MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 329 FEBRERO DEL AÑO 2026 ISNN 0124-4388

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Brechas territoriales, déficit de talento humano y fallas prevenibles persisten

Autor
Por: Yenny Escobar Álvarez
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El Índice Nacional de Salud 2025, elaborado por el centro de pensamiento Así Vamos en Salud (AVS), revela que los principales rezagos del sistema sanitario colombiano frente a los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) no se explican solo por el nivel de gasto o la falta de reformas, sino por las profundas brechas territoriales y desigualdades estructurales persistentes, evidenciadas a partir del análisis de 37 indicadores estandarizados.

En este sentido, el análisis confirma que los resultados en salud están estrechamente relacionados con la protección social, las condiciones iniciales de los territorios y la capacidad real del sistema, factores que continúan marcando diferencias significativas entre las zonas rurales y urbanas.

Para sustentar estos hallazgos, el Índice AVS 2025 se consolida como un instrumento clave para la planeación territorial en salud y la formulación de políticas públicas. Su diseño metodológico se basa exclusivamente en información oficial y estandarizada proveniente de entidades como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana de la Salud (OPS), UNICEF, el Banco Mundial y la OCDE, lo que permite una comparación homogénea y sostenible en el tiempo.

La edición 2025 incorpora, además, una metodología validada y perfeccionada, estructurada en tres ejes —condiciones iniciales, desempeño institucional y resultados en salud—, los cuales se ponderan según su impacto poblacional. Cada indicador se evalúa mediante clasificación por cuartiles, análisis de evolución histórica y un sistema de semaforización del desempeño, lo que permite identificar rezagos críticos y experiencias exitosas. Los datos se estandarizan en una escala de 0 a 100, siguiendo la metodología del Índice de Desarrollo Humano (IDH) establecida por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Brechas estructurales y eficiencia: más determinantes que el gasto

Desde esta perspectiva comparativa, uno de los mensajes centrales del Índice es que un mayor nivel de gasto en salud no se traduce automáticamente en mejores resultados sanitarios. El análisis por cuartiles evidencia que variables como la eficiencia del gasto, el fortalecimiento de la atención primaria y el enfoque preventivo tienen un peso mayor que el monto invertido.

Estas brechas estructurales se reflejan de manera concreta en desigualdades persistentes en el acceso, la oportunidad y la calidad de la atención. Un indicador de estas tensiones se observa en el régimen del magisterio, que en 2024 registró 56 quejas por cada 1.000 pacientes, frente a 33 del promedio nacional, lo que pone en evidencia problemas de desempeño institucional incluso en regímenes especiales.

Talento humano: una alerta estructural

En coherencia con estas fallas estructurales, el informe identifica el déficit de talento humano como uno de los principales cuellos de botella del sistema. El Índice Nacional de Salud 2025 reporta que Colombia tiene 40,5 médicos y enfermeras por cada 10.000 habitantes. Este valor representa un promedio nacional combinado y no indica la distribución territorial del personal sanitario. Estudios complementarios muestran que existe una concentración significativa en zonas urbanas, mientras que en varias regiones rurales la densidad de profesionales es considerablemente menor, lo que limita la capacidad del sistema para ofrecer atención equitativa y oportuna en todo el país, ubicándose en el último lugar del grupo de comparación y por debajo de la meta mínima recomendada por la Organización Mundial de la Salud, fijada en 44,5 por cada 10.000 habitantes.

Aunque se reconoce una leve mejora frente a mediciones anteriores, el documento advierte que esta brecha limita la capacidad del sistema para responder de manera oportuna y equitativa, especialmente en los territorios rurales y dispersos. Esta fragilidad se profundiza al analizar perfiles críticos para la seguridad del paciente.

A esta evidencia se suma la mirada del sector prestador. La encuesta realizada por la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (ACHC), publicada a finales de 2025, reveló preocupaciones significativas a nivel institucional: “El 62,16 % de las instituciones reportan una disminución en la disponibilidad de médicos calificados, mientras que las tasas de rotación alcanzan el 13,1 % para médicos y el 15,8 % para enfermeras. Los factores principales detrás de esta situación incluyen salarios poco competitivos, migración profesional y altos niveles de estrés laboral”.

En el mismo informe se señala que: “En respuesta a estos desafíos, las instituciones han implementado diversas estrategias, con un énfasis notable en programas de bienestar (77,42 %), mejoras en las condiciones laborales (58,06 %) y oportunidades de desarrollo profesional (54,84 %). Sin embargo, se identifican brechas significativas, particularmente en la adopción de tecnologías y la implementación de incentivos salariales, con solo el 38,71 % de las instituciones reportando programas en esta última área”.

Atención primaria y capacidad instalada: brechas persistentes Este panorama de limitaciones en talento humano se conecta directamente con otro de los ejes críticos del Índice: la capacidad de respuesta del sistema. En ese marco, el fortalecimiento de la Atención Primaria en Salud aparece como uno de los ejes estratégicos del informe y coincide con uno de los pilares de la política pública del actual Gobierno. El documento plantea avanzar hacia un enfoque menos medicalizado y más intersectorial, que permita abordar de manera integral los determinantes sociales de la salud.

No obstante, este enfoque enfrenta restricciones estructurales. Colombia cuenta con apenas 1,7 camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes, lo que la ubica como el tercer país con menor disponibilidad dentro del grupo analizado. En contraste, los países con mejor desempeño superan las 12 camas por cada 1.000 habitantes, lo que evidencia una brecha significativa en infraestructura hospitalaria.

“Optimizar la capacidad instalada permite mejorar la eficiencia de los procesos, garantizar insumos y talento humano, y elevar la calidad de la atención, sin necesidad de una reconfiguración estructural del sistema”, indican.

Medicamentos: una expresión concreta de las fallas

Las limitaciones en capacidad instalada y talento humano también se reflejan en el acceso efectivo a tecnologías y tratamientos. Este agravamiento está marcado por un incremento sostenido de barreras en el acceso y la disponibilidad de medicamentos en todo el territorio nacional, sin distinción de tipo de afiliación y con un impacto más severo en poblaciones rurales, étnicas y con baja conectividad. De acuerdo con el informe Medicamentos inaccesibles, derechos vulnerados de la Defensoría del Pueblo, hasta septiembre de 2025 se habían reportado 584 medicamentos diferentes que no fueron entregados a los usuarios, y de los 1.798 casos monitoreados por la entidad, el 48 % continuaba sin resolverse, lo que evidencia barreras persistentes en el acceso efectivo a tratamientos esenciales.

“Los problemas de acceso a medicamentos afectan a personas de todo el territorio nacional, no distinguen entre regímenes de atención y tienen elementos de regresividad porque, además de generar barreras conocidas para el acceso a los medicamentos y atenciones de alto costo, hoy se presentan también en medicamentos indispensables para la atención primaria integral. Esta regresividad puede instalarse en el futuro, dado que las alteraciones en la cadena logística de medicamentos privilegian el interés del canal comercial sobre el canal institucional”, manifestó la defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz.



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