El año anterior, dos hechos llenaron de expectativas el
ambiente de la seguridad social en el país: la firma de
los acuerdos de pago de las obligaciones del ISS con la red de
centros asistenciales, negociada simultáneamente con la
Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas y
con la Cámara de la Salud de la ANDI, y de otro lado, el
"Acuerdo Integral entre el Gobierno, el Seguro Social y SintraseguridadSocial".
Son dos cosas realmente importantes y que prometían, por
la trascendencia que ellas implicaban y por haber sido "lanzadas"
y acompañadas con bombos y platillos aquí y allá,
marcar por fin un rumbo distinto al Instituto. Así se llenaron
de ilusión los afiliados, los pensionados, los ciudadanos,
los centros asistenciales, en fin, toda la comunidad.
Se negociaron términos, plazos, montos, descuentos, y prácticamente
todos los centros asistenciales firmaron los acuerdos, rendidos
ya por el tiempo y por cientos de promesas incumplidas y conciliaciones
fallidas por años. Éstos contenían la resignación
de no lograr mantener a valor presente el dinero entregado en
servicios dos, tres o mas años atrás, con tal de
recuperar siquiera el nombre de los guarismos que se leían
en sus carteras. Los hospitales, clínicas y demás
centros, suspendieron los procesos judiciales que por fin habían
logrado entrar a reparto y tiraron enérgicamente de la
palanca de los frenos hasta dar marcha atrás a todo lo
que se había adelantado, para obtener lo que en justicia
les correspondía.
Las opiniones están divididas. Existen entidades que manifiestan
su conformidad con el cumplimiento de sus acuerdos y también
las hay que no han podido descifrar, ni con la mismísima
ayuda del ISS, que es lo que les están pagando, si las
cuentas viejas o las que se han venido envejeciendo. Por fuera
de esta gama de situaciones está el caso del Hospital Universitario
San Vicente de Paúl de Medellín, al cual le entregaron
con la firma del presidente del ISS, el documento de Acuerdo con
la página de los plazos diferente a la suscrita por la
entidad hospitalaria. El ISS, mínimo, tiene un problema
gravísimo en su sistema de información, pero si
además hace ajustes a su flujo de caja unilateralmente
y desconociendo compromisos, ese asunto sí es delicado.
Frente al otro hecho, el Acuerdo y la convención colectiva
de trabajo, el público se quedó sin saber cual fue
el milagro. Se antecede el texto convencional con los compromisos
del Gobierno Nacional y los del Instituto y de nadie más.
En este documento, que regirá las relaciones por el término
de tres años, aparecen algunos puntos que se congelan,
como éste por diez años: el auxilio especial oftalmológico
que pagará el Instituto a todos sus trabajadores oficiales,
equivalente al 30% del salario mensual; y otro por cinco años:
el aporte al fondo especial de préstamo de vivienda, pero
a cambio se garantiza una contribución anual por $ 1.000
millones. Se complementan "las renuncias" con el aporte
de $2.100 millones el primer año, $2.200 millones el segundo
y $ 2.300 millones el tercero, por parte del Instituto a favor
de SintraseguridadSocial, para programas sindicales, recreativos
y de capacitación.
En el marco del Acuerdo, el ISS se comprometió a ingresar
a sus arcas $150.000 millones cada año por vía de
nuevas afiliaciones. Magnífico, pero difícil de
cumplir esa promesa en medio de la situación tan dramática
que vive el país. Pero bueno, ello seguramente estará
bien supervisado y vigilado por los tres delegados de la organización
sindical que por virtud del Pacto, ingresan a formar parte del
Consejo Directivo del Instituto.
Las clínicas, los hospitales, los proveedores y en general
los ciudadanos, pero sobre todo los afiliados y beneficiarios,
esperan que el Instituto sea un ente fuerte y capaz, transparente
e innovador, justo y oportuno, y esto requiere más que
declaraciones de sus directivas y de su sindicato.
El país ha sido generoso y ha hecho muchísimos esfuerzos,
ha puesto mucho dinero y en general ha aportado una gran cantidad
de recursos para sacar a flote y mantener activo un ente tan supremamente
importante para la vida nacional como es el ISS; también
los proveedores de servicios, muchas veces, han puesto su cuota
a favor de la entidad.
Por estas razones, todos los ciudadanos, no sólo los empleados
o los afiliados, sino todos los ciudadanos, debemos y queremos
estar pendientes de la ruta y el destino dei Instituto, ya que
todos hemos contribuido con él desde distintos ángulos.
Lástima que allí haya faltado claridad y difusión,
y haya sobrado arrogancia y hegemonía.