MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 16    No. 215  SEPTIEMBRE DEL AÑO 2016    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 


La academia tiene enorme vacío en instrucción de bioética y sigilo profesional
Natalia Ospina Vélez, Periodista - elpulso@sanvicentefundacion.com
Con la llegada de las redes sociales y el acceso a internet en cualquier lugar, una línea muy delgada divide lo personal de lo profesional. El personal de salud y los que están en proceso de formación no se escapan a este fenómeno, violando, en la mayoría de los casos, la privacidad y el derecho al secreto médico de los pacientes.
Como si fueran trofeos, como momentos para elevar el ego y, en el peor de los casos, como ventana comercial, algunos médicos y estudiantes de áreas de la salud exhiben en sus cuentas personales de Instagram, Facebook o Twitter, casos e historias de pacientes sin ningún consentimiento. Aquí la autorización verbal no es suficiente: un documento escrito donde la persona autorice a que su imagen e historia se utilicen para determinado fin, es una obligación que no debe omitirse bajo ninguna circunstancia.
"Estoy demostrando a familiares y amigos que como médicos en formación ya estamos en contacto con pacientes", "tengo sentido de pertenencia por la profesión y la universidad", "no percibo nada de malo en subir este tipo de fotografías", "no estamos haciendo nada de malo", "todos lo hacen sin ningún problema, incluso médicos". Afirmaciones como éstas encienden alarmas y así lo refleja estudio en la revista “Biomédica”, donde la U. Javeriana de Cali analiza el manejo que los estudiantes de medicina hacen de las redes sociales con publicación de fotografías de los pacientes y el profesionalismo médico.
Señala la publicación que si bien el desarrollo y uso de las redes generó un cambio en la comunicación entre médico, paciente e institución, en ese proceso se pueden vulnerar los principios del profesionalismo en la práctica médica: “El profesionalismo, que incluye entre otros aspectos el respeto por la privacidad de los pacientes, constituye una de las 6 competencias básicas que deben desarrollar y mantener los estudiantes de medicina durante el pregrado y la residencia, y los médicos en su ejercicio profesional. Hoy el uso masivo y poco controlado de las redes sociales electrónicas ha provocado un debate ético en este campo, pues estudiantes y profesionales de la medicina utilizan estas redes para relacionarse con sus colegas y pacientes, y como una herramienta médica que trasciende su uso exclusivo en el sitio de trabajo, lo cual si bien resulta beneficioso, los expone al riesgo constante de cruzar el límite entre lo que se considera un comportamiento profesional y lo que no. Al igual que cualquier ciudadano, los profesionales de la medicina tienen la libertad y el derecho de usar las redes sociales, pero deben tener especial cuidado para no trasgredir las normas éticas que rigen la profesión médica”.
¿Cuál es el problema?
Expertos coinciden: el problema no son las redes ni el internet. Las complicaciones llegan con el mal uso de esas herramientas de comunicación y sobre todo el desconocimiento frente a temas de bioética. Para José Humberto Duque, miembro del Comité de Ética del Hospital Universitario y Centros Especializados de San Vicente Fundación, la academia también es responsable de que se den estas vulneraciones: “Las universidades no están formando en bioética ni en derecho médico ni responsabilidad civil a los médicos. Hay un vacío enorme y eso lleva a que se cometan estos errores. El diseño curricular de las facultades de medicina tiene currículos del siglo XIX, se enseña lo mismo que hace 20, 40 o 50 años, no hay innovación curricular sobre los nuevos problemas”.
Al igual que cualquier ciudadano,
los profesionales de la medicina tienen la
libertad y el derecho de usar las redes sociales,
pero deben tener especial cuidado para no
trasgredir las normas éticas que
rigen la profesión médica.
Otra consideración es la pertinencia y el momento de la carrera en que los temas éticos llegan a la formación. Diana Patricia Guerra, coordinadora del Observatorio por el Derecho a la Salud, señala que la academia debe brindar herramientas para enfrentar la vida profesional: “El tema ético se debe tratar no en el último semestre, sino desde el ingreso orientar sobre lo que se puede y no se puede hacer, enfrentar manuales de ética de la profesión, porque como profesionales pueden tener sanciones, ser investigados por asuntos administrativos, éticos, disciplinarios o penales, y hasta de responsabilidad fiscal”.
Pero no solo médicos en formación vulneran la privacidad de sus pacientes al publicar en redes sin autorización, dice Duque: “Los médicos somos muy olímpicos y no medimos la viralidad que tienen las redes sociales; son una herramienta necesaria, útil, de la que nos debemos apropiar en forma prudente y responsable. Nunca, como ahora, es tan borrosa la línea entre lo personal, lo íntimo y lo profesional; muchos médicos se mueven en redes sociales de forma olímpica, presentándose como expertos con un fin comercial”.
A las redes no hay que satanizarlas
Por el alcance y la movilización alrededor de estas herramientas de comunicación, usarlas con fines académicos, de promoción y prevención, debe ser el propósito. La educación debe ser la prioridad, lejos de ese afán de morbo mostrando malformaciones o complicaciones de los pacientes; las redes sociales deben manejarse de manera prudente y racional, sabiendo que el respeto por el paciente es lo primero. Bajo ninguna circunstancia resulta ético usarlas para generar alarma, show o desconcierto, mucho menos para ganar pacientes o alimentar el ego con divulgación de capacidades médicas.
Así las cosas, antes de publicar en redes primero verifique: ¿Tiene autorización escrita del paciente? / Las historias clínicas son propiedad del paciente, jamás del médico o la institución, por tanto requieren autorización para su uso. / Tenga mucho cuidado con la publicación de menores de edad o personas con protección especial. / Encripte la información del paciente para que no sea identificable; esto aplica también para publicaciones con fines académicos o científicos. / Hay un riesgo médico, legal y ético en la confidencialidad que exige la protección de datos de la vida íntima del paciente. Todo lo que padece y tratamientos hacen parte de su vida íntima, por tanto son datos sobre los que hay que tener máxima responsabilidad.
“El secreto no es un deber médico absoluto, pero sí debe ser prioritario y fundamental en la práctica médica y la ley es clara en eso. Es necesario asumir a plenitud y con toda conciencia la viralidad de las redes y el alto riesgo al que se expone la información de un paciente en cuestión de segundos”, concluye Duque.
 
Otros artículos...
Los muertos del sistema de salud: ¿historia sin fin?
“Un millón de pacientes en peligro de muerte”: Pacientes Colombia
“El árbol del sistema de salud está viciado de raíz”
Todos los colombianos somos potenciales donantes de órganos, por ley
El Vigía - ¿Qué está pasando con la semiología médica?
San Vicente Fundación y Mount Sinai: medicina cardiovascularde alta complejidad para Colombia y Latinoamérica
Un ejemplo de calidad de la industria farmacéutica colombiana
Habilitación de Centros Especializados de San Vicente Fundación
Medicina y espiritualidad - ¿Medicina a la defensiva?
Consultorios del sur
“2 años de agudización de crisis de la salud sin soluciones del gobierno”: 14+1
La academia tiene enorme vacío en instrucción de bioética y sigilo profesional
39 EPS deben responder por $42.591 millones en sobrecostos de 9 medicamentos
54 IPS serán investigadas por trampas al SOAT
Auditoría a 300 IPS,40 EPS y regímenes de excepción
Medida especial a 13 EPS del régimen subsidiado
Suspensión indefinida de compra de cartera por falta de recursos
Reivindicar formación ética para lograr atención médica humanizada
 

 



Arriba

[ Editorial | Debate | Opinión | Monitoreo | Generales | Cultural | Breves ]

COPYRIGHT © 2001 Periódico El PULSO
Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular
. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited. All rights reserved