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Colombia:
un país enfermo de violencia
Juan
Carlos Arboleda Zapata - elpulso@elhospital.org.co |
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produce tantos muertos en Colombia como la violencia: en los
últimos 30 años, de 1975 a 2004 se han registrado
500.054 homicidios. Ello indica que en Colombia llevamos 30
años con dos homicidios por hora, un homicidio cada 30
minutos durante todos los días y todas las noches de
los últimos 30 años, lo que hace que el doctor
Saúl Franco, Coordinador del doctorado en Salud Pública
de la Universidad Nacional, considere la violencia como el principal
problema de salud pública del país, debido a la
enorme participación que tiene en la mortalidad. |
Masacre en Colombia Fernando
Botero
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Para el doctor Franco, la violencia tiene un costo económico
altísimo para el sector salud en la atención,
por los muchos casos diarios generados por las distintas formas
de violencia, que superan las originadas por el conflicto armado;
pero además, el sector salud está gastando buena
parte de su capacidad física instalada y de recursos
humanos y técnicos en atender a las victimas de la violencia,
con la consecuencia de relegar la atención de otras patologías
ante el imperativo de la atención de urgencias.
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Medir el impacto
de la violencia sobre la salud de los colombianos es tarea complicada,
pues desde 1994 no se hace una investigación nacional,
sino estudios por regiones o en grupos poblacionales específicos
que no aportan datos actualizados, pero que muestran la violencia
como un actor de gran peso dentro de la mortalidad del país.
La violencia y la carga de la enfermedad
La carga de la enfermedad es la medición de cuántos
Años de Vida Saludable (AVISAs) pierde una población
por mortalidad prematura de sus individuos, en relación
con su esperanza de vida al nacer, y también por la ponderación
en años de la discapacidad que produce una enfermedad;
la metodología para determinar la carga de la enfermedad
se aplicó durante el ministerio de Juan Luis Londoño
de la Cuesta en 1994 utilizando el indicador AVISAs, y fue el
profesor de la Facultad de salud pública de la Universidad
de Antioquia, Juan Luis Londoño Fernández, quien
trabajó en su implementación.
El estudio reveló como de todos los Años de Vida
Saludable perdidos por los colombianos, cerca del 50% se debían
a la violencia, pero más aún, que mientras en
el mundo la carga generada por homicidios era en promedio del
1% y en Latinoamérica el 3%, en Colombia llegó
al 25%, cifra vergonzosa según el doctor Londoño
Fernández, quién de todas formas intuye que el
indicador tal vez disminuyó considerando los informes
que dan cuenta de una disminución en la tasa de homicidios
en los últimos 4 años: Los AVISAs deben
haber bajado en el país porque miden la perdida de años
saludables no solo por discapacidad sino por mortalidad, pero
sería importante corroborarlo con un nuevo estudio.
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La violencia tiene
un costo económico altísimo para el sector
salud en la atención, por los muchos casos diarios
generados por las distintas formas de violencia, que superan
las originadas por el conflicto armado.
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Algunos analistas
han insistido en la actualización de la medición
de la carga de la enfermedad, y el doctor Londoño Fernández
coincide en la necesidad de hacerlo por lo menos cada 5 o máximo
10 años, pero simultáneamente actualizar el indicador
AVISAs, renovando anualmente las tasas de mortalidad, principalmente
las de homicidios, porque la realización del estudio
completo presenta un grado de complejidad que dificulta su realización:
El modelo es costoso, además hay problemas para
recopilar la información epidemiológica que a
veces no existe a nivel nacional y mucho menos a nivel de regiones,
y que es indispensable para manejar la incidencia de las enfermedades
y sus duraciones.
Violencia y efectos en salud mental
La medición de violencia en el país presenta
un gran subregistro. Los datos más reales son en homicidios,
suicidios, accidentes de tránsito y lesiones que producen
demanda al sistema de salud; aún así, por las
características del conflicto armado, existen actos con
victimas que no aparecen reportadas ni cuantificadas. Pero los
peores subregistros son los relacionados con otros tipos de
violencia, como la intrafamiliar, la barrial, y los efectos
de la violencia general en salud mental, para los cuales prácticamente
no existen datos. |
La doctora Vilma Restrepo, Coordinadora
del Grupo de Investigación en Salud Mental de la Facultad
Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia,
señala como nadie ha medido la violencia en la parte
síquica y las secuelas que deja, y mucho menos las consecuencias
sociales -desplazamiento, empobrecimiento, desempleo, rompimiento
de las redes sociales-, con el agravante de que la Ley 100/93
no posibilita la atención sicológica para el régimen
subsidiado y en muy poca medida para el contributivo -no hay
derecho al tratamiento siquiátrico ni al especialista,
el tratamiento debe hacerlo un médico general en Atención
Primaria en Salud y no se tiene derecho a ciertas medicaciones-.
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La disminución de los homicidios
no implica el descenso de la violencia en el país.
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Las consecuencias de
la violencia, desatendidas por el sistema, hacen que las personas
construyan un sentimiento de odio, miedo o terror, que pueden
desencadenar en problemas fisiológicos o en que la persona
afectada se quede con el sentimiento y desencadene otra problemáticas
como depresión. Lo grave, es que se abre la puerta a
un permanente circulo vicioso: Uno encuentra personas
desplazadas, con pérdidas muy cercanas -familiares del
primer nivel-. Muchos superan su duelo, pero en Colombia debe
haber muchas personas con un duelo no superado que produce inconvenientes
para su vida y que producen odio y continúan la cadena,
construyendo un cuadro de odio que se desencadena en venganza
hacia las personas que se cree son culpables, o un cuadro de
miedo que deteriora la vida. Son personas que no salen, temen
trabajar en ciertas partes, temen que les pase lo mismo que
a su familiar, concluye la doctora Restrepo.
Disminución de la violencia
Según Numael Cifuentes González, Coordinador
del Centro de Referencia Regional sobre Violencia de Medicina
Legal, la mortalidad por homicidios en Colombia se ha reducido
en los últimos años (veáse tabla) aunque
para algunos ha sido una disminución moderada; sin embargo,
Medellín, que alguna vez presentó cifras récord
en homicidios a nivel mundial, sí ha mostrado una disminución
considerable, y ello no puede ser sólo atribuible al
aumento en el pie de fuerza. La doctora Doris Cardona Arango,
investigadora de la Facultad de Salud Pública de la Universidad
de Antioquia, considera que campañas por la recuperación
del tejido social y de fomento de valores tuvieron impacto en
esta reducción, pero además llamó la atención
sobre una disminución poblacional del grupo de jóvenes,
que pasó de ser el 21 al 19% de la población general,
y siendo este grupo de edad en donde tradicionalmente se han
presentado el mayor número de homicidios, es posible
que éste factor influya en el descenso de las tasas de
mortalidad por homicidios.
El doctor Víctor Hugo Grisales, coordinador del Grupo
de Investigación Demografía y Salud, reconocido
por Colciencias, considera que pese a la disminución
en las cifras persiste el papel protagónico de la violencia
como causa de muerte, señala como entre 1989 y 1999 la
violencia acabó con 160.000 jóvenes en el país,
y como entre las muertes ocurridas en Bogotá, Cali, Barranquilla
y Medellín, sumaron cerca de 2'867.000 AVISAS perdidos:
La violencia sigue teniendo un peso importante como indicador
modal en las causas de mortalidad en el país; la violencia
está en la cúspide de los indicadores, pero percibo
que sí hubo una recuperación de Años de
Vida Saludable (AVISAs), por la disminución de muertes
resultante de aquel período de tiempo en que estuvo en
auge el problema del narcotráfico y toda la secuela que
dejó en cantidad de muertes.
Sin embargo, la disminución de los homicidios no implica
el descenso de la violencia en el país; el doctor Jaime
Arturo Gómez Correa, jefe del Departamento de Medicina
Preventiva de la Universidad de Antioquia y miembro del Grupo
de Investigación de Violencia Urbana, resalta como tarea
inmediata el identificar cuáles de las modalidades de
violencia están disminuyendo, ya que debido al subregistro
es posible que existan temas invisibilizados, y que ahora sea
el momento de que la sociedad comience a reflexionar sobre ellos.
Frente a las estrategias a implementar para fortalecer las tendencias
de disminución de índices de violencia y evitar
que los grupos de desplazados se conviertan en nuevos actores
violentos, el doctor Gómez propone aplicar el concepto
de justicia, verdad y reparación a las victimas, que
están excluidas y desarraigadas: No nos podemos
quedar con los cinturones de miseria de personas que fueron
víctimas de la violencia y que terminan sufriendo las
consecuencias de un proceso que nunca se realizó en forma
cabal. |
| Algunas cifras sueltas |
- La población
joven en Colombia disminuyó del 21 al 19% como resultado
de la disminución en las tasas de fecundidad y de la
misma violencia, entre otros factores.
- Entre 1989 y 1999 murieron asesinados más de 160.000
jóvenes en Bogota, Cali, Barranquilla y Medellín,
que sumaron cerca de 2'867.000 AVISAs perdidos.
- El conflicto armado interno aporta sólo entre 10 y
15% de las muertes violentas. (Medicina Legal).
- En Colombia por cada mujer asesinada, se asesinan entre 13
y 15 hombres.
- En el país la tasa de homicidios es de 50 por cien
mil habitantes, mientras la tasa mundial está por los
14 homicidios por cien mil habitantes.
- En 1995, cerca del 50% de todos los AVISAs perdidos se debían
a la violencia.
Si bien las cifras de disminución de homicidios en Colombia
muestran un descenso en los últimos 5 años, este
aún no es tan significativo para pensar que la recuperación
de AVISAs sea importante, ya que otras patologías como
la diabetes mellitus han aumentado. |
| Homicidios en Colombia
que conoció el Instituto Nacional de Medicina Legal |
Fuente: Revista Forensis |
| - El 24% de la población
en Medellín ha recibido amenazas, el 5.8% ha sido victima
de intento de violación o de violación, el 42%
ha sido objeto de agresión física con arma, el
74% ha visto amenazas con armas, y el 46% ha visto un robo (la
mitad de la población). |
| Registro de homicidios
en Medellín 1987-2004 |
Fuente: Secretaría de Gobierno de Medellín |
| Medellín fue
considerada en las dos décadas pasadas como una de las
ciudades más violentas del mundo; por tanto la disminución
en las cifras de homicidios es significativa: Lo curioso es
que esa reducción no se refleja con un impacto importante
en las cifras nacionales, lo que hace pensar a los analistas
que la disminución en muertes lograda en Medellín,
se compensa con el número global de aumentos presentados
en otras regiones del país como Cali . |
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