MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 329 FEBRERO DEL AÑO 2026 ISNN 0124-4388
Curar el cáncer en la infancia ya no es el único objetivo. Hoy, el reto es que los niños y adolescentes que superan la enfermedad puedan crecer, jugar y soñar con un futuro en el que su corazón también esté sano.
Con esta visión, el Hospital Infantil San Vicente Fundación dio un paso decisivo en la atención integral pediátrica con el lanzamiento de su Programa de Cardiooncología Pediátrica, una iniciativa pionera que acompaña a niños y adolescentes con cáncer —incluidos aquellos con cardiopatías congénitas— antes, durante y después del tratamiento oncológico.
El programa busca algo fundamental: proteger la salud cardiovascular a lo largo de toda la vida, garantizando un seguimiento especializado que cuide no solo la enfermedad, sino también la calidad de vida futura de los pacientes.
El avance en los tratamientos oncológicos pediátricos ha transformado el pronóstico del cáncer infantil. Hoy, más niños sobreviven. Sin embargo, esa buena noticia trae consigo un nuevo desafío: los efectos que algunas terapias pueden generar en el corazón.
“Era necesario que el Hospital desarrollara un programa especializado de Cardiooncología Pediátrica para niños y adolescentes, ya que el avance en el tratamiento oncológico pediátrico ha mejorado significativamente la supervivencia. Sin embargo, muchas de estas terapias como quimioterapia o radioterapia pueden generar efectos cardiovasculares agudos y crónicos, algunos de ellos potencialmente graves”, explica la Dra. Luisa María Parra Rodas, cardióloga pediatra del Hospital Infantil San Vicente Fundación.
La evidencia respalda esta preocupación. Estudios internacionales muestran que entre el 25 y el 30 % de los sobrevivientes de cáncer infantil pueden presentar algún grado de compromiso cardiovascular subclínico a lo largo de su vida, y que entre el 4 y el 5 % pueden desarrollar falla cardíaca sintomática u otras complicaciones cardiovasculares graves.
Como uno de los centros con mayor volumen de pacientes oncológicos pediátricos del país, el Hospital asume una responsabilidad mayor frente a estos riesgos, apostando por la anticipación y la prevención.
Contar con un programa especializado hace posible:
“Este enfoque no se limita a tratar complicaciones cuando aparecen; busca anticiparlas, reducir su impacto y garantizar una mejor calidad de vida a largo plazo a los pacientes sobrevivientes de cáncer”, añade la Dra. Luisa María.
Dentro del programa, los niños con cardiopatías congénitas reciben una atención diferenciada. Según explica la cardióloga pediatra, se trata de pacientes considerados de alto riesgo cardiovascular, debido a condiciones como:
La exposición a terapias oncológicas potencialmente cardiotóxicas puede acelerar la disfunción ventricular, descompensar fisiologías complejas e incrementar el riesgo de arritmias, hipertensión pulmonar y otras complicaciones cardiovasculares.
“Por estas razones, el seguimiento debe ser diferenciado, estructurado y continuo, incluyendo ecocardiografía convencional y avanzada, otras modalidades de imagen como tomografía y resonancia cardíaca, biomarcadores cardiovasculares y valoración funcional periódica”, afirma la Dra. Parra.
El programa no se limita a quienes tienen cardiopatías congénitas. Todos los niños y adolescentes expuestos a terapias oncológicas potencialmente cardiotóxicas pueden desarrollar alteraciones cardíacas, incluso si tenían un corazón sano al inicio.
La cardiotoxicidad puede manifestarse de forma:
Entre las posibles complicaciones se encuentran disfunción ventricular, miocardiopatía dilatada, alteraciones valvulares o pericárdicas, enfermedad coronaria precoz, arritmias y el desarrollo acelerado de factores de riesgo cardiovascular como hipertensión, dislipidemia y obesidad.
“Dado que muchas de estas alteraciones pueden ser inicialmente silenciosas, el seguimiento estructurado permite la detección temprana y la implementación de estrategias preventivas o terapéuticas que modifican el pronóstico a largo plazo. No se trata únicamente de vigilar, sino de proteger la salud cardiovascular futura de los niños y adolescentes sobrevivientes de cáncer”, aclara la Dra. Luisa María.
El Programa de Cardiooncología Pediátrica está diseñado bajo un modelo de atención continuo, estratificado por riesgo y multidisciplinario, acompañando al paciente y su familia desde el diagnóstico oncológico y a lo largo de toda su vida.
Se articula en tres momentos clave:
1. Evaluación basal antes de iniciar el tratamiento oncológico
Se realiza una valoración clínica completa que incluye historia cardiovascular detallada, examen físico, electrocardiograma y ecocardiografía avanzada. Esta evaluación permite identificar factores de riesgo y establecer un punto de comparación para el seguimiento.
2. Seguimiento periódico durante el tratamiento
La frecuencia y tipo de monitoreo se ajustan según el riesgo individual (dosis de quimioterapia, radioterapia, otras terapias dirigidas, condición cardiovascular previa como obesidad, cardiopatías congénitas).
Se utilizan herramientas como:
Cuando se detectan alteraciones subclínicas, se implementan estrategias de intervención temprana y se discuten de manera conjunta las decisiones terapéuticas con oncología.
3. Intervención oportuna ante complicaciones cardiovasculares graves
En aquellos pacientes que desarrollan complicaciones cardiovasculares moderadas o graves, el programa garantiza acceso oportuno a todas las herramientas diagnósticas y terapéuticas especializadas, incluyendo manejo en unidades de cuidado crítico, tratamiento avanzado de falla cardíaca y soporte cardiovascular cuando esté indicado.
Además, el programa integra el manejo de factores de riesgo modificables, la educación a las familias sobre signos de alarma y el apoyo interdisciplinario nutricional y psicosocial cuando es necesario.
El programa fortalece la articulación entre oncología pediátrica, cardiología y otros servicios, permitiendo:
“Este enfoque refuerza la cultura de medicina colaborativa y basada en evidencia, asegurando que cada niño reciba atención personalizada y segura”, concluye la Dra. Luisa.
“El Hospital no solo busca curar el cáncer, sino garantizar calidad de vida cardiovascular a corto, mediano y largo plazo. Es un compromiso con atención integral, seguridad y seguimiento estructurado para nuestros niños y adolescentes”.
El Programa de Cardiooncología Pediátrica está disponible para pacientes hospitalizados y también para niños y adolescentes tratados en otras instituciones que requieran valoración y seguimiento cardiovascular especializado. Asimismo, ofrece atención mediante consulta particular para familias que buscan acompañamiento experto en esta área.
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