MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 324 SEPTIEMBRE DEL AÑO 2025 ISNN 0124-4388

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La deuda pendiente en prevención cardiovascular

Autor
Por: Yenny Escobar Álvarez
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En Colombia, la enfermedad cardiovascular (ECV) continúa siendo la principal causa de muerte. De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), en 2024 se registraron 73.918 muertes por enfermedades cardiovasculares, lo que representa el 27 % del total de fallecimientos en el país. En promedio, ocho personas mueren cada hora por estas patologías.

Este grupo de enfermedades incluye la cardiopatía isquémica, las enfermedades cerebrovasculares y las hipertensivas. La hipertensión arterial es uno de los factores de riesgo más frecuentes, con cerca de cuatro millones de personas afectadas en el país.

El Observatorio Nacional de Salud (ONS), del Instituto Nacional de Salud, analizó los datos del DANE entre 1998 y 2011, identificando un total de 628.630 muertes por enfermedades cardiovasculares. Estas representaron el 23,5 % del total de defunciones registradas en ese período.

Del total: el 56,3 % correspondió a cardiopatía isquémica; el 30,6 %, a enfermedad cerebrovascular; el 12,4 %, a hipertensión arterial; el 0,5 %, a cardiopatía reumática crónica.

La tasa cruda de mortalidad anual promedio fue de 104,6 por cada 100.000 habitantes, mientras que la tasa ajustada por edad fue de 106,2 por cada 100.000 habitantes.

Panorama regional y desigualdades

Las estadísticas del ONS evidencian notables diferencias en la mortalidad por ECV, según el sexo y el lugar de residencia. Las tasas son más altas en las zonas con niveles de desarrollo más bajos, lo que indica una menor disponibilidad de diagnóstico, tratamiento y prevención. Aunque la tasa ajustada por edad ha mostrado una tendencia decreciente, el número total de muertes continúa creciendo, en parte debido al envejecimiento de la población.

Las muertes por enfermedades no transmisibles (ENT), como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y la diabetes, aumentaron 43 % en la región de las Américas desde el 2000, alcanzando los 6 millones de fallecimientos en 2021, según el nuevo informe Las ENT de un Vistazo 2025, publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Las ENT son la principal causa de muerte en la región, responsables del 65 % de todos los fallecimientos, y casi el 40 % de estas muertes ocurren antes de los 70 años. Si bien el envejecimiento y el crecimiento poblacional contribuyen a esta carga, el aumento se debe en gran parte a factores de riesgo modificables como el consumo de tabaco, la alimentación poco saludable, la inactividad física y el consumo nocivo de alcohol.

Según el informe, las enfermedades cardiovasculares lideran con 2.16 millones de muertes, seguidas por el cáncer (1.37 millones).

“El aumento de muertes por ENT es una llamada de atención urgente”, afirmó el doctor Jarbas Barbosa, director de la OPS. “Demasiadas personas están muriendo de forma prematura por enfermedades que, en su mayoría, se pueden prevenir y tratar. Con detección temprana, diagnóstico oportuno, acceso a la atención y políticas sólidas, podemos salvar vidas. Este informe proporciona a los países las herramientas que necesitan para actuar.”

Factores de riesgo en aumento

En 2022, la obesidad afectaba al 33,8 % de las personas adultas —un aumento del 28 % desde 2010— y el 35,6 % no realizaba suficiente actividad física. La prevalencia de diabetes llegó al 13,1 %, mientras que 43 millones de personas mayores de 30 años con esa enfermedad no tienen acceso a la atención que necesitan. La hipertensión afecta a más de un tercio de los adultos, pero solo el 36,4 % de los casos están controlados.

El informe también aborda desafíos ambientales y de salud mental. La contaminación del aire incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares y respiratorias, y las tasas de suicidio aumentaron un 17,4 % desde el 2000, con tres veces más muertes en hombres que en mujeres.

Algunos avances, pero la región no va por buen camino

A pesar del aumento general en el número total de muertes, las tasas de mortalidad ajustadas por edad muestran ciertos progresos desde 2000:

  • Las tasas de mortalidad por ENT disminuyeron un 16,2 %.
  • Las muertes por enfermedades cardiovasculares y respiratorias crónicas bajaron casi un 30 %.
  • Las tasas de mortalidad por cáncer se redujeron en un 24,6 %.

Hipertensión: factor de riesgo silencioso

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hipertensión arterial es responsable directa de 10 millones de muertes anuales a nivel global. En Colombia, se estima que el 25 % de la población adulta es hipertensa. En personas mayores de 50 años, la prevalencia alcanza hasta el 55 %, y muchos casos no están diagnosticados.

Luis Moya Jiménez, presidente de la Liga Colombiana contra el Infarto y la Hipertensión, señaló: “Estas cifras son alarmantes, pero lo más alarmante es que todo es fácilmente prevenible.

Lamentablemente, el común denominador de las enfermedades cardiovasculares es la hipertensión arterial, por eso las organizaciones mundiales llaman la atención todos los 17 de mayo para que la gente se acostumbre a saber qué presión arterial tiene desde tempranas edades, ya que, entre más rápido se diagnostique, más fácil será su tratamiento”.

El especialista advirtió que las consecuencias pueden incluir infartos, derrames cerebrales, falla cardiaca y complicaciones renales, entre otras.

Tecnología y nuevos tratamientos

Las arritmias cardíacas, como la fibrilación auricular, también forman parte del grupo de enfermedades cardiovasculares de alto impacto. Esta condición puede alterar gravemente la función del corazón. En 2024, estas enfermedades también contribuyeron a las más de 73.000 muertes por causas cardiovasculares en Colombia.

Marcela Pérez, directora médica de Abbott en Colombia, indicó: “Entre los principales factores de riesgo para la enfermedad se encuentran la edad avanzada, tener enfermedades como diabetes, hipertiroidismo o hipertensión arterial, además de tener sobrepeso o fumar”.

Entre los tratamientos disponibles se encuentran los medicamentos antiarrítmicos, la terapia de ablación cardíaca y los dispositivos implantables como marcapasos o desfibriladores, que hoy permiten incluso el monitoreo remoto del paciente.

Prevención desde la política pública

El ONS recomienda fortalecer la aplicación de políticas que fomenten hábitos alimentarios saludables, actividad física y control anticipado de los factores de riesgo. La falta de equidad en el acceso a los servicios sanitarios sigue siendo un obstáculo para la prevención.

Los especialistas coinciden en que, para controlar la hipertensión, es necesario aplicar una combinación de estrategias clínicas y sociales. Para reducir el riesgo, son esenciales la práctica regular de ejercicio, una dieta balanceada, dejar de fumar y realizar chequeos médicos periódicos.



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