MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 326 NOVIEMBRE DEL AÑO 2025 ISNN 0124-4388
El retraso en el diagnóstico de enfermedades autoinmunes en Colombia no solo afecta articulaciones y órganos, sino que compromete la calidad de vida de los pacientes y sobrecarga los sanitarios. Este fenómeno plantea preguntas clave: ¿por qué el sistema de salud no detecta estas enfermedades a tiempo y cómo se puede mejorar la preparación de médicos generales y especialistas para prevenir el deterioro clínico?
“Tuve un dolor persistente en muñecas y hombros durante más de un año; fui al médico general varias veces, me recetaron antiinflamatorios y se me indicó que podía ser artrosis. Solo cuando presenté un brote con fiebre, erupción y fallo renal, terminé en urgencias, donde me diagnosticaron lupus eritematoso sistémico. Para entonces, mis articulaciones ya estaban dañadas”, relató *María, paciente de Medellín.
Un análisis citado en la Revista Colombiana de Reumatología recoge estimaciones del Centro de Estudios de Enfermedades Autoinmunes (CREA), adscrito a la Universidad del Rosario, según las cuales las enfermedades autoinmunes podrían afectar alrededor del 5 % de la población colombiana. El estudio advierte, además, que existe un subregistro importante debido a los bajos niveles de diagnóstico temprano y a la dispersión de casos en el sistema de salud.
La artritis reumatoide (AR) es una de las enfermedades autoinmunes más prevalentes y de mayor impacto funcional. En Colombia, la Resolución 3974 de 2009 la reconoce como enfermedad de alto costo, y la Resolución 1393 de 2015 estableció un registro administrativo y clínico para quienes reciben atención en el sistema de salud.
Según la Cuenta de Alto Costo (2024), se notificaron 5.495 casos nuevos y 148.847 casos prevalentes. Bogotá registró la tasa de remisión de la enfermedad más alta (72,86 %), seguida por la región Central (70,44 %), mientras que la Amazonía/Orinoquía registró la más baja (57,8 %). Aunque la incidencia mostró una disminución frente al periodo anterior (de 6.195 a 5.495 casos), la prevalencia aumentó 6,66 %, reflejando el crecimiento constante de pacientes con diagnóstico previo que requieren seguimiento y tratamiento.
El lupus eritematoso sistémico (LES) representa un riesgo elevado debido a la complejidad de su diagnóstico. Según dijo en declaraciones publicadas es un medio nacional a mediados de mayo, Efraín Esteban, médico de AstraZeneca, “identificar el LES puede tomar entre dos y seis años, debido a su similitud con otras enfermedades como artritis o dermatitis, durante los cuales se acumula daño orgánico”.
El 90 % de los pacientes con lupus son mujeres en edad fértil y presentan aproximadamente 2,6 veces más probabilidad de morir que una persona sin la enfermedad.
Natalia Hernández, diagnosticada tras dos años de atención médica, narró: “Nadie quería atenderme. Los pediatras decían que era asunto de reumatología, los reumatólogos que era tema pediátrico. Pasé dos años sin poder caminar”.
Las enfermedades autoinmunes de baja prevalencia coinciden con las llamadas enfermedades huérfanas, caracterizadas por retrasos en diagnóstico y tratamiento.
La Federación Colombiana de Enfermedades Raras reporta que 1.501 pacientes fallecieron entre enero y agosto de 2025, atribuyendo la mortalidad a demoras y barreras de acceso. Durante el debate de la reforma a la salud en la Comisión Séptima del Senado, el director de Fecoer, Diego Gil, reveló que “1.501 pacientes con enfermedades raras han muerto en lo corrido de 2025, de los cuales 239 fallecieron solo en agosto, la cifra más alta registrada en la última década”. El dirigente enfatizó ante los congresistas que “esto no son números, son personas, son niños, jóvenes y adultos que pusieron rostro y voz a la crisis. Hoy ya no están”.
Gil advirtió que, aunque el Gobierno y las EPS atribuyen los fallecimientos a la gravedad de las patologías, “los retrasos y las denegaciones derivadas de la crisis financiera del sistema han agravado la situación”.
Por el contrario, el Ministerio de Salud y Protección Social asegura que los registros oficiales del SISPRO (Sistema Integrado de Información de la Protección Social) muestran una reducción en la mortalidad: 1.666 muertes y una tasa de 3,14 por 100.000 habitantes entre enero y septiembre de 2025, frente a 1.685 muertes y 3,20 por 100.000 en 2024. La cartera sostiene que existe una tendencia a la disminución tanto en el número de casos como en la tasa de mortalidad.
Frente a lo anterior, en términos de análisis Fecoer plantea un aumento significativo en 2025 respecto a años anteriores, mientras el Ministerio presenta cifras comparables 2024-2025 que no evidencian ese salto, lo que deja abierta la interpretación hasta que se publique una serie uniforme y desagregada.
Un estudio, llamado “Colombia revela la radiografía más precisa de la artritis reumatoide y sus enfermedades asociada” de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia sobre comorbilidades asociadas a la AR, identificó 123.080 casos confirmados, con prevalencia de 0,86 por cada 100 personas. Las comorbilidades más frecuentes fueron:
El 82 % de los casos correspondieron a mujeres, con mayor prevalencia entre los 65 y 74 años. La región oriental presentó la tasa más alta (1,64 por 100), seguida de la región Pacífica (0,99 por 100). Gerardo Quintana, médico reumatólogo del Hospital Universitario Nacional de Colombia y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, explicó en la divulgación oficial del estudio: “La artritis reumatoide suele ir acompañada de otras patologías, por lo que el abordaje debe ser integral y coordinado entre especialidades”.
Las personas con artritis reumatoide presentaron una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades autoinmunes, cardiovasculares y metabólicas.
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