MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 10    No. 130  JULIO DEL AÑO 2009    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 


Cumplir la Sentencia T-760,
tarea más compleja de lo aparente

Juan Carlos Arboleda Z.- elpulso@elhospital.org.co
La Sentencia T-760 de la Corte Constitucional es el centro de atención de los actores del sistema de salud; luego del pronunciamiento de la Corte, el balón está en poder del Ejecutivo, y de su jugada dependen las verdaderas implicaciones y trascendencia de lo que muchos consideran el hecho más importante en los 15 años de la Ley 100. En la Mesa de Trabajo “Análisis de alternativas para el cumplimiento de los mandatos de la Sentencia T-760”, cumplida el pasado 29 de mayo en la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia, los analistas coincidieron en que el cumplimiento de los mandatos de la Corte y la conservación de su espíritu dependen de la voluntad política del gobierno; pero las evidencias muestran elementos adicionales que pueden dificultar su ejecución y limitar el alcance de las medidas tomadas, para que realmente sean el golpe de timón que los colombianos anhelan en el sistema.
Falta de rectoría en el sector
Explorar con cierto nivel de certeza el cumplimiento de la 760 implica partir de sus mismas pretensiones. Francisco Yepes, de Assalud, afirma que la sentencia evidencia uno de los mayores problemas del sistema: la falta de rectoría. “La 760 dice algo muy sencillo: quienes deberían hacer porque tenían la obligación, no lo han hecho, y eso en un país con algún nivel de desarrollo, debería haber provocado la renuncia masiva de directivas de Ministerio de la Protección Social, la Supersalud y del Consejo de Seguridad Social en Salud (CNSSS).
La Corte reaccionó frente a un hecho: el rechazo masivo y continuado de servicios por parte de quienes tienen un contrato para hacerlo y se les paga por prestar servicios. Aspectos como la igualación de planes de beneficios estaban ordenados en la ley y se dan por una deficiencia notable y ostensiva de rectoría del sistema”, señaló.
El incumplimiento de obligaciones radica en que el diseño del sistema tiene un incentivo financiero como eje de funcionamiento y su operación no cuenta con contrapesos en resultados de salud, asegura el doctor Yepes, situación que la Corte menciona al recordar que la Ley 1122/07 le ordenó al Ministerio establecer un sistema de incentivos por resultados, y dos años después aún no se implementa. Otro elemento que dificulta la operatividad de la sentencia, es el papel de la industria farmacéutica y su pesca en río revuelto: “¿Hay política de medicamentos en el país? ¿Cómo se maneja la publicidad y los incentivos financieros que ofrecen a los profesionales de la salud para que prescriban medicinas no incluidas en el POS? Estas prácticas comerciales deberían regularse por su impacto en el sistema, pero no es fácil regular con multinacionales negociando un TLC”.
Para el doctor Yepes, el panorama muestra que el actual modelo ya dio lo que podía, y es el momento de someterlo a una cirugía mayor. Sin embargo, para cumplir algunas órdenes de la Corte, indicó que sólo se requerirían acciones de simple voluntad política: “Hay mandatos que solo necesitan definiciones técnico-administrativas: que las EPS presenten un informe trimestral de servicios negados; que el Ministerio y la Supersalud identifiquen las IPS y EPS violadoras del derecho a la salud; establecer y agilizar el trámite para autorizar servicios No-POS y recobros al Fosyga; son órdenes que incluso da vergüenza que la Corte las haya tenido que dar.
“¿Cuál es el nivel de ganancias socialmente
aceptable para los actores privados del sistema
de salud? Hay que establecer mecanismos
paraque la sociedad lo controle”.
Doctor Francisco Yepes, Assalud.
El meollo son las decisiones que implican consideraciones financieras por la supuesta viabilidad, y acá se debe tener en cuenta no si los recursos actuales son o no suficientes: el punto central es que a los actores privados del sistema no se les controlan las ganancias, son entes que actúan por delegación del Estado manejando un bien y recursos públicos, y no pueden ser autónomos en su manejo. ¿Cuál es el nivel de ganancias socialmente aceptable para esas empresas? Hay que establecer mecanismos para que la sociedad lo controle”.
Regresar a una concepción única de salud
El cumplimiento de la ley es una asignación fundamental de la justicia, y la Corte buscó corregir desviaciones acumuladas por años. Así lo resume el profesor Eliseo Velázquez: “Se incumplió el principio de universalidad de la ley; estamos llegando a una seudo-universalidad, que es una estratificación cristalizada del derecho a la salud; el sistema es ineficiente, con segmentación poblacional, fragmentado institucionalmente y no tiene explícita y coordinadamente un modelo de atención, pero si lo tiene implícito: es un modelo de financiamiento que se expresa en la prestación de servicios, concentrado en la tecnología y poco desarrollo social de la salud”.
Y frente a la igualación del POS contributivo y subsidiado, indicó: “No deberíamos entrar en el dilema de esperar a tener un perfil epidemiológico completo del país o esperar a tener los recursos suficientes, porque se nos van a pasar los años. El perfil epidemiológico tiene causas de morbilidad y mortalidad mal definidas: ¿donde están la desnutrición, la violencia, los problemas de salud mental? Escondidos como co-morbilidades, y por eso tenemos serios problemas para definir prioridades en salud. Vivimos la implementación de pequeñas reformas, pero el problema es el mismo. Debemos regresar a una concepción única de la salud, y no separada en pública e individual. En problemas como saneamiento ambiental, falta de ingreso, inseguridad alimentaria, es donde debemos trabajar sin caer en una idea reduccionista de lo que llaman P y P (promoción de la salud y prevención de la enfermedad)”.
“La gran falla que muestra la catadura del
gobierno, es que si la Corte le pide que iguale
el POS subsidiado -cumplir la Ley 100-, no tiene
sentido que venga a tratar de igualar el POS
contributivo al subsidiado: ahí hay mala fe”.
Álvaro Franco
Mala fe en una igualación inversa del POS
En la Sentencia T-760, especialistas como el doctor Álvaro Franco ven un trasfondo más profundo: la instrucción de cambiar la estructura del sistema, y citó un fragmento del texto de la Corte: “Estos problemas de negación del derecho a la salud se deben a fallas estructurales del Sistema de Seguridad Social en Salud. Las órdenes impartidas se enmarcan dentro del sistema concebido por la Constitución y desarrollado por la Ley 100/93, puesto que excedería la competencia de la Corte ordenar el diseño de un sistema distinto: eso compete al legislador”. Para el doctor Franco, lo que está en juego es el concepto de equidad y el diseño de un nuevo sistema de salud, ya que el problema para la Corte más que el POS, es el acceso como componente de equidad.
En relación con la igualación de los planes de beneficio, el doctor Franco afirma que hay un contrasentido en la propuesta del gobierno: “La gran falla que muestra la catadura del gobierno, es que si la Corte le pide que iguale el POS subsidiado -cumplir la Ley 100-, no tiene sentido que venga a tratar de igualar el POS contributivo al subsidiado: ahí hay mala fe”. Pero el doctor Franco va más allá, al señalar que el país vive un problema de inequidad social general, donde no hay acceso a ningún componente del bienestar, y advierte un peligro: “Me preocupa que los acuerdos para la igualación de POS dejen por fuera y sin posibilidades de acceso a mucha gente, y me pregunto: ¿será posible la igualación del POS en un país clasista, separado en castas burocráticas, políticas y amplios grupos poblacionales completamente marginados? ¿Existe realmente voluntad política para atender el llamado de la Corte Constitucional? La respuesta es no, porque el tema es la concepción de Estado y de sociedad”.
La discusión debería girar en torno de términos de calidad de vida, concluyó el doctor Mauricio Molina, miembro de una red de organizaciones que hace seguimiento al cumplimiento de la T-760: “Hay que trascender los indicadores que se manejan; un ejemplo es Bogotá, donde los resultados de impacto en mortalidad materna y coberturas de control prenatal, muestran que los vinculados tienen mejores cifras y coberturas que los afiliados al subsidiado, mostrando que el sistema propicia inequidad; y propuestas como un POS por patologías es restrictiva, ya que generaliza la escasez” .
 
Los supuestos del sistema
Es difícil dar soluciones a problemas mal planteados; de ahí que es necesario repensar algunos supuestos aceptados como válidos por la mayoría de actores de la salud, afirmó el doctor Rubén Darío Gómez, de la Facultad Nacional de Salud Pública de la Universidad de Antioquia: “El país viene manejando la gestión de políticas sanitarias y la organización del sistema sobre supuestos más que en evidencias, y éstos se repiten mecánicamente. Por ejemplo, la escasez de recursos. ¿Qué tan válido es aceptar que los recursos no alcanzan? Puede ser cierto, pero habría que demostrarlo; hay que saber si la escasez es absoluta o sólo para salud, y si es para los enfermos pero no para otras instituciones; no es negar la escasez sino estudiarla con responsabilidad. Otro supuesto es que la UPC no alcanza, pero la pregunta sería si con los dineros que recibe una aseguradora, tiene o no para prestar los servicios. ¿Dónde están esos estudios? Las EPS reciben $4 billones de ingresos brutos: ¿entonces qué pasa con los recursos si la mortalidad evitable va para arriba? Si hubiéramos mejorado los indicadores, diríamos: se están gastando en salud, pero suponer que el sistema reventará cuando se cubra a la población pobre porque la UPC no alcanza es fruto de intereses particulares, hasta que se demuestre que realmente no alcanza. Y si llegara a demostrarse, hay que preguntarse por qué no alcanzan. ¿Los pacientes se lo llevan o no alcanza el margen para dejar alta utilidad?”.
Agregó el doctor Gómez: “Otro supuesto es que el costo de la tecnología, medicamentos, intervenciones y equipos crece sin posibilidad de freno; puede ser cierto, pero también es cierto que los medicamentos cada vez son más caros porque no hay reglamentación que le ponga coto a su precio. Un supuesto adicional es pensar que con la equiparación del POS las demandas en salud serán infinitas; sin embargo la gente no va al médico como a una promoción en una cadena de almacenes, esa idea va en contra de la realidad. Un supuesto final es pensar que las aseguradoras motivadas por una razón de solidaridad, ante un dilema entre el asegurado y sus ingresos, sacrificarán sus ganancias; así lo planteaba el ex ministro Juan Luis Londoño: 'Las EPS ni siquiera se llamarán empresas sino entidades, porque no tendrán animo de lucro'. Si fuera cierto, no habría tutelas”.
 
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