MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 269 FEBRERO DEL AÑO 2021 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com icono facebook icono twitter

¿Prevenir o tomar acciones después de la desnutrición infantil?

Por: Andrea Ochoa Restrepo
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El pasado mes de diciembre el Ministerio de Saud y Protección Social publicó a través de la resolución 2350 los lineamientos técnicos para el manejo integral de atención a la desnutrición aguda moderada y severa en niños de 0 a 59 meses. Una herramienta de trabajo dirigida a los profesionales de la salud para la adecuada identificación, tratamiento y seguimiento de la enfermedad y que busca evitar prácticas nocivas innecesarias e invasivas asociadas a la muerte por desnutrición, desde el momento de la identificación, o en alguna de las fases de atención, como: no reconocer la desnutrición aguda como una urgencia vital y proceder como tal; remitir sin iniciar la fase de estabilización en el sitio que se encuentre; toma innecesaria de exámenes médicos en urgencias; intentar la normalización de las alteraciones tisulares y bioquímicas en poco tiempo, a través de la utilización de esquemas rápidos de hidratación endovenosa; tratar el edema utilizando diuréticos; suministrar hierro en la fase inicial de tratamiento; administrar albúmina para “mejorar” presión oncótica. Y no reconocer tempranamente las situaciones deletéreas: procesos infecciosos y signos del síndrome de realimentación, el cual consiste en alteraciones metabólicas desencadenadas tras una rápida aplicación de soporte nutricional.

Adicionalmente, se pretende fijar las responsabilidades a cargo de los diferentes actores del Sistema General de Seguridad Social en Salud y las intervinientes en el proceso de atención en salud. Además, de prácticas nutricionales inadecuadas, como lo son: el manejo nutricional orientado a la ganancia rápida de peso; diluir la Fórmula Terapéutica Lista para Consumo - FTLC. Iniciar alimentación rápidamente; ofrecer leche de vaca a niños menores de 1 año e iniciar alimentación complementaria ofreciendo alimentos como jugos, caldos, sopas y alimentos con baja densidad y calidad nutricional.

El alcance de los lineamientos establece la exclusión de los niños con retraso en talla (sin desnutrición aguda) y patologías que contraindican el uso de uno o varios de los ingredientes de las fórmulas terapéuticas.

Para el Minsalud “los lineamientos en cuestión constituyen un avance hacía el tratamiento de la desnutrición aguda, pues según lo allí establecido, se pasa de la tradicional estancia hospitalaria, hacia el manejo ambulatorio en casa, con participación de la familia y la comunidad, posibilitado con la Fórmula Terapéutica Lista para Consumo - FTLC, lo cual, representa beneficios y disminución de costos tanto para la familia, como para los servicios de salud, tratamiento que conforme con la evidencia disponible, resulta tan efectivo como el clásico manejo intrahospitalario, que se reserva únicamente para los casos complicados”.

Por su parte, la Subdirección de salud nutricional, alimentos y bebidas de la Dirección de Promoción y Prevención del ministerio, efectuó seguimiento a la implementación de los lineamientos técnicos para la atención de la desnutrición aguda, definidos en la Resolución 5406 de 2015, evidenciando su paulatina adherencia por parte de los diferentes actores del SGSSS, intervinientes en el proceso y el reconocimiento de los profesionales de la salud del evento de desnutrición aguda moderada y severa como una urgencia vital, así como la necesidad de darle adecuado manejo, con las pautas de identificación, tratamiento y recuperación, contempladas en los mencionados lineamientos.

En relación, el Minsalud afirmó: “El diagnóstico y tratamiento adecuado, racional y oportuno de la desnutrición aguda moderada o severa, reduce significativamente las tasas de letalidad y aumenta la sobrevida, por lo que es necesario implementar estándares de detección y manejo terapéutico oportuno de niños con desnutrición aguda, que garanticen un abordaje integral, dirigido tanto al establecimiento de su situación vital, como a la presencia y severidad de las condiciones acompañantes y sus complicaciones, incluyendo un abordaje terapéutico que involucre escenarios de manejo y estabilización cautelosa”.

La entidad, añadió: “ Para alcanzar el propósito desde hace varias décadas la OMS ha trabajado en la construcción de guías para el diagnóstico y tratamiento de la desnutrición aguda moderada o severa, cuya aplicación ha producido una reducción significativa del 59 % usual a un 8 a 16 %, en las tasas de mortalidad intrahospitalaria”.

¿Cómo está la nutrición infantil en Colombia?

La desnutrición como enfermedad de origen social, es el resultado de la inseguridad alimentaria y nutricional en el hogar, la cual afecta con mayor severidad a los menores de cinco años y se caracteriza por el deterioro corporal y la alteración sistémica de las funciones orgánicas y psicosociales. Según el Ministerio de salud “Dichas alteraciones dependen de la edad de inicio del déficit y de la calidad de la dieta consumida, la cual puede ser insuficiente en energía y nutrientes, o aportar mayor cantidad de energía. Pero, insuficiente cantidad de proteínas y demás nutrientes”.

Desde otro punto, el panorama es preocupante en varias zonas del país donde el impacto de la desnutrición tiene mayor relevancia y efecto. El estudio “Índice de Desnutrición Crónica 2020 de la Fundación Éxito”, evaluó la situación de 1076 municipios del país, con corte a 2018. El estudio evidenció que “más de la mitad de municipios del país tienen las condiciones que llevan a la desnutrición crónica a niños y niñas menores de 5 años, y entre ellos, los territorios de Amazonia y Orinoquia son los que reportan el riesgo más crítico de padecer esta enfermedad”.

Para José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch “Las comunidades indígenas de La Guajira no tienen acceso a alimentos suficientes ni al agua necesaria para practicar una higiene básica, incluyendo para lavarse las manos, y la información y acceso a la atención en salud es sumamente deficiente. Esta situación ha contribuido a que durante años los wayuu hayan sufrido uno de los niveles más altos de desnutrición infantil en Colombia, y resulta sumamente preocupante en el contexto actual del Covid-19”.

La última encuesta gubernamental sobre nutrición, realizada en 2015, concluyó que el 77 % de las familias indígenas de La Guajira están afectadas por la inseguridad alimentaria; es decir, que no cuentan con un acceso seguro y permanente a alimentos de calidad en cantidades suficientes para una vida saludable y activa.

Así mismo, The Human Rights Watch afirmó que: “Los centros médicos en La Guajira suelen estar a gran distancia de las comunidades indígenas y acceder a ellos resulta costoso para muchos wayuu, que en algunos casos deben viajar varias horas para recibir atención médica. Muchos niños y niñas enfermos no sobreviven el viaje o experimentan una recaída después de abandonar el centro de atención”.

La organización agregó: “Los niños que requieren atención más especializada deben ser transportados a Riohacha, lo cual suele requerir un viaje de varias horas desde las comunidades, siempre y cuando las condiciones de la carretera permitan la circulación”.

Por otro lado, el doctor Erwin Hernández, profesor de la Facultad de Medicina de UniSabaneta, y la doctora Mónica Vargas, graduada de la Especialización en Medicina Familiar y Comunitaria, analizaron los determinantes sociales del país que influyen en la desnutrición infantil. Según los especialistas: “La desnutrición es un problema que afecta a 200 millones de niños en todo el mundo. Esta condición sistémica no solo perjudica el buen funcionamiento del organismo, sino que produce un deterioro en el desarrollo, el cual genera trastornos del crecimiento, retrasos motores y cognitivos, y un aumento de la morbimortalidad”.

En la investigación ¿Cómo está la desnutrición infantil en Colombia? realizada por ambos doctores muestran que “la desnutrición infantil no puede ser vista exclusivamente desde el punto de vista alimenticio o del déficit de los nutrientes. Existen unos determinantes sociales que varían dependiendo de cada contexto sociopolítico, económico y cultural de cada país o región, los cuales contribuyen a que la desnutrición se mantenga como uno de los principales problemas de salud pública”.

Frente al panorama el estudio hace énfasis en que el médico familiar es uno de los principales protagonistas que está llamado a liderar acciones de salud pública y atención primaria en salud. “No solo debe guiar a otros médicos especializados, sino también a otros profesionales, con los cuales se garantice una atención integral a las familias y comunidades, organice los servicios hospitalarios y atienda a toda la población” puntualizó el doctor Hernández.

Además, el médico familiar “Debe vencer todas esas barreras psicosociales que perpetúan la desnutrición crónica y llegar a los sitios más vulnerables, con el fin de educar a esta población en cuanto a medidas sanitarias de promoción de la salud y prevención de la enfermedad” concluyó la doctora Vargas.

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