MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 326 NOVIEMBRE DEL AÑO 2025 ISNN 0124-4388

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Hospital San Vicente Fundación Medellín consolida su liderazgo en cirugía hepatobiliar

El Servicio de Cirugía Hepatobiliar del Hospital San Vicente Fundación Medellín ofrece experiencia médica especializada, capacidad resolutiva para casos complejos y un rol claro como centro de referencia nacional dentro de la red de alta complejidad.

En la región hay equipos que integran trasplantes y cirugía hepatobiliar, aunque existe una tendencia mundial a tener equipos de cirugía hepatobiliar independientes de cirujanos de trasplantes. En el Hospital Medellín se ha consolidado un equipo dedicado exclusivamente a las patologías del hígado, páncreas, vesícula y vías biliares en adultos, una distinción que, como subraya la Dra. Diana Catalina Pineda Garcés, cirujana hepatobiliar: “Marca la diferencia en la atención: nosotros nos enfocamos en las enfermedades hepatobiliares en su totalidad, tanto benignas como malignas, y en los casos complejos que requieren una mirada quirúrgica especializada”.

Este énfasis institucional no es retórico: responde a una necesidad real del país. En Colombia existe una reducida comunidad de cirujanos hepatobiliares con formación exclusiva en esta subespecialidad —la Dra. Pineda menciona que la asociación profesional agrupa alrededor de 43 integrantes— y la mayoría se concentra en la ciudad de Bogotá. Tener en Medellín un grupo capacitado para resolver patologías complejas, recibir derivaciones y brindar seguimiento especializado convierte al Hospital San Vicente Fundación Medellín en un destino para pacientes de distintas regiones que requieren atención de cuarto nivel.

Con el retorno y la continuidad de profesionales clave —como el Dr. Jorge Gutiérrez, pionero en trasplantes en la región, y la reincorporación de la Dra. Pineda tras su formación en España—, el servicio se ha reactivado y potenciado en los últimos años. “Llegué hace tres años y desde entonces hemos trabajado en consolidar el servicio; la idea es que Medellín sea otra vez un referente para patologías hepatobiliares”, comenta la especialista, quien además aporta la experiencia docente y asistencial que alimenta la capacidad del equipo.

¿Qué hace al servicio de San Vicente Fundación Medellín especialmente capaz?

Primero, su condición de hospital de cuarto nivel con infraestructura para intervenciones complejas; segundo, la experiencia acumulada en resecciones hepáticas mayores, manejo de tumores de páncreas y reconstrucciones de vías biliares; y tercero, la articulación con el servicio de enfermedades digestivas, que permite líneas claras de referencia y seguimiento. Esto se traduce en capacidad para recibir pacientes remitidos desde otras ciudades del país y ofrecer soluciones quirúrgicas cuando otros centros no cuentan con el equipo o la experiencia necesaria.

Para el lector no clínico resulta útil explicar, en términos prácticos, qué engloba la cirugía hepatobiliar. La especialidad atiende las enfermedades del hígado (incluyendo lesiones benignas y malignas, así como secuelas por traumatismos), del páncreas (tumores y quistes con potencial de malignizarse) y de la vesícula y vías biliares (desde colelitiasis complicada hasta cánceres de vía biliar). Muchas de estas condiciones requieren una evaluación multidisciplinaria: seguimiento por imagenología, decisiones sobre la conveniencia de resección quirúrgica y manejo posoperatorio especializado. La Dra. Pineda lo resume así: “Hay lesiones que no implican cirugías inmediatas, pero sí un seguimiento; otras requieren intervención, y ahí es donde el cirujano hepatobiliar toma decisiones que cambian el pronóstico del paciente”.

Un ejemplo clínico que ilustra la complejidad que asume el servicio es la reconstrucción de la vía biliar después de una lesión iatrogénica o traumática: procedimientos técnicamente exigentes que necesitan experiencia en técnicas reconstructivas y coordinación con cuidados intensivos para minimizar complicaciones. Otro ejemplo son los tumores hepáticos y pancreáticos, que exigen planificación, recursos de imagen avanzada y un equipo quirúrgico entrenado en resecciones mayores y en el manejo hemostático del parénquima hepático: se opta por un tratamiento conservador no operatorio, con seguimiento clínico y de imágenes para lesiones leves, y tratamiento quirúrgico para las hemorragias graves o la inestabilidad hemodinámica. Cuando aparece un trauma complejo —heridas por arma blanca o de fuego que afectan hígado o páncreas—, la respuesta inicial puede ser del cirujano general, pero el manejo definitivo de lesiones complejas recae en el equipo hepatobiliar.

En términos de resultados, el fortalecimiento del servicio se percibe en el aumento de casos complejos atendidos y en la recuperación de su capacidad resolutiva tras la etapa de reestructuración. La existencia de un servicio de cirugía hepatobiliar fuerte en Medellín reduce la necesidad de traslado de pacientes para enfermedades que no requieren trasplante, garantiza continuidad de atención y facilita la referencia temprana cuando sí se debe contemplar esa alternativa. Además, se atienden a pacientes del régimen contributivo y subsidiado, ampliando el acceso a técnicas especializadas en regiones donde éstas son escasas.

Otro diferenciador es el componente humano y formativo: el servicio no solo atiende, sino que forma. La trayectoria del equipo —con miembros que se especializaron fuera del país, como lo hizo la Dra. Pineda en España, dado que el único programa que se ofrece en Colombia, e inició en 2025 es un fellowship, entrenamiento avanzado en cirugía hepatobiliar con la Fundación Universitaria de la FCV— alimenta una cultura de actualización técnica y docencia que beneficia a residentes y a la atención directa del paciente. Esto contribuye a la sostenibilidad del servicio en el tiempo y al posicionamiento institucional como centro con capacidad para aportar conocimiento y experiencia a otras instituciones del país.

Mirando hacia adelante, el desafío es consolidar líneas claras de atención y seguimiento, ampliar redes de referencia regionales y mantener formación continua para incorporar técnicas mínimamente invasivas y protocolos basados en evidencia que optimicen la recuperación posoperatoria. En esa ruta, el Hospital San Vicente Fundación Medellín tiene un activo: la combinación entre infraestructura de alta complejidad, un equipo con experiencia y la visibilidad nacional que otorga ser un centro de referencia.

La existencia de servicios especializados como este no solo mejora indicadores clínicos, sino que también transforma el acceso a la salud en regiones donde la oferta es limitada. “Ser centro de referencia implica responsabilidad —dice la Dra. Pineda—: ofrecer calidad, seguimiento y accesibilidad para pacientes que muchas veces vienen de lejos en busca de una solución”. Ese compromiso, junto con la capacidad técnica y la articulación institucional, es lo que define hoy al Servicio de Cirugía Hepatobiliar del Hospital San Vicente Fundación Medellín: un equipo preparado para lo complejo, comprometido con la formación y centrado en el paciente.



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