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| Reflexión
del mes |
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"La televisión
es el primer sistema verdaderamente democrático,
el primero accesible para todo el mundo y completamente
gobernado por lo que quiere la gente. Lo terrible es, precisamente,
lo que quiere la gente".
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| Clive
Barker (Inglaterra, 1952). Escritor, director de cine y artista
visual. Estudió inglés y Filosofía en la
Universidad de Liverpool. Es uno de los más aclamados
autores en los géneros de horror y fantasía. Inició
su carrera con diversos relatos de horror recopilados en la
serie "Libros de Sangre" (Books of Blood) y la novela
faustiana "El libro de las maldiciones" (The damnation
game). Posteriormente se trasladó hacia el género
de la fantasía moderna con toques de horror. El estilo
más característico de Barker es la idea de que
existe un mundo subyacente y oculto que convive con el nuestro
(idea que comparte con Neil Gaiman), el rol de la sexualidad
en lo sobrenatural y la construcción de mitologías
coherentes, complejas y detalladas. |
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Bioética
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Susurro:
irrespeto
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Ramón
Córdoba Palacio, MD |
| La
Real Academia Española, entre otras acepciones, nos enseña
que susurro es: «1. intr. Hablar quedo, produciendo
un murmullo. U. t. c. tr.». Ese murmullo, ese susurro,
según nuestra intención, difunde información
positiva o negativa, y causa exaltación o destrucción
de la persona o del objeto que lo motivó, exaltación
o destrucción por la cual, querámoslo o no, tenemos
que responder éticamente, espiritualmente. |
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Hoy, por la falta de compromiso con las demás personas,
con nuestros prójimos cercanos o lejanos, e inclusive
con los seres inanimados que comparten nuestro ambiente, el
susurro se convirtió igual que los mensajes de internet,
los mensajes de celulares, etc., en el medio corriente de
crear dudas, de intimidar sin ningún respeto y con
la máxima impunidad posible.
Entonces, ¿piensa Usted qué todo tiempo pasado
fue mejor? No tengo elementos de juicio para afirmar o negar
si todo tiempo pasado fue mejor o peor. Sólo anoto
los evidentes engaños, las frecuentes y notorias mentiras
que pululan en nuestro diario vivir. Insisto, no pretendo
ser juez, sólo describo lo que bulle por doquier cada
día, cada instante de nuestra existencia.
Nuestro envilecimiento ha llegado a grados extremos: el respeto
por la dignidad intrínseca del ser humano por ser un
humano, una persona, -cualquiera sea su edad, el origen biológico
de su concepción, su preparación académica,
su profesión u oficio, su etnia, etc-., son cosas del
pasado que cuando se reclaman producen sonrisa o epítetos
como «cállate cucho que estás muy atrasado».
La amistad ya no es un sentimiento desinteresado sino un encuentro
baladí que explora, que puede servir en el otro para
mi propio peculio y convierte así al amigo
en cosa de explotación, en objeto de ganancia personal,
aplicando el proverbio colombiano: «A papaya partida,
papaya comida», sin ningún respeto ni vergüenza.
Más aún, la fidelidad al ser que amamos se juzga
pusilanimidad y la infidelidad revela inteligencia, anhelo
de libertad, de no esclavitud; el aborto voluntario es el
merecido respeto a la voluntad de la madre; la eutanasia es
aplicación de reglas de alta economía para no
gastar dinero en personas que por su condición sólo
consumen el patrimonio de la comunidad sin ninguna retribución.
Sí, todo lo rige tiránicamente don dinero,
lo demás son incómodas pamplinas.
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| NOTA:
Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética
-Cecolbe-. |
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Maestro, ¿qué es eterno?
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Los juegos olímpicos,
el espíritu olímpico.
Desde los primeros juegos,
en el año 776 antes de Cristo,
en Olimpia (Grecia), hasta los
Juegos de Río de Janeiro 2016,
con la brillante participación de
Colombia, siguen siendo lazo de
hermandad entre los pueblos del
mundo, el deporte como bálsamo
para el cuerpo y para el alma.
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