En el trabajo también hay derecho a la salud
Redacción EL PULSO - elpulso@sanvicentefundacion.com
¿Cuántas veces ha sentido un dolor en la espalda, en las manos o en algún músculo y ha ido a su EPS para que lo atiendan? La respuesta, seguramente, es muchas. Ahora otra pregunta: ¿Cuántas veces ha consultado con su Aseguradora de Riesgos Laborales por eso mismo?, la mayoría de los empleados en Colombia nunca han consultado a la ARL, muchos porque no tienen la información y otros porque su empleador se los impide.
Una reciente investigación sobre la vulneración del derecho a la salud en el trabajo demostró cómo el sistema está prácticamente diseñado para que los empleados no puedan gozar de salud y bienestar en el ambiente laboral.
Los investigadores de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, del Consultorio de Seguridad Social Integral de la misma Alma Mater, y del Observatorio del Derecho Fundamental a la Salud de la Personería de Medellín analizaron las vivencias de 189 trabajadores, hombres y mujeres que buscaron el apoyo del Ministerio Público y de los servicios de extensión solidaria ofrecidos por la Universidad para que se les restituyera o se les reparara por la vulneración del derecho a la salud del que han sido objeto, impidiéndoles a ellos y a su familia el buen vivir.
Estos trabajadores, algunos ya desempleados, sienten que tanto sus empleadores como el Estado los dejaron desamparados después de que ocurriera el accidente o la enfermedad laboral, y que no fueron suficientemente guiados por el sistema para superar su adversidad.
Pasa muchas veces, según la investigadora Yuly Marín, que cuando el trabajador siente una molestia acude inicialmente a la Institución Prestadora de Salud, IPS, donde siempre ha sido atendido y el cargo de esa consulta va directamente a la EPS, pero pasa mucho tiempo entre esa primera atención y el descubrimiento de que se trata de una enfermedad laboral. Esta situación ocurre por dos factores, el primero es que como hay tanto desconocimiento acerca de cómo funcionan las ARL, los empleados ni siquiera contemplan acudir a ellas, por su parte, para el empleador es buen negocio no reportar el accidente o la enfermedad porque así se reduce el monto con el que debe cotizar por sus trabajadores; el otro es miedo, porque los trámites frente a la ARL, según Marín, son muy demorados y pueden poner a la persona en una situación incómoda en la empresa en la que trabaja.
Desde el origen
Usualmente cuando se evidencia una falla en el último eslabón de la cadena es que ha habido inconsistencias en otras partes del proceso. “La insuficiente gestión de las empresas para prevenir los accidentes y enfermedades laborales y la incapacidad del Estado para promover, restituir o reparar la salud de los trabajadores es una expresión más de la contradicción que se vive entre un Estado social y democrático de derecho y uno orientado por los principios del modelo económico neoliberal”, dice la investigación.
Todo comienza por la prevención. Es un principio básico, pero que poco se aplica. Yomaira Higuita, del equipo de investigación, explicó que los procesos de formación en las empresas, que deben estar a cargo de los empleadores y de las aseguradoras, no son lo suficientemente profundos, en muchas empresas, incluso, se convierten en requisitos para tener soportes en las auditorías y en las empresas pequeñas ni siquiera existen: “pudimos constatar que para las empresas pequeñas es más difícil acceder a capacitación para la prevención del riesgo”, anotó.
El informe de investigación dice que “el sistema de riesgos laborales puso énfasis en el aseguramiento con una dinámica de mercado como corresponde a un estado Neoliberal, predominando el afán comercial por afiliar y mantener como clientes a las grandes empresas, marginándose los componentes de promoción de la salud y prevención de los accidentes y enfermedades, situación más sentida en las empresas pequeñas, en las que se debilitaron los servicios de salud ocupacional, y la seguridad y salud en el trabajo perdieron importancia”.
Además, la investigación evidenció en el estudio de caso el incumplimiento de la legislación y de las normas técnicas por parte los empleadores por la evasión y elusión de las afiliaciones y pagos al Sistema General de Riesgos Laborales; la inadecuada gestión o inexistencia del programa de salud ocupacional o del sistema de gestión de la seguridad y salud en el trabajo; la inoperancia y debilidad de los Comités Paritarios de Salud y Seguridad; la ausencia o deficiencia en la dotación de elementos de protección personal y la falta de procesos de inducción y capacitación efectivos.
Un asunto de dinero
Marín explicó que en gran parte el problema es de dinero que lleva a un círculo vicioso en el que el más afectado es el trabajador: al empleador le conviene que no haya reportes ante la ARL porque así baja su cotización, a la ARL también le conviene porque no los paga.
Para el reconocimiento de las prestaciones asistenciales y/o económicas derivadas de las contingencias laborales, la víctima del presunto Accidente de Trabajo o Enfermedad Laboral (ATEL) se debe someter a un proceso de calificación para determinar el origen, el porcentaje de pérdida, y la fecha estructuración de las secuelas, si el evento de ATEL es calificado como laboral se procede al reconocimiento con cargo a la ARL, de lo contrario, si se considera de origen común la responsabilidad recae sobre las EPS, sostiene la investigación, pero la calificación es realizada en primera instancia por la institución prestadora de servicios de salud de la red de servicios de la EPS o ARL que atiende al afiliado. Si se presentan controversias en cuanto al origen, el porcentaje de pérdida o la fecha estructuración, estas serán resueltas por las Juntas de Calificación de Invalidez.
El asunto, de acuerdo con Marín, es que la primera instancia siempre califica por debajo de la junta, es decir, la ARL considera las incapacidades o discapacidades menores de lo que realmente son, pero pocos trabajadores acuden a las juntas.
El informe Indicadores del Sistema de Riesgos Laborales Ministerio de Trabajo 2011 a 2015 se reportaron en Colombia 597.228 (para 2011) y 752.808 (para 2015) presuntos accidentes de trabajo, con un incremento de la tasa de accidentes por cada 100 mil afiliados de 7.25 a 7.50 para el mismo periodo. En relación con las enfermedades laborales en 2011 se reportaron 14.729 y en 2015, 17.613. Para este mismo periodo se observó un incremento de la tasa de accidentes calificados porcada 100 afiliados de 7,25 en 2011 a 7,71 en 2014. Sin embargo, en relación con las enfermedades laborales, la tasa de enfermedad calificada por cada 100.000 bajó de 111,48 en 2011 a 108,65 en 2014, cita el estudio.
Eso sin contar con que quienes se quedaron siendo atendidos por las EPS perdieron muchos beneficios económicos, como mayor valor de la incapacidad y hasta la pensión por discapacidad, y sus servicios y procedimientos terminaron siendo pagados por un sistema de salud que se está desangrando financieramente. Con el agravante de que de la muestra seleccionada para el estudio de caso se puede constatar que son precisamente las personas más vulnerables, las de menos nivel educativo y de más bajos recursos, las que más se accidentan y lo hacen, afirmó Marín, por causas prevenibles: “Se accidentan más en el día, más en su horario laboral, más en el trabajo habitual, lo que demuestra que no es por cambios de rutina ni cansancio”.
¿Y ahora qué?
Las investigadoras esperan que con su trabajo quede demostrado cómo la falta de integralidad del sistema de salud está perjudicando a los trabajadores y no les está permitiendo disfrutar de sus derechos, para ello adelantan acercamientos con las empresas, los trabajadores, sindicalistas, ARL y EPS para que juntos diseñen salidas a la problemática: “Tenemos que dejar de pensar que por un lado va la salud, por el otro los riesgos laborales y por otro las pensiones, si el individuo es integral el sistema también debe serlo. Pero también hay que garantizar que esté disponible toda la información para que el trabajador no tenga que pedirle a terceros ayuda para disfrutar de sus derechos”, concluyó Yuly Marín.
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