MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 16    No. 216 SEPTIEMBRE DEL AÑO 2016    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co

 

Reflexión del mes

"La televisión es el primer sistema verdaderamente democrático, el primero accesible para todo el mundo y completamente gobernado por lo que quiere la gente. Lo terrible es, precisamente, lo que quiere la gente".
Clive Barker (Inglaterra, 1952). Escritor, director de cine y artista visual. Estudió inglés y Filosofía en la Universidad de Liverpool. Es uno de los más aclamados autores en los géneros de horror y fantasía. Inició su carrera con diversos relatos de horror recopilados en la serie "Libros de Sangre" (Books of Blood) y la novela faustiana "El libro de las maldiciones" (The damnation game). Posteriormente se trasladó hacia el género de la fantasía moderna con toques de horror. El estilo más característico de Barker es la idea de que existe un mundo subyacente y oculto que convive con el nuestro (idea que comparte con Neil Gaiman), el rol de la sexualidad en lo sobrenatural y la construcción de mitologías coherentes, complejas y detalladas.
 
  Bioética
Susurro: irrespeto
Ramón Córdoba Palacio, MD
La Real Academia Española, entre otras acepciones, nos enseña que “susurro” es: «1. intr. Hablar quedo, produciendo un murmullo. U. t. c. tr.». Ese murmullo, ese susurro, según nuestra intención, difunde información positiva o negativa, y causa exaltación o destrucción de la persona o del objeto que lo motivó, exaltación o destrucción por la cual, querámoslo o no, tenemos que responder éticamente, espiritualmente.

Hoy, por la falta de compromiso con las demás personas, con nuestros prójimos cercanos o lejanos, e inclusive con los seres inanimados que comparten nuestro ambiente, el susurro se convirtió igual que los mensajes de internet, los mensajes de celulares, etc., en el medio corriente de crear dudas, de intimidar sin ningún respeto y con la máxima impunidad posible.
Entonces, ¿piensa Usted qué todo tiempo pasado fue mejor? No tengo elementos de juicio para afirmar o negar si todo tiempo pasado fue mejor o peor. Sólo anoto los evidentes engaños, las frecuentes y notorias mentiras que pululan en nuestro diario vivir. Insisto, no pretendo ser juez, sólo describo lo que bulle por doquier cada día, cada instante de nuestra existencia.
Nuestro envilecimiento ha llegado a grados extremos: el respeto por la dignidad intrínseca del ser humano por ser un humano, una persona, -cualquiera sea su edad, el origen biológico de su concepción, su preparación académica, su profesión u oficio, su etnia, etc-., son cosas del pasado que cuando se reclaman producen sonrisa o epítetos como «cállate cucho que estás muy atrasado».
La amistad ya no es un sentimiento desinteresado sino un encuentro baladí que explora, que puede servir en el otro para mi propio peculio y convierte así al “amigo” en cosa de explotación, en objeto de ganancia personal, aplicando el proverbio colombiano: «A papaya partida, papaya comida», sin ningún respeto ni vergüenza. Más aún, la fidelidad al ser que amamos se juzga pusilanimidad y la infidelidad revela inteligencia, anhelo de libertad, de no esclavitud; el aborto voluntario es el merecido respeto a la voluntad de la madre; la eutanasia es aplicación de reglas de alta economía para no gastar dinero en personas que por su condición sólo consumen el patrimonio de la comunidad sin ninguna retribución.
Sí, todo lo rige tiránicamente “don dinero”, lo demás son incómodas pamplinas.

NOTA: Esta sección es un aporte del Centro Colombiano de Bioética -Cecolbe-.
 

Maestro, ¿qué es eterno?

Los juegos olímpicos,
el espíritu olímpico.
Desde los primeros juegos,
en el año 776 antes de Cristo,
en Olimpia (Grecia), hasta los
Juegos de Río de Janeiro 2016,
con la brillante participación de
Colombia, siguen siendo lazo de
hermandad entre los pueblos del
mundo, el deporte como bálsamo
para el cuerpo y para el alma.

 
 











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