
Luis Machinea, aseguró "que el alza persistente
de los precios internacionales de los alimentos está
castigando con especial dureza a los sectores más pobres
de América Latina y el Caribe". Según el
organismo regional, las tendencias indican que ahora habrá
15,7 millones de indigentes adicionales en Latinoamérica
a consecuencia del alza, pues si se confirma un aumento de los
precios estimado en un 15%, la indigencia en la región
crecerá de 68,5 millones a 84,2 millones de personas.
La CEPAL también cree que si se mantienen las tendencias
de un aumento de los ingresos familiares a una tasa del 5% anual,
irremediablemente unas 10 millones de personas pasarán
a la indigencia debido al incremento de los precios de los alimentos,
esto sin contar a los que pasarán a ser pobres, que según
la CEPAL, será una cifra similar.
Y respecto de la destinación de tierras de siembra para
biocombustibles, muchos expertos consideran que la creciente
demanda de materias primas tales como maíz o caña
de azúcar para la producción de combustibles de
origen vegetal, ha influido de manera determinante en el alza
mundial de los precios de los alimentos. En el continente, Brasil
y Estados Unidos son los principales productores de los llamados
"combustibles verdes", con cerca del 90% del mercado
mundial. |