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Nuestro apreciado
y entrañable columnista del periódico EL PULSO,
el médico pediatra Ramón Córdoba Palacio,
nos deja al partir su valiosísima lección de bioética
y humanismo, fundamentada en el respeto a la dignidad y la libertad
del ser humano.
Ejerció la medicina más de 40 años. Su
larga y fecunda vida profesional y académica se inició
en la Universidad de Antioquia donde estudió Medicina;
en la Universidad de Chile cursó Pediatría. Fue
profesor insigne de Pediatría, Ética, Bioética
e Historia de la Medicina de varias generaciones: Profesor titular
de Pediatría en la U. de Antioquia; Profesor Emérito
de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) desde 1995, que
le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el año
2000; Profesor de las universidades CES, EAFIT y San Buenaventura;
Profesor Honorario de la U. de La Sabana. Miembro fundador del
Centro Colombiano de Bioética -Cecolbe- y miembro de
la Academia Americana de Pediatría.
El Senado le otorgó la Orden del Congreso de la República
en Grado de Cruz de Caballero en 2006 en reconocimiento a sus
53 años de destacada labor profesional, y por los excelsos
y altruistas servicios prestados a la ciencia médica
y al país. |
Magistrado y Presidente
del Tribunal de Ética Médica de Antioquia por
3 lustros; Presidente Honorario de la Academia de Medicina de
Medellín y Miembro Honorario de la Fundación Colombiana
de Ética y Bioética -Fuceb-. Sus tesis sentaron
jurisprudencia en el campo del Derecho sancionatorio aplicado
a procesos ético-disciplinarios. Fue conferencista en
eventos académicos en Colombia, Méjico, Perú,
Ecuador y Estados Unidos.
En homenaje del Tribunal de Ética Médica de Antioquia
en 2006, el doctor Norman Harry afirmó: Es el Doctor
Córdoba hombre de una sola pieza, en la práctica
de la lealtad sin esguinces a las causas que decide servir y
a las instituciones a las cuales presta su concurso. En las
relaciones con las personas, es inquebrantable su consideración
por la dignidad del ser humano; tremendamente respetuoso de
la intimidad y la libertad de las personas, convencido de que,
si no se respeta aquella, no es posible que exista ésta.
Maestro y Autor
Incansable en su vocación docente, el Dr. Córdoba
discurrió por todos los niveles del escalafón
docente en la U. de Antioquia hasta ser Jefe del Departamento
de Pediatría, donde creó el primer Servicio de
Medicina del Adolescente que hubo en Colombia. En la UPB estuvo
en la Facultad de Medicina y en el Instituto de Ética
y Bioética. Y su obra escrita es copiosa: se inicia en
1959 en el ámbito de las publicaciones científicas
con sus preocupaciones clínicas en pediatría:
observaciones sobre perforaciones intestinales en amebiasis
en niños; de allí en adelante sus aportes a la
medicina académica nutren una lista que hoy alcanza varios
centenares de artículos, libros de texto, conferencias,
capítulos. Lo acogieron medios nacionales e internacionales:
Antioquia Médica, Anales de la Academia de Medicina de
Medellín, Medicina (de la UPB), Persona y Bioética
(de la U. de La Sabana), Medicina y Ética (de la Universidad
Anáuhac en Méjico).
Entre sus libros destacan: Serie Bioética
(Editorial UPB, 2005), cuyos 5 volúmenes analizan el
ejercicio ético contemporáneo de la medicina en
el contexto de sus más urgentes problemas: I. Elementos
para el juicio bioético / II. Fundamentación bioética
para el ejercicio de la medicina / III. La bioética y
la existencia humana / IV. La bioética y la procreación
/ V. La bioética y la práctica médica postmoderna.
La obra está inspirada en el ideal hipocrático,
las enseñanzas de Maimónides, la antropología
de Julián Marías, el pensamiento de José
Aranguren y de Pedro Laín Entralgo.
Y en el libro Bioética: Dar lo mejor de sí
mismo (Fondo Editorial Hospital Universitario de San Vicente
Fundación, 2014), el pensamiento del Dr. Córdoba
se erige como un bastión de fidelidad a los fines de
la medicina y a su "ethos" hipocrático: el
servicio al bien total del ser humano, la promoción de
la persona, la genuina actitud del respeto y el cuidado. Es
una selección de sus columnas de la sección Bioética,
publicadas en el periódico EL PULSO, del cual fue colaborador
permanente desde julio de 2002.
En homenaje de la Academia de Medicina de Medellín en
2010, su discípulo el doctor Carlos Alberto Gómez
reiteró: El profesor Córdoba es uno de los
pocos en Colombia que han perseverado, de modo racional, serio,
sin concesiones al relativismo ético y al mediocre eclecticismo
de moda, en la oposición al triste panorama que para
los temas sanitarios impuso la visión economicista, utilitarista
y mercantilista de 1993 (Ley 100)
Su visión de
lo que en sí constituye la profesión médica
lo pone del lado de la clara reafirmación de la dignidad
que encierra el hecho del acto médico, un encuentro entre
una necesidad -la del paciente- y una conciencia formada -la
del terapeuta-. Un encuentro de dos seres humanos libres en
un marco del mutuo apoyo y respeto.
El Dr. Córdoba escribió en 2008: A partir
de elementos antropológicos se afirma que la génesis
y la esencia de la medicina es el amor a la persona humana,
al semejante. Este amor ha impulsado el progreso vertiginoso
de la medicina, a pesar de que en algunas circunstancias ni
los medios utilizados ni la meta propuesta por los médicos
respeten la dignidad intrínseca e incondicional de los
seres humanos, personas desde la concepción hasta su
muerte sin que nadie pueda, éticamente, intervenir para
acortar su vida -aborto, eutanasia- ni para prolongar su agonía
-distanasia-.
Fuceb propone difundir legado
La Fundación Colombiana de Ética y Bioética
-FUCEB- propone: El Dr. Córdoba es un referente
de desarrollo humano integral que merece ser enseñado
con el rigor propio de la investigación científica,
de modo que sea mejor conocido por esta generación global
y las futuras, como un ejemplo imitable que estimula a ser mejor
en cuanto humano. En Fuceb pensamos que vale la pena realizar
la investigación Ramón Córdoba Palacio:
Estado del Arte, que ayude a mejorar la calidad de desarrollo
existencial de muchas personas, al poner a su acceso los logros
de este autor en diversos campos del saber y la conducta
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