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Doctor Jairo Noreña, residente de medicina interna del Eastern Virginia American School.

Entre mitos y vacunas: la realidad del Covid-19 en Colombia

Por: Nathalee Giraldo
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Aún sin iniciarse en Colombia las jornadas de vacunación contra la Covid-19, son muchos los mitos que circulan sobre supuestos efectos adversos. Muchos colombianos han manifestado que dudan de las vacunas o se oponen a que se les aplique por temor a enfermarse, morir, tener problemas genéticos o según las versiones más exageradas, ser controlados por un microchip.

Las noticias falsas son uno de los factores claves de donde surgen diferentes mitos que perjudican el proceso de vacunación. Personas que se dedican a generar y difundir contenido falso por entretenimiento, u algún otro motivo, desconocen (¿o no?) que miles de personas a las que les llega el contenido creen fielmente en lo que leen y pueden terminar negándose a la vacunación y pregonando dichas publicaciones como verdaderas.

Los mitos que pueden entorpecer la vacunación en Colombia

Jairo Noreña es médico cirujano de la Universidad de Antioquia y magíster en bioestadística de Harvard, trabaja actualmente como residente de medicina interna en Eastern Virginia American School y fue uno de los primeros colombianos en ser vacunado: “Mi primera dosis fue el 16 de diciembre y ya en este momento tengo inmunidad contra el Covid. En mi caso recibí la vacuna de Pfizer”, indica.

¿Efectos secundarios? Asegura que sí existen y los sufrió, pero que no son para alarmarse. Los efectos más comunes son dolor en el hombro, malestar, a algunas personas les da escalofríos, fiebre y eso fue exactamente lo que el médico Noreña padeció: “En la primera dosis solo sentí un dolor en el hombro durante algunos días, mientras que en la segunda dosis tuve un poco de fiebre y malestar, pero solo por unas pocas horas después de la aplicación”.

Uno de los primeros mitos que salió a relucir fue el de un presunto microchip desconocido que se estaría implantando con la vacuna del Covid-19: nada más lejos de la realidad. “Es un mito, lo del microchip, tecnología para lograr algo así aún no existe y estaría fuera del objetivo de lo que buscas en una vacuna, que es inmunidad como su único objetivo”, explica Noreña.

Otros sacaron una teoría de que la vacuna podría afectar la genética o la composición celular de las personas, versión que Noreña desmiente: "Frente a que se alteren los genes es un mito muy común y quizás es un miedo de muchas personas. Las vacunas que están circulando en este momento, que son Pfizer y Moderna, utilizan un mecanismo de mRNA, que consiste en sacar, a partir de la proteína espiga del virus, un código o manual de instrucciones de cómo sintetizar esta proteína". Añade que cuando la vacuna llega al cuerpo la toman nuestras células y llega a un lugar que se llaman los ribosomas, que se encargan de tomar este código y aprenden a sintetizar esta proteína para que el cuerpo produzca defensas propias contra este.

Así que la condición genética del ser humano no va a cambiar si recibe la vacuna contra el Covid-19: “La proteína que contiene la vacuna es muy inestable, principalmente ese fue el reto inicial y por eso sabemos que la vacuna de Pfizer requiere menos 70 grados de congelación y es porque la estabilidad de esta proteína es muy mala y cuando llega nuestro cuerpo puede durar unos cuantos segundos solamente”, argumenta el médico Noreña. Para él, esto es suficiente garantía de que no va a quedar en el cuerpo un elemento extraño, pues la vacuna “solamente entra a cumplir su función y esto no va al núcleo de las células, que es donde se maneja el material genético, lo que recibimos desaparece en unos segundos después de cumplir su función”.

¿Que la vacuna puede causar autismo? Este también es un rumor antiguo que en pleno 2021 las redes sociales volvieron a sacar a relucir. “En 1998, un médico (Andrew Wakefield) sacó un estudio que mostraba una asociación de la vacuna contra la rubéola, varicela y sarampión, conocida como la Triple Viral, y mostraba como algunas personas habían desarrollado autismo”, cuenta el médico Noreña.

Esta situación desencadenó una serie de eventos y movimientos antivacunas, tanto que el pánico generalizado afectó las tasas de vacunación en Europa. Tiempo después se comprobó que estos datos habían sido mal analizados y no había una relación directa y que esta persona había hecho una manipulación de la información. Él perdió su licencia como médico.

Noreña concuerda en que estos mitos surgen como parte del miedo y la incertidumbre de lo que está ocurriendo con la vacuna en el mundo. En torno al coronavirus también hay muchísimos más mitos. “Muchas personas piensan que con la vacuna ya no tienen que ponerse tapabocas y resulta que no es así, la vacuna lo que mostró es que logra en un 94 o 95 por ciento de eficacia reducir el Covid sintomático severo o la mortalidad por Covid-19”.

La realidad es que las vacunas que existen actualmente no se encargaron de mirar si podrían prevenir o eliminar la infección, puede que lo haga en algunos casos, pero se necesitan más estudios, más tiempo y, según Noreña, “aun así al estar vacunados podríamos infectarnos y aunque no tengamos síntomas podremos ser transmisores de la enfermedad, así que al estar vacunados la regla del tapabocas sigue con un papel muy importante y no se debe ser flexible con ella”.

Al ser la vacuna un producto nuevo, es razonable que algunos sientan miedo o inseguridad: “Cuando empezamos la vacunación aquí yo veía algunos colegas un poco precavidos”, cuenta Noreña cuando en diciembre comenzó la vacunación del personal médico de Virginia, Estados Unidos. Añade que “creo que la mejor manera de ganarnos la confianza de las personas es el tiempo y mostrar a las personas que estamos íntegros, inmunes”.

Otro mito generado por la desinformación es que la vacuna solo es necesaria en adultos mayores o personas con comorbilidades. Si bien estas poblaciones deben ser vacunadas antes de los adultos jóvenes y menores de edad, Noreña asevera: “Definitivamente todos debemos vacunarnos, los estudios hechos han probado que es eficiente para generar anticuerpos en estos grupos poblacionales”. En cuanto al porcentaje de vacunación necesario para generar una inmunidad colectiva en Colombia, Noreña explica que “existe el concepto de efecto rebaño y este consiste en lograr tener a más del 70 % de la población vacunada. Cuando se llega este porcentaje hay una protección de manera pasiva con las otras personas que no fueron vacunadas”.

La realidad del Covid-19 en Colombia vista desde el exterior

“Como profesionales tenemos que ponernos en la posición de las personas que quizás no tienen el mismo conocimiento y como personal de la salud, tratar de escuchar y ser ejemplo para ellos, el tiempo es el que nos va a ayudar a desmitificar, aunque es algo frustrante a veces”.

Mientras hay países que ya tienen el 5 % de su población vacunada, la realidad en Colombia es diferente pese a estar entre los países con mayor número de contagios. “Cuando veo a Colombia me preocupo porque mientras muchos países ya están trabajando en esto y aunque Colombia ha anunciado que quizá en unos días va a empezar vacunación, es algo que ya se debió haber empezado”, lamenta Noreña.

Entre los motivos de sus preocupaciones está que el país se haya demorado para adquirirla y aunque se está trabajando en ello, recomienda un trabajo logístico grande a nivel nacional de cómo se va a hacer la vacunación y cómo la van a empezar a recibir a las personas. “Creo que hace falta un panorama más claro, se maneja mucha incertidumbre y se tiene que empezar a trabajar en este momento en un plan donde se determine qué deben hacer las poblaciones, cómo lo vamos a hacer y es urgente empezar a desestigmatizar porque en este momento muchas personas tienen un estigma contra la vacuna”.


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