MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 3    NO 43   ABRIL DEL AÑO 2002    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Salud en Bogotá:
Para tener en cuenta

Ovidio Castro Medina Periodista, Bogotá

La salud, uno de los pilares sobre el cual se afinca el desarrollo de los pueblos, tiene en la capital de la República a un exponente merecedor de análisis, pues a través de un plan que no está atado a los vaivenes políticos, busca desde hace 12 años de manera continua, el cubrimiento del aseguramiento y la prestación de servicios sobre el 100% de la población, en un futuro no muy lejano.
Los avances se han dado por la continuidad de la política de salud durante las cuatro últimas administraciones, sin importar el cambio de gobierno local, con los secretarios de salud Beatriz Londoño, Luis Gonzalo Morales y el actual titular José Fernando Castro, quién ejerce el cargo desde la administración del alcalde Enrique Peñalosa.

La salud de los bogotanos, sin importar sin son lugareños o han llegado al Distrito Capital buscando mejores oportunidades o por el fenómeno del desplazamiento, está cobijada dentro del Plan de Desarrollo del alcalde mayor Antanas Mockus, que contempla siete grandes frentes: Cultura Ciudadana, Productividad, Justicia Social, Educación, Medio Ambiente, Familia y Niñez y Gestión Pública Admirable.
El sector salud está inserto en Cultura Ciudadana, que educa a las gentes para que cuando reciban subsidios y no los necesiten, los devuelvan, y con ello dejen libres cupos para otras personas que realmente los requieran; la campaña ha sido exitosa. El año anterior fueron devueltos alrededor de 4.000 subsidios.
Otro componente para mejorar el cubrimiento es la masificación de la afiliación, ya sea como trabajador o como empleador. En aseguramiento, Bogotá pasó de tener 500.000 afiliados en el régimen subsidiado hace 3 años, a tener en este momento cerca de 1'217.000; con el sistema de tarjetón y no por mercadeo, estos usuarios van a centros de salud, hospitales de primer nivel o al Centro Distrital de Salud, y allí eligen en un tarjetón la ARS que desean que los atienda, lo que ha evitado muchas dificultades.
Para agilizar el flujo de recursos, Bogotá fue la primera zona del país donde se cruzó la base de datos del régimen subsidiado con el régimen contributivo, hasta liberar 113.000 duplicados que habían, para así garantizar la afiliación de más personas al régimen subsidiado. Este cruce de base de datos continúa junto con la Supersalud, antes de los procesos de contratación y durante su transcurso.
De una población de unos 6'800.000 habitantes, Bogotá tiene alrededor de 3'600.000 afiliados en el régimen contributivo, 1'200.000 en el subsidiado y de 2'000.000 de vinculados.
Para atender los vinculados, se han desarrollado estrategias como el Plan de Beneficio, que destina recursos para procurarles la prestación de todos los servicios en los hospitales públicos y entidades privadas, y a los cuales se paga por atención de pacientes: con el Instituto Nacional de Cardiología por ejemplo, se contrata la corrección cardioinfantil; también se tiene una póliza para cubrir sus enfermedades de alto costo y otros programas para mejorarles la atención.
En Productividad, la idea es convertir a Bogotá en una ciudad capaz de exportar salud no solo a departamentos vecinos, sino incluso al Pacto Andino, por lo cual se adelantan gestiones para crear espacios en los sectores públicos y privados. Y en Justicia Social, se busca fortalecer al máximo las redes de atención, también con participación del sector público y privado.
Números reales
En los 22 hospitales del Distrito, se espera atender un poco más de 2 millones de consultas este año, con el servicio a más gente que no tiene salud subsidiada.
Las cuentas tanto para cubrimiento como sobre dineros necesarios para llevar a feliz término esta iniciativa, tienen algunos inconvenientes, como la reforma tributaria presentada por el alcalde Mockus al Concejo de Bogotá, que no ha pasado. Una cosa es clara: si la administración se viera abocada a recortar inversiones, el sector salud sería uno de los últimos en ser tocado, garantiza el secretario José Fernando Cardona. Sin embargo, mientras no aumenten las fuentes de ingresos para el distrito, las metas están comprometidas.
El presupuesto para cubrir todos los objetivos del Plan de Desarrollo 2002 se calcula en $4,1 billones, de los cuales 17,1% ($708.117 millones) están aprobados para el sector de salud y bienestar social, y otro 1,4% ($59.578 millones) está dirigido para atender los planes de medio ambiente. Mientras tanto, tal como están las arcas del Distrito, apenas hay $3,7 billones para cubrir todo el Plan.
A las autoridades económicas locales les preocupa que de los recursos no quede un margen de libre inversión para programas prioritarios y que si no se generen ingresos adicionales vía impuestos y la reducción de capital de Codensa, la empresa de energía de la ciudad, todo podría quedar en el papel.
El Plan indica que el 21% de los niños menores de 7 años padecen de algún tipo de desnutrición y la meta es mejorar la nutrición de 171.000 personas con programas de ayuda alimentaria, que cuestan $116.386 millones.
Otro aspecto fundamental es el de la reducción de la violencia. Se calcula que al día se producen 11 muertes violentas en la ciudad, pero se pretende que las tareas de las autoridades permitan al término de esta administración, en el año 2004, reducirlas a 7. Para ello, se requieren recursos que superan los $107.000 millones.
Mayores son las necesidades de recursos para el largo plazo. La Dirección de Estudios Económicos de la Secretaría de Hacienda del Distrito, estima que para cumplir las metas de cobertura total en todos los frentes de inversión entre los años 2001 y 2010 se requieren $33,5 billones, y de ese total, el rubro salud se llevaría $5,2 billones.
Cierre de IPS se compensa
Cuando se han presentado problemas como el cierre del Hospital Lorencita Villegas de Santos, la intervención del San Juan de Dios, el cierre de 300 camas en el Hospital Militar y las dificultades de la Clínica Shaio, Bogotá ha sufrido una presión inicial muy fuerte sobre la red prestadora de servicios, pero la experiencia ha demostrado que ese impacto se supera en los 6 meses posteriores, con la apertura de nuevas IPS o con el acomodamiento de las existentes al aumento de la demanda de servicios.
Además, mientras en la red de base se han ido cerrando camas, la red pública ha venido creciendo en camas y capacidad de servicio, y las 22 centrales hospitalarias y los 150 puntos de atención no se han cerrado sino que se han sometido a procesos de reestructuración interna y de redes de servicios, fusión de hospitales y el sistema de pagos por actividad final, lo que ha garantizado su sostenibilidad financiera. Con esto se ha recuperado legitimidad social y confianza en los hospitales públicos.
Las camas públicas y privadas al 2001 en alto nivel de complejidad aumentaron a la cifra de 8.144, cuando en el año 2000 eran 7.961, pero en el año 1999 eran 8.297, lo cual significa que se han perdido camas respecto de las registradas hace dos años. Sin embargo, fuentes oficiales señalan que no se ha disminuido el número de camas en general desde 1998, debido a la constante apertura y cierre de IPS, en un proceso donde unas compensan otras.
En las Empresas Sociales del Estado, considerando todos los niveles de complejidad, las camas son 2.191, de las cuales 1.196 son de alta complejidad, 726 de mediana complejidad y 269 de baja complejidad.
Efectos de la Ley 715
El recorte en las transferencias afectó fundamentalmente la oferta con una disminución de $60.000 millones de los recursos, pero se incrementaron los de demanda, creando cierta compensación. Con las rentas cedidas se ha podido equilibrar un poco la oferta, la Lotería de Bogotá ha venido creciendo y con la licitación de chance se han duplicado las transferencias a la salud en los 2 últimos años.
El presupuesto del año anterior para salud, incluyendo los aportes del Distrito, fue de $530.000 millones y para este año es de $540.000 millones, juntando todas las rentas.
Salud Pública en la capital
En Bogotá se ha disminuido la mortalidad por violencia, pero con la llegada de desplazados y de población de otras regiones en busca de oportunidades, se afectan las metas de disminución en mortalidad materna y perinatal, fundamentalmente. De población desplazada se tienen varias cifras: según la Conferencia Episcopal, en los últimos 3 años han llegado 240.000 desplazados, y el problema sobre el número real se genera cuando se cruzan datos con la Red de Solidaridad Social, ya que muchas personas no quieren identificarse como desplazados. La migración está creciendo entonces de 35 a 40%, pero en los últimos 10 años, la ciudad ha disminuido de manera importante la mortalidad evitable y ha mejorado los indicadores.
Aunque el año anterior hubo dificultades por desabastecimiento de vacunas, en los 2 últimos años se ha trabajado fuertemente en 3 frentes: aumento de vacunación con la estrategia "vacune primero y pregunte después", donde EPS y ARS se han comprometido a vacunar, sin importar que la persona sea afiliada al régimen contributivo, al subsidiado o sea vinculado; con las EPS se trabaja la unificación del carnet de vacunación y el carnet materno-perinatal para disminuir la mortalidad materno-infantil, y en nutrición se está fortaleciendo el suministro de micronutrientes a los niños en jardines infantiles y centros de atención básica. Si se parte de que el 72% de la población está asegurada en salud, esa fortaleza se ha aprovechado para articular las acciones de promoción y prevención con los aseguradores, buscando estrechar lazos de apoyo entre lo público y lo
privado.
Igualmente, el trabajo en vigilancia de salud pública se considera modelo para el país.
A diferencia del resto del territorio nacional, Bogotá ha venido disminuyendo la mortalidad por causas violentas, hasta llegar el año anterior a una tasa del 31 por 10.000 habitantes. En 1993 la tasa de homicidio en Bogotá era de 71 por 100 mil, y pasó en el año 2000 al 38.9 por mil.
Planes 2002
Este año el propósito es seguir aumentando la afiliación, tanto en el contributivo como en el subsidiado, con fomento a la cultura de masificación de la afiliación, especialmente entre los taxistas y las trabajadoras domésticas, trabajo iniciado el año anterior; se abrirán 2 hospitales públicos nuevos, Suba y Engativá, en octubre y noviembre, con 200 y 150 camas, respectivamente; se entregarán micronutrientes a 125.000 niños; en los hospitales públicos se continuará disminuyendo la brecha entre lo que reciben y lo que le devuelven a la comunidad en servicios, porque antes por cada peso devolvían 60 centavos en servicios; se van a consolidar las redes de servicios y se reducirá la mortalidad materna, con estrategia apoyada en EPS y ARS, de concientización pública sobre el autocuidado y el cuidado colectivo a las maternas.

Un 72% de cobertura de aseguramiento en salud

Cobertura de 106% en población NBI: Al 31 de diciembre de 2001, un total de 1'216.970 personas estaban afiliadas al régimen subsidiado, de un total de población con Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) de 1'143.000, lo que representa que el Distrito Capital tiene una cobertura de aseguramiento sobre esta población, de 106%. Vale anotar que al cierre del año 2000, Bogotá tenía 1'043.968 afiliados al régimen subsidiado, o sea que el año anterior lograron entrar como nuevos afiliados, 173.002 personas, y la meta para este año es afiliar unas 30.000 personas más, para alcanzar la cifra de 1'246.000 afiliados. El aseguramiento se contrata con 14 ARS.
En el régimen contributivo, la Supersalud señala que en el país estaban afiliadas al 31 de diciembre de 2001, un total de 15'480.570 personas, según el Comprobador de Derechos; de esa cifra, unos 3'600.000 son de Bogotá.
El número de Vinculados en la capital es de 1'086.311 personas.

IPS en Bogotá: pululan en el norte de la ciudad
Bogotá cuenta con 12.867 Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud o IPS, de las cuales 9.967 (equivalentes al 77.5%) están ubicadas en la zona norte, 1.247 (o sea el 9.7%) en la zona sur-occidente, 985 (es decir el 7.7%) en el centro- oriente y 668 (que representan el 5.2%) en la zona sur.
Hospitales o clínicas son 139, con 94 en la zona norte, 29 en el centro-oriente, 11 en el sur-occidente y 5 en el sur. Centros de salud son 1.558, con 812 en el norte, 321 en el sur-occiden-te229 en el centro-oriente y 196 en el sur.
Bogotá tiene 10.185 consultorios, de los cuales 8.302 están en el norte, 809 en el sur-occidente, 662 en el centro-oriente y 412 en el sur; centros de diagnóstico son 681, con 546 en el norte (el 80.2%), 53 en el sur-occidente, 42 en el centro-oriente y 40 en el sur.
Puestos de salud son 34, con 17 (el 50%) en el sur-occidente, 11 en el norte, 4 en el centro-oriente y 2 en el sur. Los centros de salud con camas son 47, de los cuales 23 están en el norte, 11 en el sur-occidente, 10 en el sur y 3 en centro-oriente.
El Distrito Capital tiene 31 Entidades de traslado, de las cuales 23 (el 74.2%) están en el norte y 8 (el 25.8%) en el sur-occidente; en las zonas sur y centro-oriente de la ciudad, no hay una sola de estas entidades.
De Equipos Extramurales se tienen 68, de los cuales 52 (o sea el 76.5%) están en el norte, 9 en el sur-occidente, 6 en centro-oriente y sólo Uno en el sur de Bogotá. De centros terapéuticos, Bogotá tiene 21, con 11 en el norte, 8 en el sur-occidente, 2 en el sur y ninguno en la zona centro-oriente.
El cerebro de la salud en Bogotá
En el Centro Distrital de Salud confluye toda la operación del sector: es un área de 33.000 metros2 con inversión de $32.000 millones, que comenzó a funcionar en diciembre de 2000.
Allí se encuentra el Centro Regulador de Urgencias CRU- diseñado para el manejo de grandes catástrofes y situaciones complejas, desde el cual se realiza el Programa Atención Pre-Hospitalaria APH-, servicio para víctimas de una emergencia o desastre antes de ser llevadas a una IPS u hospital, y que es modelo en Latinoamérica.
El sistema APH funciona desde agosto de 1997, cuando salieron a las calles las primeras ambulancias medicalizadas, que laboran las 24 horas del día. Actualmente se cuenta con 15 ambulancias medicalizadas y 18 básicas ( con auxiliar de enfermería y conductor). En el sitio de la urgencia la persona llama a la línea 125 de Urgencias en Salud, allí le envían una ambulancia y luego es llevado a una IPS.
El Centro Distrital de Salud tiene plataforma para helicópteros, auditorio para el entrenamiento de medicina de urgencias y emergencias, un avanzado sistema de radiocomunicaciones y de localización satelital, y un Laboratorio de Salud Pública que es cabeza de la red de laboratorios clínicos, bromatología, toxicología, citohistopatología, de rabia y de Patología.
Hemocentro
Lleva un año de operaciones, puede recolectar y procesar componentes sanguíneos hasta de 300 mil unidades de sangre anuales, y hoy es considerado como el primer banco de sangre a nivel nacional en sistematización y tecnología.
El año anterior recibió 21.189 donaciones y procesó 43.829 componentes sanguíneos, con los cuales cubrió las necesidades básicas de transfusiones de algunos hospitales de se-gundo nivel, y todos los de tercer nivel de la red adscrita a la Secretaría Distrital de Salud. La meta este año es obtener 32.000 donaciones y procesar 60.000 productos sanguíneos, porque si bien tiene reservas básicas, de presentarse una urgencia grave en Bogotá no se contaría con la suficiente cantidad para atenciones.
El año anterior, el Hemocentro dio excedentes por unos $1.200 millones, al centralizar la operación de los bancos de sangre en uno solo del Distrito.
Cuenta con un laboratorio de inmunogenética y un centro de análisis para pruebas especiales. Tiene previsto tener muy pronto el centro de procesamiento de sangre y tejidos humanos más grande y avanzado de América Latina, que colocará a Bogotá a la altura de las ciudades modernas del mundo, con avanzadas técnicas para la preservación de tejidos mediante congelación (tanques de nitrógeno líquido)
 



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