 |
|
|
 |
|
|
|
| Un
tercio de la población mundial no tiene acceso a medicamentos
y los países industrializados empiezan a tener dificultades
para asegurar el abastecimiento: estas situaciones transforman
un debate sanitario en un debate de derechos humanos. |
| Hay un cambio
radical en el debate sobre el acceso a medicamentos: durante
más de 15 años fue un debate muy sanitario, abordado
en las Asambleas de la Organización Mundial de la Salud
y ministerios del ramo. Pero en 2015 el Comité de Derechos
Humanos de Naciones Unidas analizó en sus deliberaciones,
que las barreras al acceso a medicamentos pueden ser consideradas
como una violación de los derechos humanos. Este año
continúa esa discusión. Ya estamos hablando de
algo más fuerte, cuando hablamos de derechos humanos
estamos hablando de otro lenguaje y algún día
la comunidad internacional va a encontrar los mecanismos para
poner en práctica las obligaciones y los compromisos
en materia de salud. |
 |
|
Así lo afirmó Germán
Velásquez, Consejero especial para la Salud y el
Desarrollo en Centro Sur (Suiza), en el I Seminario de Bioética,
Salud y Tecnología el pasado 30 de septiembre en
Medellín, organizado por el Hospital Universitario
de San Vicente Fundación. Reiteró que un tercio
de la población mundial no tiene acceso a medicamentos
y que los países industrializados empiezan a tener
dificultades para asegurar el abastecimiento, situaciones
que dieron un viraje fundamental a este debate en el mundo:
El medicamento es un asunto sanitario, no se puede
tratar como cualquier producto del mercado. Ya se cuestionan
las patentes de medicamentos.
Cabe recordar que el Foro Social (ONU) de 2015 concluyó
que el acceso a medicamentos no es solo una cuestión
de vida o muerte, sino que también mejora la calidad
de vida y es elemento fundamental para una vida digna. Hay
2.000 millones de hombres, mujeres y niños sin acceso
a medicamentos esenciales, por leyes de propiedad intelectual,
falta de financiación, sistemas de salud débiles,
pobreza, desigualdad y discriminación, entre otros
factores. Ésta es una cuestión relacionada
con la salud pública, la justicia social y las obligaciones
internacionales en materia de derechos humanos. El acceso
a medicamentos es uno de los ejemplos más evidentes
de cómo las reglas de la economía y el comercio
topan con los derechos humanos, en particular con los derechos
a la vida, la salud y el desarrollo. Todas las personas
tienen derecho a disfrutar de los beneficios del progreso
científico, concluía el Foro Social (ONU)
2015.
|
|
PEl 5% de los medicamentos
que circulan en Francia son muy peligrosos:
causan casi 100.000 accidentes terapéuticos graves
por año que necesitan hospitalización
y unas 20.000 muertes.
Philippe Even y Bernard Debre
|
Pero explica Velásquez
que por primera vez en la historia, se da el caso de un medicamento
que cura y que los países industrializados NO pueden
pagarse: es el medicamento Sofosbuvir - Sovaldi
para la Hepatitis C. En Estados Unidos cuesta US$84.000 dólares
el tratamiento para 12 semanas, cada tableta cuesta 280 veces
más que el costo de producción. España
y Francia "negociaron" (2014-2015) con el productor
(Gilead) el precio a 25.000 y 40.000 euros por tratamiento,
respectivamente. Pregunta Velásquez: Se sabe muy
bien que los precios 'negociados' no permitirán el acceso
a todos
¿Cuál es el interés de Gilead
de desafiar los gobiernos europeos?.
Por ello plantea: Se sabe que un tercio de la población
mundial que vive en los países en desarrollo no tiene
acceso regular a medicamentos, pero la gran novedad y lo que
está cambiando totalmente el debate internacional, es
que por primera vez en la historia países industrializados
y ricos como los de Europa Occidental, no tienen la capacidad
de pagar algunos medicamentos. Es el caso del Sofosbuvir, que
cuesta en Francia 40.000 euros por habitante, en España
consiguieron una reducción de 84.000 dólares a
25.000 euros, pero el gobierno español no podrá
pagar la medicación para 700.000 personas que viven con
Hepatitis C. Se desfondaría por completo la seguridad
social en Francia, España o Inglaterra, de manera que
esto cambia totalmente el debate, porque por primera vez gobiernos
de países industrializados dicen: 'Hay un medicamento
que nosotros no podemos pagar'. Además, se trata de un
medicamento curativo, hace mucho tiempo la industria no nos
da un regalo de un medicamento curativo
porque solo sacan
medicamentos para tratamiento o a veces crean la enfermedad
y nos sacan el medicamento para esa 'enfermedad', pero para
que sea de tratamiento y nunca de cura.
50% de medicamentos son inútiles,
20% mal tolerados y 5% peligrosos
En el Seminario, Velásquez también reiteró
las alertas del estudio Guía de los medicamentos
útiles, inútiles o peligrosos de los farmacólogos
Philippe Even y Bernard Debre, que tras analizar 4.000 medicamentos
que circulan en el mercado francés, consultando 20.000
bases de datos, concluyeron que el 50% son inútiles,
el 20% mal tolerados y 5% muy peligrosos. Estos últimos
tienen como consecuencia cerca de 100.000 accidentes terapéuticos
graves por año que necesitan hospitalización y
20.000 muertes debidas a la toma de esos medicamentos.
Indica Velásquez que del estudio se vendieron 600.000
ejemplares y se tradujo a más de 15 lenguas: Muchas
personas que no son médicos compraron el libro por curiosidad,
de ver en qué lista estaban los medicamentos que consumía.
Por ejemplo con las estatinas las conclusiones son muy duras,
porque dicen que 10% de la población en Francia toma
estatinas y el 90% no debía tomarlas, era totalmente
innecesario que las tomaran y había gente que llevaba
20 años tomándolas, además de los efectos
tóxicos de tomar un medicamento tantos años.
Y señaló que hoy más de 60 millones de
personas en el mundo consumen estatinas, pese a ser consideradas
inútiles en el 90% de los casos. |
 |
|
|
Debates de Bioética, Salud
y Tecnología
|
| Éste
y otros debates de primera línea del I Seminario
de Bioética, Salud y Tecnología organizado
por el Hospital Universitario de San Vicente Fundación,
serán abordados en un especial en EL PULSO de noviembre
próximo. ¡Espérelo! |
| |

|
|
|
|