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Atención Primaria en Salud: consenso e implementación

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Por: Redacción El Pulso
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Colombia vuelve a poner sobre la mesa uno de los pilares de su sistema sanitario: la Atención Primaria en Salud (APS). En medio de los debates sobre la transformación del modelo, el país avanza en posicionar esta estrategia como eje para garantizar el acceso equitativo, integral y oportuno a los servicios.

Ese fue el foco del foro “Pasos hacia el fortalecimiento de la Atención Primaria en Salud en Colombia”, convocado por el Ministerio de Salud y Protección Social, con el acompañamiento de la Organización Panamericana de la Salud. El evento, realizado los días 26 y 27 de marzo, reunió a autoridades, expertos y organismos internacionales en un espacio técnico que buscó trazar rutas concretas para fortalecer la APS en el país.

Durante la apertura, la representante de la OPS/OMS en Colombia, Gina Tambini Gómez, fue enfática en la relevancia de este enfoque: “La Atención Primaria en Salud es la base para construir sistemas más equitativos, integrales, resilientes y centrados en las personas. Es, además, la vía más efectiva para avanzar hacia la garantía del derecho a la salud y el logro de la Salud Universal”.

El encuentro también sirvió como vitrina de experiencias regionales. Modelos como el de Costa Rica, sustentado en equipos básicos centrados en las personas, y el de Brasil, con liderazgo territorial, fueron presentados como referentes. A esto se sumaron los aportes del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo, que pusieron el foco en desafíos como la multimorbilidad, la innovación y la gobernanza en los sistemas de salud.

Desde la perspectiva regional, el director del departamento de sistemas y servicios de salud de la OPS, James Fitzgerald, planteó oportunidades de articulación entre países. En paralelo, el asesor internacional Gustavo Mery participó en la construcción de una hoja de ruta para Colombia.

Para la OPS, el acompañamiento al país ha sido constante. Según explicó Tambini, en el marco de la cooperación técnica se han impulsado procesos clave: “Este acompañamiento ha significado, en particular, fortalecer el primer nivel de atención, acercar los servicios de salud a los territorios y articular acciones de promoción, prevención, atención, rehabilitación y cuidados a lo largo del curso de vida”.

Pero más allá del primer nivel, la discusión apunta a un cambio estructural.

La APS no se limita a la puerta de entrada al sistema, sino que propone una reorganización integral del modelo de atención.

“Implica un cambio de paradigma: poner en el centro a las personas, a las familias y a las comunidades; priorizar la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad, actuar sobre los determinantes sociales y garantizar una participación social significativa”, agregó la representante.

La evidencia internacional respalda esta apuesta: los sistemas basados en una APS sólida logran mejores resultados en salud, hacen un uso más eficiente de los recursos y responden mejor ante emergencias sanitarias. Sin embargo, llevar este modelo a la práctica sigue siendo un desafío.

En el caso colombiano, el reto es estructural. Fortalecer la APS implica consolidar redes integradas de servicios, mejorar la capacidad resolutiva del primer nivel, garantizar talento humano suficiente y robustecer los sistemas de información. A esto se suma un punto crítico: el financiamiento.

Tambini lo resumió en términos de responsabilidad colectiva: “Es una tarea colectiva que requiere liderazgo político, compromiso institucional y una profunda convicción ética de que la salud es un derecho humano fundamental y un bien público”.

Una estrategia clave, con desafíos

La Atención Primaria en Salud es hoy un consenso global. La Organización Mundial de la Salud la considera un componente esencial para alcanzar la cobertura sanitaria universal, en línea con hitos como la Declaración de Alma-Ata, la Declaración de Astaná y el Pacto 30-30-30.

De hecho, la propia OMS y UNICEF la definen como: “Un enfoque de la salud que incluye a toda la sociedad y que tiene por objeto garantizar el mayor nivel posible de salud y bienestar y su distribución equitativa mediante la atención centrada en las necesidades de la gente tan pronto como sea posible a lo largo del proceso continuo que va desde la promoción de la salud y la prevención de enfermedades hasta el tratamiento, la rehabilitación y los cuidados paliativos, y tan próximo como sea posible del entorno cotidiano de las personas”.

En la práctica, esto se traduce en modelos que priorizan la prevención, la cercanía con las comunidades y la continuidad del cuidado. Sin embargo, su implementación dista de ser homogénea.

Financiamiento y medición: los cuellos de botella

A pesar de sus beneficios, la APS sigue enfrentando limitaciones importantes, especialmente en financiación. Según The Lancet Global Health (2022), la inversión es insuficiente, persisten brechas en el acceso y los pagos de bolsillo continúan afectando a los hogares.

En respuesta, el Pacto 30-30-30 propone una meta ambiciosa: que los países destinen al menos el 6 % del PIB al gasto público en salud y que el 30 % de ese monto se dirija al primer nivel de atención para 2030.

A esto se suma otro desafío: medir cuánto se invierte realmente en APS. La falta de una definición única dificulta la comparación entre países. Mientras la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos limita la medición a servicios ambulatorios, la OMS adopta un enfoque más amplio que incluye prevención, vigilancia y parte del gasto en medicamentos. El resultado: cifras que no siempre son comparables.

América Latina: avances con tensiones

En América Latina, la APS ha sido parte de las reformas sanitarias desde los años noventa. Aunque hay avances —como mejoras en cobertura, inmunización y reducción de mortalidad—, muchos sistemas siguen centrados en modelos hospitalarios y curativos.

Esto evidencia una tensión persistente: mientras la APS es reconocida como la estrategia más costo-efectiva, su implementación sigue enfrentando barreras estructurales, políticas y financieras.

Colombia, en un punto de inflexión

Con este panorama, Colombia enfrenta una decisión clave. La consolidación de la APS no es solo una apuesta técnica, sino una transformación del modelo de salud.

La evidencia muestra que los países con mejores resultados en cobertura y esperanza de vida son aquellos que han sostenido inversiones robustas en APS. Sin embargo, en el país persisten desafíos en equidad, acceso y financiamiento.

Porque, más allá del discurso, el futuro del sistema de salud colombiano podría depender de qué tan lejos logre avanzar en fortalecer su Atención Primaria.



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