MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 269 FEBRERO DEL AÑO 2021 ISNN 0124-4388
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La tuberculosis (TB) es una de las epidemias de más larga data en la historia de la humanidad y que hoy en día, permanece dentro de las diez primeras causas de mortalidad en la población global. El tratamiento de la enfermedad está asociado a altos costos tanto en los medicamentos como en el tratamiento. Fue este el motivo que llevo a investigadores colombianos a desarrollar bajo el financiamiento de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) el “Estudio nacional de costos catastróficos que experimentan las personas a razón de la tuberculosis en Colombia año 2020”, investigación que se encuentra en ejecución y tiene como objetivo determinar una línea de base de los costos catastróficos que tuvieron que afrontar las personas con tuberculosis en Colombia durante el último año, para así orientar las políticas destinadas a mitigar la afectación socioeconómica de los pacientes.
Para los investigadores Oscar Cruz, Claudia Cuellar, Julián Trujillo, Ingrid García, Gloria Puerto, Angélica Molina, Ángela Sánchez, Vivian Rubio y Claudia Castro, “La tuberculosis constituye uno de los eventos transmisibles de mayor impacto en la salud de la población mundial y nacional, trayendo graves consecuencias individuales, sociales y económicas para los sistemas de salud.
Los investigadores enfatizaron que: “acorde al último reporté mundial de TB de la OMS del año 2019, se estimó que en el año 2018 se presentaron 10 millones de casos nuevos. Por su parte, Colombia reportó un total de 14.446 casos con una tasa de incidencia de 26 casos por cada 100 mil habitantes, siendo el quinto país de las américas con mayor carga de la enfermedad”.
A lo que los investigadores añadieron: “estudios en el mundo han evidenciado que las personas que sufren la TB experimentan costos catastróficos para atender su enfermedad, siendo estos definidos como los gastos superiores al 20 % del ingreso en que incurren el paciente y su familia”. Adicionalmente los investigadores plasmaron en el resumen del estudio que: “Colombia no tiene una línea de base de los costos catastróficos que experimentan las personas que sufren de TB”.
En 2018 enfermaron de TB 10 millones de personas, de las cuales 1,5 millones fallecieron a causa de la enfermedad (entre ellas, 251.000 personas con VIH). Se calcula que en 2018 enfermaron de TB 1,1 millones de niños, de los cuales 251.000 fallecieron a causa la enfermedad (entre ellos, niños con TB asociada a VIH). Yu es que la tuberculosis multirresistente sigue suponiendo una crisis de salud pública y una amenaza a la seguridad sanitaria. Para ese año, la cifra más elevada de nuevos casos de se registró en la región de Asia Sudoriental (44 % de los nuevos casos), seguida por la región de África (24 %) y el Pacífico Occidental (18 %). Ese mismo año, el 87 % de los nuevos casos se registraron en los 30 países con alta carga de la enfermedad. Dos tercios de los nuevos casos en el mundo se produjeron en ocho países: India, China, Indonesia, Filipinas, Pakistán, Nigeria, Bangladesh y Sudáfrica.
Según el Instituto Nacional de Salud: “en Colombia la tuberculosis es considerada como un evento de interés en salud pública, siendo una de las enfermedades trasmisibles que aporta un número importante de casos al sistema de vigilancia (Sivigila).
A su vez, la entidad argumentó: “de acuerdo al comportamiento de los casos en Colombia, se ha observado un incremento de la incidencia año tras año, teniendo en cuenta la meta establecida en el plan estratégico hacía el fin de la tuberculosis, alcanzando preliminarmente para 2019 una incidencia de 27,31 casos por cada 100.000 habitantes siendo Amazonas, Risaralda, Meta, Barranquilla y Buenaventura las regiones con mayor incidencia y Antioquia, Valle, Bogotá y Santander los departamentos con mayor presencia de casos”.
De acuerdo con las variables sociales y demográficas; el 64 % de los casos de tuberculosis se registró en el sexo masculino; por grupos de edad la mayor tasa de incidencia por 100.000 habitantes la tiene el grupo de 65 y más años con 73,07 por 100.000 habitantes. A su vez, en relación al régimen de afiliación el 53,6 % pertenecen al régimen subsidiado; por pertenencia étnica se registraron 734 casos en población afrocolombiana, 712 casos en población indígena; 986 casos se han dado en población privada de la libertad y el 82,8 % de los casos se concentran en una cabecera municipal.
De otro lado, la OMS estimó que “hubo 484.000 nuevos casos con resistencia a la rifampicina (el fármaco de primera elección más eficaz), de los cuales un 78 % con tuberculosis multirresistente”. A lo que la organización agregó: “la incidencia de la TB en el mundo se reduce un 2 % al año. Esa cifra debería aumentar al 4-5 % para poder alcanzar las metas de la Estrategia Fin a la TB que se tuvieron para el 2020”. Poner fin a la epidemia de tuberculosis para 2030 es una de las metas relacionadas con la salud de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
La Estrategia Fin a la Tuberculosis define hitos provisionales (para 2020 y 2025) y metas (para 2030 y 2035) para reducir los casos de TB y las muertes ocasionadas por la enfermedad. Las metas para 2030 son la reducción en un 90 % del número de muertes y la reducción en un 80 % de la tasa de incidencia (nuevos casos por 100.000 personas al año), en comparación con los niveles de 2015. Los hitos provisionales para 2020 fueron la reducción en un 35 % del número de muertes por TB y la reducción en un 20 % de la tasa de incidencia de la enfermedad. En la estrategia también se incorporó un hito provisional para 2020: que ningún paciente de TB ni su familia tenga que afrontar costos catastróficos como resultado de la enfermedad.
Así mismo, en la declaración política de la reunión de alto nivel de las Naciones Unidas figuran cuatro nuevas metas mundiales: tratar a 40 millones de pacientes de TB en el quinquenio de 2018 a 2020; ofrecer profilaxis a, por lo menos, 30 millones de personas con infección tuberculosa latente en el quinquenio de 2018 a 2020; movilizar al menos US$13.000 millones anuales para el acceso universal al diagnóstico, tratamiento y cuidados de la TB para 2022; movilizar al menos US$2000 millones anuales para la investigación de la TB.
En cumplimiento a la Resolución 227 de 2020, el Ministerio de Salud y Protección Social adoptó los lineamientos técnicos y operativos del Programa Nacional de Prevención y Control de la Tuberculosis (PNPCT), actualizando nuevos algoritmos diagnósticos y terapéuticos de atención integral de las personas afectadas y las responsabilidades de los agentes del sistema de salud.
Según Claudia Milena Cuéllar, directora (e) de Promoción y Prevención del Ministerio de Salud y Protección Social: “el país cuenta con el Programa Nacional de Prevención y Control de la Tuberculosis, que permite el fortalecimiento y participación de las organizaciones de personas afectadas por tuberculosis y la sociedad civil en espacios virtuales, en torno al programa nacional y adopción de la carta de derechos y deberes de las personas afectadas”.
Con relación a lo anterior, Cuellar afirmó: “Con una asignación de $7.601.723.000, el Ministerio de Salud y Protección Social garantiza los programas departamentales y distritales de tuberculosis, asegura la compra de los medicamentos y mejora de la calidad de vida de las personas que padecen esta enfermedad en los territorios.
Además, “se prestará asesoría y asistencia técnica virtual a las entidades territoriales y a las aseguradoras para el cumplimiento de los aspectos señalados en los lineamientos técnicos y operativos nacionales, se permitirá la compra centralizada de medicamentos para el tratamiento de casos de tuberculosis sensible y tuberculosis farmacorresistente que incluyen nuevos fármacos acorde con las recomendaciones internacionales” explicó la directora (e).
Según el estudio “Costos de bolsillo de pacientes con diagnóstico de tuberculosis en Colombia” (uno de los pocos en el país) y publicado en la web https://revistasinvestigacion.unmsm.edu.pe/index.php/anales/article/view/13019 “Los costos asumidos por los pacientes bajo la estrategia DOTS (Tratamiento bajo Observación Directa) fueron altos, incluso cuando el tratamiento se entrega gratuitamente. La modificación de la estrategia para evitar costos en los pacientes podría impactar disminuyendo el abandono del tratamiento por los mismos”. Según los especialistas “El promedio de edad fue 39,3±20 años; la mayoría vivía con sus familiares. Los ingresos mensuales de los pacientes tuvieron una media de 422.863 COP (1€ = 3.149 COP) y los gastos directos más altos generados por el tratamiento fueron los destinados al desplazamiento y ayudas diagnósticas, con una media de $8.181 y $7.630, respectivamente”.
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