MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 331 ABRIL DEL AÑO 2026 ISNN 0124-4388
En un contexto ya marcado por el deterioro estructural del aseguramiento en salud, las cifras más recientes permiten dimensionar cómo esta situación se traduce en presiones operativas, mayores costos y riesgos para la sostenibilidad del sistema.
Un análisis de Así Vamos en Salud, a cierre de 2025, advierte que “las EPS acumulan un patrimonio negativo de $16.86 billones, junto con pérdidas sostenidas, mayor endeudamiento y presión creciente de los costos médicos. Una siniestralidad del 109 % y pérdidas del ejercicio por $6.5 billones. El deterioro ya no es un problema pasajero”, señala el boletín, construido a partir de los catálogos financieros de la Superintendencia Nacional de Salud.
“Por cada $100 en activos, las EPS mantienen ~$193 en pasivos. Aun liquidando todos sus activos, no alcanzarían a cubrir sus obligaciones. Y por cada $100 recibidos en 2025, necesitaron ~$109 para operar”, advierte el informe.
Desde 2022, el sistema pasó de un patrimonio cercano a -$2.3 billones a -$16.86 billones en tres años, configurando una “situación de insolvencia estructural”. El boletín aclara además: “Los gastos administrativos no son la causa principal del deterioro. […] El verdadero desbalance está en el peso creciente del costo médico sobre los ingresos del sistema”.
Aunque algunas EPS se mantienen cerca del equilibrio, el sistema en su conjunto muestra pérdidas operacionales sostenidas desde 2022, con costos médicos que superan los ingresos. Esto plantea una pregunta central: si incluso las entidades con mejores indicadores operan con márgenes mínimos, ¿es un problema de eficiencia individual o de las reglas del sistema?
En el régimen subsidiado, las pérdidas son generalizadas. Solo 2 de las 12 entidades reportaron siniestralidad por debajo del 100 %: EPS Familiar de Colombia (99,72 %) y Anas Wayuu EPSI (98,35 %), lo que indica que logran cubrir sus costos con los ingresos disponibles.
Algunas EPS se ubican cerca del equilibrio, entre 100 % y 104 %, como Mallamás (103,88 %), Capital Salud (103,85 %), Comfachocó (103,48 %) y Cajacopi (100,97 %).
En el extremo superior, con siniestralidad crítica, están Dusakawi EPSI (121,39 %), Capresoca (115,07 %) y Emssanar (113,04 %), lo que implica que, por cada $100 recibidos, gastan entre $113 y $121. Otras EPS con siniestralidad alta, aunque menor, siguen operando en pérdida: Savia Salud (111,82 %), Asmet Salud (108,31 %) y AIC EPSI (105,64 %). Varias de estas entidades concentran un número significativo de afiliados, incluyendo Emssanar, Savia Salud y Asmet Salud.
El deterioro financiero ya comienza a trasladarse a la operación del sistema y a la prestación de servicios. La Unión de IPS de Colombia (Unips) advirtió que los traslados de afiliados entre EPS, en el marco del Decreto 0182 de 2026, podrían agravar la situación si no se resuelven previamente las deudas con clínicas y hospitales.
“La reorganización del aseguramiento no puede significar que las IPS asuman las deudas del sistema. Si las EPS salen de las regiones sin pagar lo que deben, se pone en riesgo la operación de los prestadores y, en consecuencia, la atención de los pacientes”, alertó el gremio.
“El traslado de usuarios debe ir acompañado de garantías financieras reales. Sin pagos oportunos y sin reglas claras de contratación, la red prestadora en las regiones podría verse seriamente afectada”. “La estabilidad del sistema de salud depende no solo de las EPS, sino también de que las clínicas y hospitales tengan condiciones financieras que les permitan seguir prestando los servicios a los colombianos”, concluyó Unips.
Un factor crítico es la ausencia de información financiera de Nueva EPS desde el primer trimestre de 2024. La entidad concentra cerca de 11.5 millones de afiliados, equivalentes al 22 % del total nacional. Sin esos datos, cualquier diagnóstico del sistema es necesariamente incompleto.
Desde los territorios, la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, argumentó que la liquidación de EPS sin transición clara ni respaldo financiero podría agravar deudas, aumentar barreras de acceso y presionar a la red hospitalaria.
El informe de Así Vamos en Salud concluye que el problema ya no puede considerarse un desajuste temporal. La acumulación de déficits reduce el margen de maniobra y eleva el costo de decisiones tardías.
En este contexto, el debate no es solo técnico: es político, institucional y social. El sistema no solo está en números rojos; enfrenta una tensión creciente entre sostenibilidad financiera y garantía efectiva del derecho a la salud.
Las clínicas y hospitales alertan que la liquidación de EPS podría dejar deudas millonarias sin pagar y a miles de pacientes sin atención. El sector prestador advierte que la medida podría agravar la crisis de liquidez que ya afecta a la red pública y privada.
El director de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (ACHC), Juan Carlos Giraldo, afirmó que, aunque existen mecanismos para trasladar usuarios entre EPS, estos procesos son complejos y requieren una planeación rigurosa.
“Estos son procedimientos que deben ser bien planificados (…) tienen que consultar ampliamente la capacidad de las EPS receptoras”, explicó.
Asimismo, Giraldo agregó: “Esto requiere una logística muy importante, que es la clave para que ese sea un proceso adecuado y libre de riesgos para la gente”, señalando que las EPS receptoras tendrían que ampliar redes, ajustar contratos y fortalecer su capacidad financiera para responder adecuadamente.
Fuente: Elaboración de Asi Vamos en Salud con datos de la Superintendencia Nacional de Salud.
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