MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 331 ABRIL DEL AÑO 2026 ISNN 0124-4388
El Ministerio de Salud y Protección Social (MSPS) implementó el Plan Nacional de Eliminación y Sostenimiento de la Eliminación de Enfermedades Transmisibles y Condiciones Prioritarias (PNEET), establecido mediante la Resolución 119 de 2026. El PNEET se estructura en tres ejes estratégicos: sostenimiento de logros previos, eliminación de enfermedades transmisibles y control de condiciones ambientales prioritarias, incluyendo el “uso de biomasa contaminante dentro del hogar”, vinculado al Plan Nacional de Sustitución de Leña (PNSL).
Colombia ya cumple con indicadores internacionales de eliminación para enfermedades como pian, transmisión maternoinfantil del VIH, hepatitis B, fiebre amarilla urbana y rabia humana transmitida por perros. El plan busca extender estos avances a otras enfermedades prioritarias, beneficiando a más de 53 millones de personas, con especial atención a poblaciones históricamente vulnerables.
El ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, destacó: “Invitamos a todos los sectores gubernamentales y a los actores sociales a integrar el PNEET en sus agendas programáticas y misionales. Solo mediante un trabajo intersectorial sostenido será posible transformar los determinantes sociales y ambientales que influyen en la salud y garantizar intervenciones efectivas en cada territorio, viabilizando y acelerando así la eliminación de estas enfermedades priorizadas en el plan”.
El plan establece un Comité Sectorial, grupos funcionales y comités técnicos asesores con el propósito de coordinar la ejecución del PNEET y valorar sus avances. La microplanificación territorial se coordina con actores comunitarios, las EPS, las IPS y las autoridades locales, y está en consonancia con el Plan Nacional de Desarrollo, el Plan Decenal de Salud Pública 2022-2031 y los Planes Territoriales de Salud.
En términos financieros, el PNEET combina recursos nacionales y locales, incluyendo PGN, ADRES, SGP, Subcuenta de Salud Pública Colectiva y UPC. Las EPS cubren intervenciones clínicas y de promoción de la salud, mientras que el Ministerio asegura insumos críticos como inmunobiológicos, medicamentos esenciales y tecnologías diagnósticas en los puntos de atención.
El plan también contempla vigilancia epidemiológica avanzada y acceso a datos abiertos, garantizando transparencia y trazabilidad de metas, indicadores y determinantes sociales. En caso de incumplimientos, se activan procedimientos de requerimiento y actuaciones de la Superintendencia Nacional de Salud.
Desarrollado desde 2025 con horizonte hasta 2031, el PNEET busca sostener la eliminación de seis enfermedades certificadas por OPS/OMS y acelerar la eliminación de quince enfermedades transmisibles y una condición prioritaria. Entre las candidatas a eliminación se incluyen cáncer cérvico-uterino por VPH, VIH maternoinfantil, sífilis congénita, hepatitis B maternoinfantil, enfermedad de Chagas congénita, malaria por Plasmodium falciparum, leishmaniasis visceral, rabia humana transmitida por perros, geohelmintiasis, tracoma, pian, lepra y tuberculosis.
Se mantienen seis enfermedades con estatus de eliminación: poliomielitis, rubéola, síndrome de rubéola congénito, sarampión, tétanos neonatal y oncocercosis. La condición ambiental prioritaria sigue siendo el uso de biomasa contaminante dentro del hogar.
La mortalidad materna muestra una tendencia decreciente tras el aumento registrado durante la pandemia. Así Vamos en Salud advierte que “las cifras deben ser interpretadas con cautela”, debido a limitaciones en el registro en zonas rurales.
El Informe Anual de Salud Pública 2025 de Así Vamos en Salud reporta:
A seis años del inicio de la pandemia de COVID-19, Colombia enfrenta enfermedades emergentes y otras que nunca se erradicaron. La tuberculosis sigue siendo un problema, el dengue mantiene un aumento, reaparecen brotes de sarampión y resurgen enfermedades como la tosferina, que en Bogotá suma 29 casos confirmados, afectando principalmente a menores de un año.
Expertos del programa Análisis UNAL, de Radio UNAL, coinciden en que el país enfrenta fallas estructurales en vacunación, diagnóstico oportuno y seguimiento epidemiológico.
Carlos Arturo Álvarez Moreno, infectólogo de la UNAL y coordinador nacional de estudios sobre COVID-19 para la OMS, señaló: “Una de las principales confusiones en salud pública está en la diferencia entre enfermedades erradicadas y eliminadas, lo que incide directamente en la percepción del riesgo”.
Asimismo, Manuel Vargas, virólogo de la Universidad Católica de Lovaina y profesor de la UNAL, manifiesta: “La desinformación sobre vacunas y el aumento de desplazamientos humanos favorecen la reaparición de infecciones”.
En este sentido, Germán Camacho, infectólogo pediatra de la UNAL, afirma: “El resurgimiento de enfermedades como el sarampión o la tosferina no se puede entender por una sola causa, sino por la coincidencia de varios factores críticos”, incluyendo disminución de coberturas vacunales y circulación de desinformación en redes sociales.
En contraste, Luis Jorge Hernández, director de investigaciones de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes y doctor en Salud Pública, señala: “Hace falta una planeación completa del talento humano en salud para el país. No hay incentivos para que médicos y especialistas se queden en territorios rurales”.
A lo que agrega: “Necesitamos más enfermeras, odontólogos, médicos familiares y especialistas en salud mental. Hoy, el 80 % del talento humano en Colombia es tercerizado e informal, lo que precariza la profesión”.
Hernández puntualiza que: “El modelo de atención no debe centrarse en hospitales, sino en visitas a hogares, rancherías y escuelas, resolviendo el 80 % de la morbilidad en el ámbito comunitario. En zonas indígenas, este modelo debe tener un enfoque intercultural, articulando la medicina occidental con los saberes tradicionales”.
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