MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 7    NO 82  JULIO DEL AÑO 2005    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Biblioteca de la literatura universal
Cien libros para tener en cuenta
José Xedroc - Escritor y salubrista elpulso@elhospital.org.co
A instancias del Club del Libro de Noruega y la Fundación Nóbel, un grupo de cien escritores de 54 países elaboraron un "canon" con las cien obras de ficción imprescindibles de la literatura universal. Para un lector culto pero no necesariamente intelectual, como suele ser un profesional de la salud, esta lista puede ser asumida como una recomendación bastante valedera de cuáles son los clásicos de la literatura que cualquier persona debería leer.
Para que este canon no sea tomado como un ranking o un top, la presentación de los siete libros más votados está seguida de un listado sin numerar.
Los siete primeros
1) "Don Quijote de La Mancha" de Miguel de Cervantes Saavedra fue consagrado como el mejor libro de ficción de toda la Historia. No hay sorpresa ni discrepancia. Es la cumbre y nada tiene que ver su cumpleaños 400.
2) “Madame Bovary” (Gustave Flaubert). Este clásico del siglo XIX marca el punto de quiebre de la novela contemporánea por su profunda exploración sicológica, a partir de su protagonista Emma Bovary, dentro del colorido marco provinciano de Joinville.
3) “Todo se Desmorona” (1958) del nigeriano Chinua Achebe, único autor vivo entre los primeros. De esta obra prácticamente desconocida del público sólo se encuentra una edición en español, con el sello de Bronce, y la verdad es que leerla produce muy agradable sorpresa.
4) “Grandes Esperanzas” (Charles Dickens). La historia del huérfano Philip Pirrip, considerada por el mismo autor de “David Copperfield” como una "pequeña pieza".
5) “Medea” (Eurípides). Esta tragedia griega es el primer clásico antiguo de la lista, votado por encima de las epopeyas homéricas.
6) “Los Hermanos Karamazov” de Fedor Dostoievski, el autor con más obras entre las cien elegidas, cuatro, junto con "Crimen y Castigo", "El Idiota" y "Los Demonios"
7) “Orgullo y Prejuicio” de Jane Austen, única mujer entre los primeros, escribió esta novela romántica a la sorprendente edad de 21 años.
Autores: Los 10+
Después de Dostoievsky aparecen varios autores con tres obras: William Shakespeare (“Hamlet”, “El Rey Lear” y“Otelo”), Franz Kafka (“La Metamorfosis y otros relatos”, “El Proceso” y “El Castillo”), Leon Tolstoi (“Guerra y Paz”, “Ana Karenina” y “La muerte de Ivan Illich y otros relatos”). Con dos obras figuran Flaubert, Homero ("La Ilíada" y "La Odisea"), William Faulkner (“Santuario”, “Absalom!, Absalom!”), Virginia Wolf y nuestro compatriota Gabriel García Márquez (“Cien Años de Soledad” y “El Amor en los Tiempos del Cólera”), que es a su vez el autor en español con más obras incluidas. No es chauvinismo, tenemos a un gigante de la literatura universal de todos los tiempos y el panegírico que tanto se criticó a su biografista tal vez no sea tan desmesurado: “El mayor escritor en castellano desde Cervantes”.
Países e idiomas
La literatura francesa es por país la que más autores consagra: Honorato de Balzac (“Piel de Zapa”), Marcel Proust ("En Busca del Tiempo Perdido", una saga de siete novelas), Albert Camus (“El Extranjero”), Paul Celan, Denise Diderot, François Rabelais (“Gargantúa y Pantagruel”) y Flaubert. En cambio, Rusia está mejor representado en libros que en autores: cuatro de Dostoievski, tres de Tolstoi y “Cuentos Escogidos” de Anton Chejov.
Por idioma, el inglés lleva ventaja de lejos, dando razón al discutido canon de Harold Bloom, que ponderaba a la literatura anglosajona sobre cualquier otra. Figuran los británicos Shakespeare, Woolf, Joseph Conrad, T.S. Eliot, Emily Brontë (“Cumbres Borrascosas”). D.H. Lawrence (“El Amante de Lady Cha-tterley”) y George Orwell (“1984”) más los norteamericanos Faulkner, Edgar Allan Poe (“Cuentos Completos”), Toni Morrison, Herman Melville (“Moby Dick”), Ernest Hemingway (“El Viejo y el Mar”) y Ralph Ellison ("El Hombre Invisible") y los irlandeses Beckett, James Joyce (“Ulises”) y Jonathan Swift (“Los viajes de Gulliver”), además de los autores en inglés de otros continentes (Rushdie, Achebe). ¡18 autores con 22 libros! Parece que el inglés no es sólo el idioma de la ciencia, sino que también marca la pauta en la cultura. ¿O será que hubo predominio anglosajón entre los electores?
Dos tercios de los escritores escogidos son europeos, lo que evidencia que el mayor vacío del canon, a pesar del propósito universalista de los organizadores, son las literaturas no occidentales, apenas presentes con el japonés Kawabata, los iraníes del siglo XII Jalal ad-din Rumi y Sheikh Musharrif ud-din Sadi y el hindú Valmiki con la antigua epopeya “Ramayana”.
En fin. Más de la mitad de los autores escribieron sus obras en el siglo XX (a pesar de lo cual los premios Nóbel no están nada bien representados), pero sólo 8 de los 78 autores designados están vivos. De Austen a Marguerite Yourcenar (“Las memorias de Adriano”), tan sólo once de las cien obras celebradas en Oslo como las mejores de la historia fueron escritas por mujeres.
Español en cara y cruz
A pesar de tener al Quijote como la mejor obra del canon no hay más motivos de alegría para nuestro idioma. Por España sólo figura además el “Romancero Gitano” de Federico García Lorca: Ni Camilo José Cela, ni los escritores del siglo de Oro (Lope de Vega, Quevedo, Calderón). Y para peor, únicamente aparecen otras cuatro obras en castellano: "Ficciones" de Jorge Luis Borges, "Pedro Páramo" de Juan Rulfo y las dos de García Márquez. Punto final, seis libros de cinco autores, y eso es inexplicable para el segundo idioma más difundido alrededor del mundo y el quinto más hablado.
Es que sin negar que todos los autores reseñados en el canon son brillantes, es inconcebible que no figuren Julio Cortázar (“Rayuela”), ni Mario Vargas Llosa (“La Ciudad y Los Perros”), ni el cubano Alejo Carpentier (“El Siglo de Las Luces”), por mencionar sólo a algunos. El mentado boom latinoamericano según parece, no fue más que una curiosidad para los escritores de otros continentes: Una falta imperdonable en la difusión internacional de nuestra literatura.
Compensemos con la lengua hermana: De Portugal aparecen dos obras: "Ensayo sobre la Ceguera", de José Saramago, y "El libro del Desasosiego", de Fernando Pessoa, y únicamente una obra brasileña: "Gran Sertón: Veredas", de Joao Guimaraes Rosa, otro del boom. Pero no está Jorge Amado (“Doña Flor y sus Dos Maridos”).
Géneros y ausentes
Entre los antiguos, además de Homero y Eurípides, están la tragedia “Edipo Rey” de Sófocles; “Las Metamorfosis” de Ovidio y “La Eneida” de Virgilio
Hay tres famosos libros que recogen relatos populares: “El Decamerón” de Giovanni Boccaccio; su coetáneo del período humanista “Cuentos de Canterbury”, de Geoffrey Chaucer, y “Las Mil y una Noches” historias de autores árabes desconocidos que fueron hilándose entre los siglos VIII y XVI.
La literatura infantil está representada por los cuentos de Hans Christian Andersen y por “Pipi Mediaslargas”, de la sueca Astrid Lindgreen, quien alcanzó a emitir su propio voto poco antes de morir.
Ahora bien, entre los autores occidentales destacan las ausencias de Oscar Wilde, Eugene O'Neill, Bertoldt Brecht, Tennesse Williams, Arthur Miller, Jean Paul Sartre y Luigi Pirandello, casi todos dramaturgos, género muy mal representado en el canon. El teatro contemporáneo tiene sólo a Samuel Beckett (“Esperando a Godot”) y al noruego Henrik Ibsen (“Casa de Muñecas”).
Otros libros para reseñar del listado son: “La Divina Comedia” (Dante Alighieri); “Fausto” (Goethe), “Lolita” (Vladimir Nabokov) y “La Montaña Mágica” (Thomas Mann).
Los electores
Para hacer más equilibrada la selección se invitaron escritores de los cinco continentes de modo que cada uno pudiera elegir hasta diez títulos. El repertorio de consultados es, eso sí, incontestable: Figuran los británicos Doris Lessing (seleccionada a su vez con "El Cuaderno Dorado") y Le Carré; los estadounidenses Auster, Mailer, Irving y Susan Sontag (ya fallecida); el italiano Tabucchi; el francés Robbe-Grillet; el hindú Salman Rushdie (también distinguido por “Los Versos Satánicos”, libro que le ha costado una encarnizada persecución de parte de la teocracia iraní); el checo-francés Kundera, el chino Bei Dao, los españoles Gimferrer y De Azúa y por Latinoamérica el argentino Eloy Martínez, los brasileños Ana Miranda y Ribeiro, el cubano Estévez y los mejicanos Carlos Fuentes y Martha Cerda. También votaron varios premios Nóbel: V.S. Naipaul (Trinidad - Gran Bretaña), Wole Soyinka (Nigeria), Nadine Gordimer (Sudáfrica) y Seamus Heany (Irlanda). Algunos escritores a los que se les solicitó participar en el proyecto declinaron hacerlo e incluso algunos lo criticaron, como fue el caso de la chilena Isabel Allende. "De otros no recibimos ninguna respuesta, como es el caso de [el célebre rockero nominado al Nóbel] Bob Dylan o de García Márquez", señaló Alf van der Hagen, del Club del Libro Noruego.
Pero, ojo...
Pero ojo, si bien los electores son grandes intelectuales, la selección no carece de evidentes sesgos como los que se reseñaron. Además una guía de estas debe ser tomada con cautela, ya que en temas de arte, nadie, por avezado que sea, tiene la última palabra. De modo que esta es una recomendación, más bien para que cada quien haga su propio canon de lecturas, una ayuda para fijar prioridades, en función eso sí de no quedarse como los “nuevos bárbaros” que describe Lessing, quienes “tras veinte años de educación, solamente leen revistas de informática" (o podría agregarse: leyes, medicina, o “best-sellers” de pipiripao).
Ocioso lector
Los otros “Don Quijote”
Ha existido una innegable tentación de emular al más ilustre caballero andante de la literatura, y el primero de estos plagios fue publicado ¡antes de la muerte del héroe original! Fue el célebre Quijote apócrifo, firmado por un tal Avellaneda (nombre falso sin duda y cuyo verdadero autor nunca se pudo conocer), al que se le tiene una gran deuda. El especialista Riquer asegura que “Cervantes tenía muy detenida la redacción de la segunda parte del Quijote, escribía muy despacio. Pero el aparecer de la edición de Avellaneda le movió enseguida a acabarlo (...y ) murió pocos meses después”.
Otras célebres inspiraciones basadas en Don Quijote fueron escritas por Giovanni Meli (“Ponga Chisciotti y Sanciu Panza”), G.K. Chesterton (“El Regreso de Don Quijote”), A.V. Lunacharski (“Don Quijote Libertado”), Juan Montalvo (“Capítulos que se le olvidaron a Cervantes), André Suarès (“Don Quijote en Francia”), Vladimir Nabokov (“Lectures on Don Quixote”), Rubén Darío y Jorge Luis Borges (“El Quijote de Pierre Menard”), así como los ensayos de Unamuno “La vida de Don Quijote y Sancho Panza” y de Azorín “La Ruta de don Quijote”.
De nuestra cultura vale destacar “El Quijote a lo Paisa”, cuya más reciente edición fue presentada en la pasada feria del libro de Bogotá, un muy divertido digesto en lenguaje antioqueño escrito por Roberto Cadavid Misas (Argos) y terminado póstumamente a aquél por su entrañable amigo, el médico Jorge Franco Vélez.
“Así, ¡oh, Sancho!, (...) hemos de matar en los gigantes a la soberbia; a la envidia, en la generosidad y buen pecho; a la ira, en el reposado continente y quietud del ánimo; a la gula y al sueño, en el poco comer que comemos y en el mucho velar que velamos; a la lujuria y lascivia, en la lealtad que guardamos a las que hecho señoras de nuestros pensamientos; a la pereza, con andar por todas las partes del mundo buscando las ocasiones que nos puedan hacer y hagan, sobre cristianos, famosos caballeros”.
 

El escritor uruguayo Mario Benedetti fue distinguido con el XIX Premio Internacional Menéndez Pelayo, en reconocimiento a su trayectoria literaria y "a su compromiso con lo humano en su concreta circunstancia histórica", así como por su contribución al reforzamiento de los lazos de amistad de España y Latinoamérica, objetivo que el premio persigue desde su fundación. El Premio Menéndez Pelayo está dotado con 48.000 euros y reconoce la labor de personalidades destacadas en el ámbito de la creación literaria o científica, ya sea de lengua española o portuguesa.

En el Museo de Antioquia, hasta el 22 de agosto de 2005 se podrá observar la más grande colección de obras de Francisco De Goya que haya llegado a Colombia: los ochenta grabados que conforman la serie “Los Caprichos”. Y se completa esta selección de tres siglos de arte universal con Jaques Callot y el “Ícono de la Guerra”; Blake y “Los Íconos de la Esclavitud”; Goya con “La Inquisición y la Tortura” y Daumier con “La Comedia Humana”. Esta exposición da cuenta no sólo de momentos trascendentales en el arte de los siglos XVII, XVIII y XIX, sino de la coincidencia en el ejercicio del grabado como medio para dar testimonio de realidades políticas, religiosas y sociales que cada uno de estos artistas vivió en su momento, y para reflexionar acerca de la irracionalidad de la guerra y sus lacras de tortura, devastación, miseria, injusticia y muerte.



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