Para nadie se oculta que el hacer empresa en el país
no es cosa fácil, no sólo por las innumerables
gestiones que ante las diferentes autoridades debe realizar
el nuevo empresario, sino también por los altos costos
que se imponen al producto generado con los impuestos, registros,
tasas y contribuciones que deben hacerse a los distintos
estamentos del Estado, que actúa como socio del nuevo
empresario y que cobra su parte aún sin que se haya
vendido el primer producto o servicio.
Seguramente con otra mirada, el Estado vio al sistema cooperativo
como una posibilidad de generar empleo para aquellas personas
que solo contaban con su fuerza de trabajo y se crea la
figura de la Cooperativa de Trabajo Asociado (CTA), con
unos beneficios para quienes unidos en solidaridad ofrecen
esa fuerza.
No podemos negar que este sistema fue aprovechado por quienes
encontraron la manera de burlar la ley laboral para su beneficio,
abusando de la necesidad de las personas y el desconocimiento
de la legislación, sumada a la necesidad, de generar
ingresos en una economía cada vez mas difícil
La rama jurisdiccional del poder público encabezada
por la Corte Suprema de Justicia ha sido clara en sus fallos
al definir que existe contrato de trabajo cuando se presentan
en la relación contractual los elementos de subordinación
o dependencia, prestación personal del servicio y
una remuneración por esa actividad, independiente
del texto del contrato; es lo que la doctrina ha convenido
en nominar Contrato Realidad.
No obstante lo anterior, se tramita en el Congreso de la
República una nueva ley que pretende generar mayores
reglamentaciones a las Cooperativas de Trabajo Asociado,
con el argumento de la necesidad de hacer claridad sobra
la calidad de la relación y el tipo de trabajo que
se genera.
Surge entonces la pregunta: ¿Será necesaria
más reglamentación, más normas, más
leyes, o bastará que se de cumplimiento a las que
se encuentran en vigencia?
¿No será mejor dar las herramientas necesarias
a los órganos de control para que hagan cumplir la
ley y eviten el abuso de los más débiles en
esa relación, a cambio de todo un proceso tendiente
a la expedición de una ley que seguramente dificultará
mas la operación de este sistema a todas luces beneficioso
para los asociados y las empresas que adquieren sus servicios?
Tenemos en el país una mentalidad que señala
que por fuera de una vinculación laboral no hay salvación,
y se cierran las puertas a la posibilidad de generar empleo;
por ello, el torpedear el sistema del trabajo asociado,
es impedir que la fuerza laboral disponible adquiera la
posibilidad de vincularse a las actividades productivas.