MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 269 FEBRERO DEL AÑO 2021 ISNN 0124-4388
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Uno de los debates que se empieza a generar en todos los países del mundo está relacionado con la posibilidad de que la vacuna contra la Covid-19 deba ser o no obligatoria. Desde hace ya ocho meses el mundo clamaba por una cura inmediata para esta pandemia, y hoy, que esta expedita dicha solución, muchas personas están optando por “esperar” para ver los resultados de la misma en otras personas y para quizá tomar la decisión de vacunarse. En el siguiente escrito, haré algunas reflexiones sobre las implicaciones que tendría en la economía de un país cualquiera si sus habitantes dudan en usar esta solución. Cabe anotar que, en cuanto al modelo de salud que rige en Colombia, se deben hacer algunas revisiones muy particulares.
Cuáles podrían ser los desafíos que deben enfrentar las economías de los países y los servicios de salud, de manera especial el servicio de salud de Colombia.
De acuerdo con el dato ofrecido por el Ministerio de Salud de Colombia, en la actualidad se encuentran en servicio un total de 10.225 camas en el país. De acuerdo con los cálculos del mismo ministerio se prevé que a 31 de marzo de 2021 lleguen al país un total de 10´000.000 de dosis que serán repartidas en aquellos grupos de alto riesgo, incluyendo el cuerpo médico y adultos mayores. Sin embargo, de acuerdo con la población perteneciente a los grupos etarios por encima de los 60 años, y con el dato del último censo en Colombia del total de 50´882.884 habitantes deberían ser vacunadas cerca de 6´156.829 personas entre hombres y mujeres. El reto es lograr dos cosas: La primera convencer a estos grupos etarios de que se vacunen, y segundo que el estado diseñe una logística especial para llegar a todos los rincones de la geografía nacional logrando cobertura con la vacuna.
Así mismo, según datos del mismo ministerio, las personas más susceptibles de enfermar, tendrían una alta probabilidad de ocupar dichas camas UCI en un 7 % de acuerdo con cifras del mismo ministerio,* esto significa que cerca de 430.000 personas por encima de 60 años estarían en riesgo de los cuales el 49 % tendrían una alta probabilidad de muerte. Significa entonces que se requerirían 20 veces más camas de las que ya existen.
El sistema de salud en Colombia ha tenido hasta ahora el pulmón económico para dar atención a toda la población que así lo ha requerido. Si la población colombiana se niega a recibir la vacuna, el estado tendría que seguir asumiendo un costo demasiado alto debido a que el valor estimado de las atenciones en UCI podrían estar redondeando los 3.3 billones de pesos mensuales y un total al final de 2021 de 40 billones, que hará que Colombia deba poner a funcionar la máquina de billetes desde el Banco de la República.
De acuerdo con el presupuesto para 2021 de Colombia, aprobado en plenarias del Congreso, se asignaron $36 billones para el sector salud. Quiere decir que en solo la atención por el Covid-19 se absorbería la totalidad del presupuesto. El reto es entonces para el Ministerio de Salud lograr cautivar con la vacuna a la población, ante todo, a la que más riesgo de infección corre.
La economía de Colombia se ha visto afectada en las siguientes cifras, de acuerdo con los datos dados por el Banco de la República: ** se está afectando entre 4,5 % y el 6,1 % del PIB mensualmente. Cabe anotar que, cada vez que se producen confinamientos obligatorios, existe un valor estimado de afectación del PIB que oscila en el 10 % mensual adicional. La economía de Colombia no resiste más este tipo de confinamientos, que se seguirían produciendo debido a que en algunas regiones, poco adeptas a confinarse voluntariamente, se produce un mayor contacto y por ende una mayor propagación de la enfermedad.
Teniendo en cuenta lo anterior, el ramo de los servicios se ha visto afectado en una mayor proporción, seguido de los servicios de alojamiento, inmobiliarios, administrativos, comercio en general.
Lo expuesto muestra el por qué se hace necesario implementar estrategias de obligatoriedad en la inoculación de la vacuna, a todos los colombianos. En la medida en que más y más connacionales sean conscientes de la necesidad de permitir su vacunación, todos estos efectos podrán amainarse, y adicionalmente, otros que han afectado la tranquilidad de muchas personas en aspectos como la salud mental, en la calidad del empleo, las sobrecargas de trabajo debido al mal llamado “teletrabajo”, disminuyendo de manera ostensible la productividad.
Se requiere que las personas vuelvan a sus oficinas, quizá con mejoras sustanciales en la productividad, así mismo, que los estudiantes regresen de manera real a sus colegios, universidades y en general a sus centros educativos, para de esta manera evitar en los niños problemas de salud mental. Se necesita que el gobierno haga una campaña muy fuerte y muestre a los ciudadanos por qué es necesario vacunarse. Teniendo un control absoluto sobre todos los habitantes, creando un carnet virtual que produzca barreras de acceso para todas aquellas personas que no hayan aceptado la vacunación, generando conciencia y dando “premios” a aquellos que ya la tienen. La pandemia y sus efectos deben finalizar y el mecanismo más expedito entregado por la ciencia, es la vacuna.
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