MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMÉRICA No. 336 SEPTIEMBRE DEL AÑO 2026 ISNN 0124-4388

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PGN 2027: ¿cuánto crece la salud después de la inflación?

Autor
Por: Jaime Alberto Peláez Quintero, especialista en gerencia, economía y finanzas en salud, UPB.
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El Presupuesto General de la Nación (PGN) para 2027 incorpora un aumento nominal de los recursos públicos. Pero en salud, más importante que saber cuánto crecen las apropiaciones es determinar cuánto aumenta realmente su capacidad de financiación después de considerar la inflación y las presiones propias del gasto sanitario.

Un presupuesto puede crecer en pesos corrientes y, al mismo tiempo, mantener prácticamente intacta su capacidad de respuesta si los bienes y servicios que debe financiar aumentan a un ritmo similar o superior.

El proyecto inicialmente presentado contemplaba una inflación de 4,4 % para 2027. Sin embargo, esta referencia no necesariamente refleja las presiones que enfrenta el sector salud. En junio de 2026, la división Salud del IPC registró una variación anual de 8,39 %, superior a la inflación nacional.

La diferencia es relevante para interpretar el presupuesto. Si los recursos aumentan, pero los precios relacionados con salud lo hacen más rápidamente, una parte del incremento nominal puede destinarse simplemente a mantener el nivel de atención existente.

En salud, la inflación tiene otra dinámica

El comportamiento de los precios es solo una parte de la presión. El gasto sanitario también está condicionado por el envejecimiento poblacional, el aumento en la utilización de servicios, la incorporación de nuevas tecnologías, el costo de medicamentos y procedimientos, el talento humano y la mayor complejidad de la atención.

Por eso, utilizar exclusivamente el IPC general para evaluar el crecimiento real del gasto en salud puede resultar insuficiente. La pregunta no es solo cuánto aumentaron los recursos frente a la inflación, sino si crecieron más rápido que el costo de producir y financiar los servicios que la población demanda.

Esto introduce una diferencia fundamental entre crecimiento nominal y crecimiento real. Un incremento presupuestal puede parecer significativo en términos corrientes y, sin embargo, traducirse en un margen reducido cuando se descuenta el aumento de los precios y se incorporan las nuevas necesidades de atención.

El costo por persona también importa

La capacidad financiera del sistema no depende únicamente del monto total disponible. También depende de cuánto cuesta atender a cada persona.

Una población que envejece y presenta una mayor prevalencia de enfermedades crónicas puede requerir más servicios y tratamientos. A esto se suman nuevas tecnologías, medicamentos y procedimientos que pueden aumentar el costo promedio de la atención.

Por ello, un presupuesto que crece por encima del IPC general no necesariamente implica una expansión equivalente de la capacidad sanitaria. El análisis debe establecer si el crecimiento de los recursos supera el aumento conjunto de precios, demanda y costo per cápita.

Esta distinción permite separar dos escenarios: uno, en el que el presupuesto apenas conserva su capacidad adquisitiva y otro, en el que genera recursos adicionales para ampliar cobertura, mejorar oportunidad o fortalecer la calidad de los servicios.

Una presión que no termina en 2027

La discusión tampoco puede limitarse a una sola vigencia presupuestal. El aseguramiento y la prestación de servicios generan obligaciones recurrentes, mientras que los cambios demográficos, epidemiológicos y tecnológicos mantienen una presión creciente sobre el gasto.

El Comité Autónomo de la Regla Fiscal señaló que el aporte de la Nación a salud podría pasar de niveles cercanos al 2,2 % del PIB en 2026 a alrededor del 2,5 % en 2027, y continuar aumentando posteriormente. Esta trayectoria muestra que el desafío no consiste únicamente en conseguir más recursos, sino en determinar si su crecimiento será suficiente frente a la dinámica del gasto sanitario.

En este contexto, la inflación adquiere un papel central. Si los precios asociados a salud permanecen por encima de la inflación general, cada peso adicional del presupuesto tendrá un menor poder para ampliar la capacidad de atención.

El indicador que debería importar

La discusión presupuestal de 2027 debería incorporar una lectura más rigurosa del crecimiento real de los recursos destinados a salud.

Para ello es necesario observar, de manera conjunta:

  • el crecimiento nominal de los recursos;
  • la inflación general;
  • la evolución de los precios relacionados con salud;
  • el crecimiento de la demanda de servicios;
  • y el costo per cápita de la atención.

No existe una única cifra capaz de resumir toda esta dinámica, pero estas variables permiten determinar si el aumento presupuestal representa mayor capacidad financiera o simplemente el costo de mantener funcionando el sistema.

La cifra de inflación de la división Salud del IPC —8,39 % anual en junio de 2026— ofrece una señal que no debería pasar inadvertida. No equivale a la inflación total de los costos del sistema sanitario, pero sí evidencia que los precios asociados a salud pueden comportarse de manera diferente a la inflación general.


El dato: crecimiento real del gasto en salud

Más presupuesto no significa automáticamente más capacidad

El debate sobre el PGN 2027 debería superar la comparación entre el presupuesto de un año y el siguiente. Para el sector salud, la pregunta económica de fondo es cuánto de los nuevos recursos queda disponible después de absorber el aumento de los precios y las necesidades adicionales de atención.

Si la inflación sectorial continúa por encima de la general y persisten las presiones derivadas de la demanda, las tecnologías, los medicamentos y la complejidad clínica, una parte importante del crecimiento nominal será absorbida por el costo de sostener los servicios existentes.

En últimas, el presupuesto de salud debe medirse no solo por cuántos pesos incorpora, sino por cuánto poder real de financiación conserva después de la inflación y de las nuevas necesidades sanitarias.

Esa diferencia entre crecimiento nominal y capacidad real será una de las claves para interpretar el presupuesto de salud de 2027.


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Autor

Andrea Ochoa Restrepo

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