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pediatra revisando a bebé

El latido de una nueva oportunidad: la alianza que transforma la salud cardiovascular infantil

Autor
Por: Andrea Ochoa Restrepo
andrea.ochoa@sanvicentefundacion.com

Las cardiopatías congénitas son una de las alteraciones del corazón más frecuentes en Colombia. Su atención exige diagnóstico temprano, tecnología especializada y talento humano capaz de responder a condiciones de alta complejidad.

En este contexto se consolidó una alianza entre el Hospital San Vicente Fundación y la Fundación Santiago Corazón, iniciada en 2014 y fortalecida en 2019 con la creación de una unidad especializada en atención cardiovascular infantil.

Una alianza que amplió la atención

La Fundación Infantil Santiago Corazón trabaja desde 1988 por los niños con cardiopatías congénitas. Su origen está ligado a la historia de Santiago Franco, quien nació en Medellín con una enfermedad cardíaca en una época en la que la atención cardiovascular estaba principalmente orientada a adultos. Tras su pérdida, su familia convirtió esa experiencia en una causa en pro de otros niños.

En el Hospital Infantil San Vicente Fundación la alianza permitió ampliar la capacidad para atender enfermedades cardiovasculares pediátricas de alta complejidad. La primera cirugía cardiovascular pediátrica se realizó el 8 de marzo de 2017 y, con la apertura de la Unidad en 2019, se consolidaron 16 camas de cuidado intensivo y un quirófano de alta complejidad.

El proyecto integró infraestructura, tecnología biomédica y formación especializada del talento humano. Para Luisa Fernanda Muriel Gil, directora ejecutiva de Santiago Corazón, esta visión integral fue determinante para construir un programa capaz de responder a las necesidades de los niños y sus familias.

Entre 2024 y 2026, más de 4.500 niños han sido atendidos en los servicios de cardiología del Hospital; cerca de 700 han pasado por cuidados intensivos y 638 han recibido cirugía cardiovascular. Los pacientes proceden de Antioquia y de otros departamentos del país, entre ellos Chocó, Córdoba, Caldas, Cesar y Atlántico.

Una de las fortalezas del Hospital Infantil San Vicente Fundación es su capacidad para atender de manera integral a pacientes que, además de una cardiopatía, pueden presentar otras condiciones que requieren la intervención de diferentes especialidades. Esta capacidad ha permitido también desarrollar nuevas líneas de trabajo, como el cuidado cardiovascular de niños con cáncer y proyectos de investigación sobre cardiopatías congénitas durante el embarazo.

Talento humano y tecnología

La formación de profesionales ha sido otro de los pilares de la alianza. Ocho médicos del Hospital realizaron una maestría en Chile y otros integrantes del equipo han participado en procesos de capacitación dentro y fuera del país.

El doctor Augusto Quevedo Vélez, pediatra, especialista en cuidado intensivo cardiovascular y líder de Cuidado Intensivo y Cuidado Intermedio, destaca precisamente este componente: “El aporte de Santiago Corazón ha sido gigantesco en la capacitación y en la formación. Todo este apoyo ha sido, es y será fundamental para que sigamos atendiendo cada vez más niños y en mejores condiciones”.

A esta formación se suma el fortalecimiento tecnológico. El Hospital cuenta con equipos especializados y un programa ECMO que ha atendido a 19 pacientes. Entre las donaciones más recientes se encuentra un intercambiador de calor utilizado durante cirugías cardiovasculares con circulación extracorpórea.

La combinación de infraestructura, tecnología y profesionales especializados ha permitido consolidar una capacidad para atender pacientes pediátricos con condiciones cardiovasculares altamente complejas.

El desafío: llegar a tiempo

Más allá de la capacidad instalada, la experiencia de la alianza pone sobre la mesa otro desafío: garantizar que los niños que necesitan atención cardiovascular puedan acceder a ella de manera oportuna.

Para Luisa Fernanda Muriel, la principal dificultad actualmente no está necesariamente en el número de camas, médicos o equipos disponibles, sino en lograr que los pacientes lleguen a los servicios especializados, especialmente cuando viven en territorios alejados.

En estos lugares, la detección de una posible cardiopatía es apenas el primer paso. Después deben resolverse procesos de remisión, desplazamiento y continuidad del tratamiento.

Frente a este escenario, Santiago Corazón realiza brigadas de detección y participa en la formación de médicos y enfermeras en municipios apartados. La apuesta no es llevar servicios de alta complejidad a cada territorio, sino fortalecer la detección temprana y la remisión adecuada hacia centros especializados.

La Fundación, además, plantea su papel como un aporte al sistema de salud, no como sustituto de las responsabilidades del Estado y de las EPS. Sin embargo, en casos particulares, contribuye a superar barreras que pueden afectar la continuidad de la atención, mediante apoyos relacionados con transporte, alojamiento o alimentación.

El acompañamiento de las familias

Para quienes llegan desde otros departamentos, un tratamiento especializado puede significar permanecer durante semanas o meses lejos de su lugar de origen.

Ana Isabel es uno de esos casos. Una dificultad en su ganancia de peso llevó a su pediatra a solicitar un ecocardiograma que confirmó una cardiopatía congénita. Días después pasó por una cirugía y permaneció cuatro días en cuidado intensivo.

Su madre, Sara Ruiz, recuerda: “Sentí mucho miedo, pero gracias a Dios todo salió bien. En el Hospital estuvieron muy pendientes de mi niña y también de mí. Santiago Corazón ha seguido acompañándonos, atentos a sus citas y a todo el proceso. Ese apoyo ha sido muy importante para nosotros”.

El acompañamiento a las familias complementa la atención médica y, en determinados casos, permite facilitar la permanencia necesaria para completar el tratamiento.

Una alianza que proyecta nuevos retos

La continuidad del trabajo conjunto se sustenta en la trayectoria de ambas instituciones, la coincidencia de propósitos y la confianza construida durante los años de colaboración. Para Muriel, se trata de dos organizaciones que han puesto sus capacidades al servicio de una misma población.

El siguiente paso es avanzar hacia una unidad cada vez más especializada en cardiología pediátrica, fortaleciendo cirugía, hemodinamia, consulta especializada y las demás áreas relacionadas con el cuidado cardiovascular infantil.

Después de más de una década de trabajo conjunto, la alianza ha ampliado la capacidad de atención, fortalecido el talento humano y permitido responder a casos de mayor complejidad. Ahora, el reto está en seguir generando condiciones para que los niños que necesitan estos servicios puedan acceder a ellos de manera temprana y oportuna, especialmente en los territorios más alejados.

Para Muriel, el propósito que ha orientado este trabajo conjunto es claro: “Es una alianza que salva vidas”.


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Andrea Ochoa Restrepo

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