MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 326 NOVIEMBRE DEL AÑO 2025 ISNN 0124-4388
Las urgencias hospitalarias están atendiendo a un número creciente de pacientes con cáncer en fases avanzadas, muchos de ellos padeciendo complicaciones que se habrían podido prevenir si hubieran recibido diagnóstico y tratamiento a tiempo. De acuerdo con los informes de la Personería de Bogotá y del Ministerio de Salud (2025), el aumento en el número de pacientes con cáncer que acuden a urgencias debido a infecciones, dolor agudo o crisis metabólicas se vincula directamente con demoras en la asistencia ambulatoria.
Los médicos de hospitales de alta complejidad enfatizaron que “los servicios de urgencias se están utilizando como “puerta de entrada” para tratamientos oncológicos, lo cual no debería suceder”.
Pacientes diagnosticados en consulta externa o en zonas intermedias no consiguen acceder a servicios especializados oportunamente, dado que las camas de cuidados paliativos y oncológicas están ocupadas de manera constante. Según la Revista Colombiana de Cancerología (2023), el incremento de casos de cáncer y la mayor supervivencia de los pacientes han elevado de manera considerable la demanda de atención, especialmente en situaciones de dolor, síntomas asociados al tratamiento o episodios agudos. Cuando no encuentran alternativas oportunas en otros niveles, explica la publicación, muchos pacientes y sus familias terminan recurriendo a los servicios de urgencias. El documento advierte que “la necesidad de disminuir el volumen del uso no planeado de urgencias oncológicas es una prioridad para los sistemas de salud”, y subraya que factores como la limitada disponibilidad de camas hospitalarias, la oportunidad para acceder a especialistas y la efectividad del cuidado primario influyen directamente en la frecuencia con la que estos pacientes acuden a urgencias.
Asimismo, se han documentado casos de falta de analgésicos opioides y medicamentos quimioterápicos en diferentes hospitales públicos y privados. Cuando no reciben tratamiento, los pacientes vuelven a recaer clínicamente y acaban siendo ingresados en urgencias con complicaciones que podrían haberse evitado.
En el marco del aseguramiento, en el último año se reportaron 651.589 casos prevalentes de cáncer. Respecto a los casos nuevos, en el periodo comprendido entre el 2 de enero del 2023 y 1º de enero del 2024, se reportaron 62.000, lo que representa un incremento del 5,41 % en comparación con el periodo anterior. De estos, el 93,83 %, según la Cuenta de Alto Costo (CAC) corresponden a cáncer de tipo invasivo.
De los casos nuevos reportados (CNR) invasivos, el 56,40 % corresponde a las mujeres y el 43,60 % a los hombres. En el sexo femenino, el cáncer más común fue el de mama (26,34 %), seguido del colorrectal (6,80%) y el de cérvix (6,50 %). Por su parte, en los hombres, los tipos de cáncer más comunes fueron próstata (25,90 %), colorrectal (7,68 %) y estómago (5,31 %), confirma CAC.
La Liga Colombiana contra el Cáncer argumentó a través del comunicado #2 que “Colombia presenta una alarmante baja cobertura en la vacunación contra el VPH. Una meta esperada para mayo de 39.5 % hoy se convierte en un reto, tan solo el 19.5 % de niñas y niños de nueve años, en promedio han sido vacunados. Estas cifras son alarmantes y requieren de la unión y esfuerzos desde los diferentes sectores para cambiar la realidad de esta cobertura y salvar vidas”.
En el mundo, se estimaron 662.301 casos nuevos de cáncer de cuello uterino y más de 348 mil muertes (2022) atribuidas a esta enfermedad, de acuerdo con Globocan. En Colombia, causa una mortalidad de 2.435 mujeres, con una incidencia de 4.570 casos. Un diagnóstico temprano y un tratamiento oportuno y adecuado maximiza las posibilidades de supervivencia en un 91 %.
“Hacemos este llamado urgente para que tanto las entidades públicas y privadas del sistema de salud contribuyan a la implementación de estrategias prioritarias y eficaces que aporten a priorizar la vacunación contra el VPH y a promover la concientización en la población sobre la importancia de la prevención”, indico la entidad.
Siete de cada diez mujeres en Colombia son diagnosticadas con cáncer de mama en fases avanzadas, lo cual pone de manifiesto la urgencia de mejorar la detección temprana y asegurar que todas tengan un acceso justo a la atención oncológica. Los especialistas hacen un llamado a trabajar juntos para disminuir los retrasos y mejorar los tratamientos.
Durante el Gran Foro sobre Cáncer de Mama “Un lazo que nos une a todos”, la directora médica del CTIC, Sandra Franco, presentó un panorama preocupante: “Anualmente, se registran 17.000 nuevos casos de cáncer de mama y mueren aproximadamente 5.000 pacientes”. Además, señaló que “en promedio, una mujer espera cerca de 87 días desde el diagnóstico hasta el comienzo de la atención especializada”, lo que prolonga el avance de la enfermedad.
Franco advirtió que en Colombia los diagnósticos continúan realizándose en estadios avanzados: “En países desarrollados la mayoría de pacientes son diagnosticados con enfermedad temprana, mientras que aquí la tabla está invertida. Falta acceso, falta oportunidad y faltan tratamientos innovadores”. Investigación y medicina personalizada El doctor Andrés Cardona, director de investigación y educación del CTIC, aseguró que “solo el 2 % de la investigación mundial en cáncer proviene de nuestra región, y Colombia aporta una fracción mínima”. A esto se suma el desconocimiento de la población sobre la investigación clínica, lo que aumenta la resistencia a participar en estudios.
Respecto a los tratamientos, Franco explicó que los avances han permitido desarrollar terapias más específicas y menos tóxicas. Sin embargo, Colombia los recibe con retraso, por lo que es fundamental que los profesionales estén actualizados y participen en investigación.
En cuanto a la prevención, la doctora Franco alertó sobre el aumento del cáncer en personas menores de 50 años: “El incremento llega al 80 % y no podemos atribuirlo al envejecimiento, sino a cambios en el estilo de vida”, como sedentarismo, mala alimentación, tabaquismo, alcohol y sobrepeso.
En este sentido, en el segundo segmento de este encuentro del foro, la oncóloga María Alejandra Bravo y la mastóloga Ana María Osorio desmintieron mitos que retrasan la detección, como que el desodorante o los brasieres con varilla provocan cáncer. Osorio añadió que “una compresión de unos segundos (29 en total) durante la mamografía puede salvar una vida”.
La nutricionista Ángela Patricia Segura, por su parte, advirtió que las dietas restrictivas que no tienen indicación médica pueden originar carencias nutricionales. Según Bravo, “la probabilidad de desarrollar cualquier tipo de cáncer se reduce si se hace ejercicio por lo menos 150 minutos a la semana y, en el caso de las mujeres diagnosticadas, mejora la respuesta a la quimioterapia y su calidad de vida”.
Bravo afirmó que “solo entre un 5 y un 10 % de los casos son hereditarios, pero identificar una mutación cambia el pronóstico y el tratamiento”. Osorio resaltó la importancia de identificar los genes BRCA1 y BRCA2, que pueden elevar el riesgo hasta un 90 %: “El conocimiento genético salva vidas, no solo de la paciente, sino también de sus familiares”.
El doctor William Mantilla, jefe de la Unidad Clínica de Mama del CTIC, subrayó los beneficios de la mamografía: “En Estados Unidos, desde 1980 hasta hoy, el riesgo de morir por cáncer de mama se ha reducido casi en un 60 %. Una de cada cuatro muertes evitadas se debe directamente a la mamografía”. En contraste, la cobertura en Colombia apenas llega al 30 %, y en Bogotá alcanza el 40 %.
La crisis en oncología se refleja también en otras especialidades. La Fundación Colombiana de Leucemia y Linfoma reportó que en 2024 se registraron 471 barreras de acceso, según su programa SEBAS, lo que representa un aumento del 49,5 % frente a 2023. Estas barreras corresponden a casos concretos reportados por 244 pacientes. De esos 471 obstáculos, 206 fueron demoras en la entrega de medicamentos, 82 en la asignación de citas médicas y 101 en la autorización de procedimientos.
Según la Fundación, este crecimiento se debe en gran parte a una “crisis de desfinanciación grave” del sistema de salud: las EPS y las IPS no reciben los recursos necesarios para operar con normalidad, lo que se traduce en más demoras, interrupciones y que los pacientes con cáncer de la sangre sufran consecuencias potencialmente mortales por la falta de acceso oportuno a su tratamiento.
Según el informe, los pacientes con leucemia aguda enfrentan más dificultades, lo que indica una degradación del sistema de salud en general. Yolima Méndez, quien preside la Fundación, alertó: “Si un paciente con leucemia aguda no recibe a tiempo su tratamiento de quimioterapia, tiene más probabilidades de sufrir complicaciones y recaer”. La situación se agrava aún más por la desfinanciación: “Las IPS no van a ser capaces de satisfacer las necesidades de los pacientes si no son provistas con los recursos que necesitan”.
Las quejas por barreras aumentaron un 60 % entre enero y agosto de 2025 en comparación con 2024.
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