MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 3    NO 43   ABRIL DEL AÑO 2002    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co
Fundado en Medellín, el 30 de julio de 1998. Director: Julio Ernesto Toro Restrepo. Comite Editorial: Alberto Uribe Correa, Augusto Escobar Mesa, Juan Guillermo Maya Salinas, Javier Ignacio Muños. Editora: Albaluz Arroyave Zuluaga. Dirección Comercial: Diana Cecilia Arbeláez.
¿Seguro para siempre?

El año anterior, dos hechos llenaron de expectativas el ambiente de la seguridad social en el país: la firma de los acuerdos de pago de las obligaciones del ISS con la red de centros asistenciales, negociada simultáneamente con la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas y con la Cámara de la Salud de la ANDI, y de otro lado, el "Acuerdo Integral entre el Gobierno, el Seguro Social y SintraseguridadSocial".
Son dos cosas realmente importantes y que prometían, por la trascendencia que ellas implicaban y por haber sido "lanzadas" y acompañadas con bombos y platillos aquí y allá, marcar por fin un rumbo distinto al Instituto. Así se llenaron de ilusión los afiliados, los pensionados, los ciudadanos, los centros asistenciales, en fin, toda la comunidad.
Se negociaron términos, plazos, montos, descuentos, y prácticamente todos los centros asistenciales firmaron los acuerdos, rendidos ya por el tiempo y por cientos de promesas incumplidas y conciliaciones fallidas por años. Éstos contenían la resignación de no lograr mantener a valor presente el dinero entregado en servicios dos, tres o mas años atrás, con tal de recuperar siquiera el nombre de los guarismos que se leían en sus carteras. Los hospitales, clínicas y demás centros, suspendieron los procesos judiciales que por fin habían logrado entrar a reparto y tiraron enérgicamente de la palanca de los frenos hasta dar marcha atrás a todo lo que se había adelantado, para obtener lo que en justicia les correspondía.
Las opiniones están divididas. Existen entidades que manifiestan su conformidad con el cumplimiento de sus acuerdos y también las hay que no han podido descifrar, ni con la mismísima ayuda del ISS, que es lo que les están pagando, si las cuentas viejas o las que se han venido envejeciendo. Por fuera de esta gama de situaciones está el caso del Hospital Universitario San Vicente de Paúl de Medellín, al cual le entregaron con la firma del presidente del ISS, el documento de Acuerdo con la página de los plazos diferente a la suscrita por la entidad hospitalaria. El ISS, mínimo, tiene un problema gravísimo en su sistema de información, pero si además hace ajustes a su flujo de caja unilateralmente y desconociendo compromisos, ese asunto sí es delicado.
Frente al otro hecho, el Acuerdo y la convención colectiva de trabajo, el público se quedó sin saber cual fue el milagro. Se antecede el texto convencional con los compromisos del Gobierno Nacional y los del Instituto y de nadie más. En este documento, que regirá las relaciones por el término de tres años, aparecen algunos puntos que se congelan, como éste por diez años: el auxilio especial oftalmológico que pagará el Instituto a todos sus trabajadores oficiales, equivalente al 30% del salario mensual; y otro por cinco años: el aporte al fondo especial de préstamo de vivienda, pero a cambio se garantiza una contribución anual por $ 1.000 millones. Se complementan "las renuncias" con el aporte de $2.100 millones el primer año, $2.200 millones el segundo y $ 2.300 millones el tercero, por parte del Instituto a favor de SintraseguridadSocial, para programas sindicales, recreativos y de capacitación.
En el marco del Acuerdo, el ISS se comprometió a ingresar a sus arcas $150.000 millones cada año por vía de nuevas afiliaciones. Magnífico, pero difícil de cumplir esa promesa en medio de la situación tan dramática que vive el país. Pero bueno, ello seguramente estará bien supervisado y vigilado por los tres delegados de la organización sindical que por virtud del Pacto, ingresan a formar parte del Consejo Directivo del Instituto.
Las clínicas, los hospitales, los proveedores y en general los ciudadanos, pero sobre todo los afiliados y beneficiarios, esperan que el Instituto sea un ente fuerte y capaz, transparente e innovador, justo y oportuno, y esto requiere más que declaraciones de sus directivas y de su sindicato.
El país ha sido generoso y ha hecho muchísimos esfuerzos, ha puesto mucho dinero y en general ha aportado una gran cantidad de recursos para sacar a flote y mantener activo un ente tan supremamente importante para la vida nacional como es el ISS; también los proveedores de servicios, muchas veces, han puesto su cuota a favor de la entidad.
Por estas razones, todos los ciudadanos, no sólo los empleados o los afiliados, sino todos los ciudadanos, debemos y queremos estar pendientes de la ruta y el destino dei Instituto, ya que todos hemos contribuido con él desde distintos ángulos. Lástima que allí haya faltado claridad y difusión, y haya sobrado arrogancia y hegemonía.

 




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