La literatura: alimento del espíritu
Julián H. Ramírez Urrea, MD internista, Hospital Universitario San Vicente Fundación. Jefe del Departamento de Medicina Interna, Universidad de Antioquia. - elpulso@sanvicentefundacion.com
¿ Alguna vez ha leído un libro que literalmente “le ha cambiado la vida”? una novela, un cuento o un poema pueden resonar en lo profundo de la cabeza, creando nuevas preguntas e incluso, proporcionando algunas respuestas. A veces, pareciera como si el autor hubiera escrito ese texto para uno mismo como único destinatario. Ahí es donde coincidimos como seres humanos en una idea que ha estado fija durante muchos siglos: los libros son curas para el alma (en la entrada de la mítica biblioteca de Alejandría, se podía leer: “Hospital del Alma”).
Este potente principio terapéutico de la literatura ha sido olvidado hoy en día por los avances de la tecnología (pocos médicos conozco que son capaces de formular junto a un medicamento, un buen libro o poema). Sin embargo, el papel del libro ha vuelto a cobrar importancia como una de las prácticas de la espiritualidad y la medicina y se le conoce como “biblioterapia”.
El principio básico de este tipo intervención espiritual, consiste en la selección de material escrito que sea relevante para la situación vital del paciente. Cuando se leen historias de vida similares a la suya, el paciente se refleja y nota que no es el único que ha vivido dichas experiencias. De ésta forma, se elaboran mejor ciertos procesos emocionales, y se da una mayor apertura para compartir los sentimientos. Al leer, pueden descubrirse rumbos que aclaran y aún, superan la propia situación vivida.
Esta práctica se generalizó a partir de la Segunda Guerra Mundial, cuando los soldados disponían de mucho tiempo, mientras se recuperaban de las heridas de la batalla y encontraron en la lectura un gran aliado en su recuperación. A partir de entonces, ésta modalidad ha sido implementada con éxito en Gran Bretaña y Norteamérica.
En la actualidad, esta modalidad terapéutica se usa en pacientes con patologías siquiátricas, como ejemplo, depresión mayor. También ha sido incluida en otros escenarios como la dependencia al alcohol, en pacientes con alto riesgo de autoagresión, trastorno de pánico y otros problemas sociales.
En algunos tipos de intervención, entregan al paciente un programa de actividades, especificados en un manual de autoayuda y acompañado de asistencia virtual por parte de psicólogos y otro tipo de personal con experiencia en psicoterapia.
mas de aplicación: fomentar conversaciones en torno a la lectura, iniciar actividades artísticas complementarias como pintar, esculpir, realizar una dramatización. En otras variantes, puede usarse la palabra escrita como terapia a través de la escritura a propósito de lo leído.
¿Cuándo fue la última vez que visitó un Hospital del Alma? ¿Ha disfrutado recientemente un “libro-medicamento” para mejorar su salud?
Adenda: recomiendo el texto “La Montaña Mágica” de Thomas Mann. No solo es un exquisito recorrido histórico sobre cómo se trataba la tuberculosis hace cerca de un siglo, sino que es un auténtico tratado de las posibilidades espirituales que nos brinda una enfermedad crónica.
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