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¿Qué se está haciendo en Colombia para avanzar en el abastecimiento de medicamentos?

Por: Andrea Ochoa Restrepo
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En Colombia, y en general en varios países del mundo, durante las últimas semanas se ha presentado una alta demanda de medicamentos a causa del aumento de número de casos de Covid-19 y la consecuente ocupación de las unidades de cuidados intensivos (UCI), lo que generó un desabastecimiento. El problema se evidencia en que la producción se está derivando hacia lugares como Estados Unidos y Europa, donde se pueden pagar precios muy superiores, y en otros casos porque los países con alta incidencia de Covid-19 son productores y restringen las exportaciones.

El desabastecimiento de medicamentos en nuestro país se percibió, según Leonardo Arregocés, director de Medicamentos del Ministerio de Salud, desde antes del inicio de la pandemia. “Identificamos los medicamentos que iban a ser más usados en cuidado intensivo y empezamos a planear una estrategia para aumentar la oferta. Una de las primeras medidas tomadas fue declarar varios medicamentos y dispositivos médicos que se requerían para atender la emergencia como vitales no disponibles y así agilizar su ingreso al mercado de una manera segura”.

Frente a esta situación, vale la pena resaltar que el desabastecimiento se presenta porque la demanda ha crecido de manera exponencial. Esto ocurre, por ejemplo, con el sedante midazolam, de primera elección en pacientes críticos por Covid-19 que requieren estar conectados a un ventilador mecánico. De este fármaco se consumían 300.000 ampollas al mes antes de la pandemia, y ahora se están consumiendo casi dos millones.

Fue entonces, con relación a dichas situaciones, que el 30 de diciembre, el gobierno avisó sobre la importación de 8,5 toneladas de medicamentos que serían distribuidos entre las distintas UCI del país, cantidad que se suma a otro tanto que fue puesto en el mercado durante la primera semana de enero, lo que permitiría el abastecimiento durante un mes.

Por su parte el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos – Invima -, comunicó que, en trabajo articulado con el Ministerio de salud y protección social: “ha venido realizando diferentes acciones dirigidas a fortalecer la disponibilidad de medicamentos de manera previa y durante la emergencia sanitaria”. La Dirección de Medicamentos y Productos Biológicos del Invima identificó 105 principios activos de medicamentos de primera y segunda línea que pueden ser utilizados en pacientes con síntomas y complicaciones asociadas al Covid-19, y realiza seguimiento permanente a la disponibilidad de estos.

Por tal razón, declaró como vitales no disponibles 56 medicamentos de los cuales 16 se encuentran en riesgo de desabastecimiento: Fentanilo solución inyectable, Bromuro de rocuronio solución inyectable, Midazolam solución inyectable, Bromuro de vecuronio solución inyectable, Remifentanilo solución inyectable, Atracurio besilato solución inyectable, Atropina sulfato solución inyectable, Diazepam solución inyectable, Dopamina clorhidrato solución inyectable, Etomidato solución inyectable, Haloperidol solución inyectable, Ketamina solución inyectable, Succinilcolina cloruro solución inyectable,Tiopental sódico solución inyectable, Vasopresina inyectable y gases medicinales.

Así mismo, la entidad afirmó: “la disponibilidad de estos medicamentos en el país durante la emergencia sanitaria puede verse afectada debido a factores como: restricciones de exportación desde países de origen, dificultades en la consecución de materia prima, transporte y el producto terminado; así como por limitantes contractuales entre IPS y proveedores de medicamentos, entre otros. Sin embargo, de acuerdo con la información reportada por los titulares de registro sanitario, es un riesgo que se puede mitigar teniendo en cuenta la capacidad de fabricación nacional”.

Por su parte, Julio César Aldana Bula, Director General de Invima, expresó: “como autoridad sanitaria, hemos tomado todas las medidas para prevenir la materialización del riesgo de desabastecimiento de los medicamentos identificados como indispensables en el manejo de pacientes en cuidado crítico durante la emergencia”.

De otro lado, el director de Medicamentos del Ministerio de Salud, también mencionó otros fármacos con los que hace unos meses se tuvo dificultad, como los relajantes musculares. El funcionario argumentó: “la situación se pudo superar y en este momento la industria está atendiendo mejor la demanda y poniendo en el mercado una cantidad más grande de estos medicamentos”.

Según el Ministerio de Salud: “Sucedió también con el abastecimiento de analgésicos, principalmente el fentanil y el remifentanil, que tuvieron cantidades limitadas. Actualmente existe una oferta más grande de esos medicamentos y, además, el Fondo Nacional de Estupefacientes puso en el mercado una cantidad amplia de otras alternativas de tratamiento analgésico como son la morfina y la hidromorfona”.

¿Quiénes son los más afectados?

Para el Ministerio de Salud los más afectados son “los pacientes más complicados, los que requieren ventilación mecánica. Un paciente intubado necesita analgésicos y sedantes porque su condición genera dolor y gran incomodidad. Ahora bien, las sociedades científicas que han estado al frente de esta crisis nos han informado que ningún paciente se ha quedado sin tratamiento. Siempre han tenido alternativas”.

Con el fin de minimizar el impacto por desabastecimiento, la Sociedad Colombiana de Anestesia y Reanimación (Scare) y la Asociación Colombiana de Medicina Crítica y Cuidado Intensivo (Amci) desarrollaron una guía en la que se presentan alternativas para brindar sedación y analgesia para cumplir con los objetivos de la terapia. Desde el Ministerio y las sociedades científicas se ha recomendado que las clínicas y hospitales creen comités especiales para monitorear el abastecimiento. De igual forma, desarrollaron recomendaciones para minimizar “pérdidas inadvertidas o desperdicios” de medicamentos en áreas críticas como parte de las estrategias de optimización en tiempos de desabastecimiento.

En el documento técnico elaborado por expertos de AMCI y Scare, titulado “Alternativas Farmacológicas para el Abordaje de la Sedación, Analgesia, Relajación y Delirium en el paciente COVID-19”, se han presentado las diferentes alternativas farmacológicas a los medicamentos de primera línea, pero en particular se ha hecho énfasis en los regímenes de dosificación proporcionados a los objetivos de tratamiento.

Según la Asociación Colombiana de Medicina Crítica y Cuidado Intensivo (Amci) “Hemos generado espacios de capacitación en el uso de la intervención multimodal, la alternancia y coadyuvancia bajo un enfoque individualizado y utilizando la menor dosis posible ajustado al objetivo clínico. En una encuesta institucional, el 90 % del personal de enfermería de una UCI respiratoria adaptada para la atención Covid-19 admitió que se presentaban “pérdidas inadvertidas” en las infusiones de sedantes, analgésicos y RNM, y el 54.5 % consideraron que este desperdicio es moderado. Ante la posibilidad de utilizar premezclas con menor cantidad de medicamento (50 % de la solución estándar) el 72.7 % manifestó su preocupación por el aumento del riesgo de exposición del personal por recambios más frecuentes. No obstante, se mostraron conscientes y preocupados por las implicaciones del desabastecimiento”.

Las Asociaciones a través de la guía elaborada enfatizaron: “En esta pandemia por la Covid-19 en el 2020 nos enfrentamos a una condición clínica con un alto nivel de exigencia para lograr nuestras metas de analgesia y sedación en el paciente crítico. Durante el cuidado de las formas críticas de la enfermedad por SARS-COV2 en la fase inicial del soporte respiratorio invasivo se requiere un nivel de sedación profunda acompañado muchas veces de relajación neuromuscular intermitente o continua, y este nivel de sedación profunda puede requerirse por más de una semana, lo que implica que los pacientes pueden recibir dosis prolongadas e incluso elevadas de los agentes analgésicos y sedantes habituales”.

Tanto la AMCI como la Scare concluyeron: “El desabastecimiento de sedantes y relajantes neuromusculares de uso común, sumado a las consecuencias de su prescripción inadecuada, nos motivó a reunir la mejor evidencia para generar una guía que contribuya al manejo seguro de pacientes críticos aprovechando las diferentes características de los fármacos disponibles, la invaluable utilidad del enfoque analgésico multimodal y las ventajas de la coadyuvancia y alternancia de cada uno de ellos. Esperamos que oriente la toma de decisiones frente al uso de estos fármacos de acuerdo a su disponibilidad y genere un respaldo acertado para quienes tienen la responsabilidad del cuidado de los pacientes contagiados por este virus”.


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