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El logro más significativo en todo el proceso fue
la acreditación internacional de la ISQua a Icontec,
que le da un carácter de talla mundial al Sistema Único
de Acreditación en Salud colombiano. Yo creo
que el país no ha comprendido bien la importancia de
esta acreditación, porque aquí normalmente se
destaca el dato cuantificable. Sería muy importante
entender que mover una cultura institucional hacia el mejoramiento
de la calidad en el largo plazo, es un logro supremamente
importante, enfatiza Rodríguez.
Y especificó: Gracias al trabajo adelantado en
materia de acreditación en salud, hoy se tienen en
el país listas de chequeo, controles redundantes de
información, alarmas en los sistemas, una cantidad
de elementos que se han adoptado de la seguridad en otras
industrias, y que están contribuyendo de fondo a reducir
los riesgos de ocurrencia de eventos adversos en las instituciones
de salud en Colombia. Por ello, uno de los logros más
interesantes de la acreditación en salud ha sido el
impulso a los esfuerzos de las instituciones de salud, en
materia de seguridad del paciente.
En el balance de logros, Rodríguez concluye: Cuando
uno mira el resultado, eso significa mucho dinero ahorrado,
muchas muertes evitadas, muchas secuelas prevenidas: es importante
que se resalte esto, como otro éxito del sistema de
acreditación. El proyecto IBEAS -Estudio Iberoamericano
de Seguridad-, en el que 7 de las 12 instituciones que participaron
en el estudio estaban acreditadas, nos puso en un lugar muy
relevante en América Latina, lo que también
es un éxito del sistema. El ranking de la revista América
Economía, que ubica varias de las instituciones acreditadas
en Colombia entre las mejores en América Latina, también
es un logro general del Sistema de Acreditación, que
debe ser apoyado y defendido por todos los estamentos del
sector de la salud en el país.
Dificultades a superar
La dificultad más grande es consolidar en el
largo plazo una cultura de mejoramiento continuo de la calidad
enfocada en el usuario y su familia, señala el Director
de Acreditación. Afirma que las instituciones de salud
a veces no están centradas en los usuarios: Puede
que tengan interés legítimo en éstos,
pero a veces se centran en la Facultad de Medicina, o en los
accionistas, o en las enfermeras, o en los médicos,
y es preciso centrar toda la atención en los usuarios.
Culturalmente, es lo más difícil de lograr.
De ese mismo obstáculo se desprende otra dificultad
bastante grande: la inestabilidad de los cargos de los trabajadores
de la salud en nuestras instituciones, advierte Rodríguez:
La alta rotación de trabajadores de la salud,
que pasan de una IPS a otra, así como la forma de contratación
generada en los últimos años, comienza a generar
un problema de falta de sentido de pertenencia. Hay que cimentar
una cultura de contratación de largo plazo que permita
mayor estabilidad en los cargos, y por tanto mayor compromiso
de los trabajadores con sus instituciones; es un requisito
crítico del sistema y un problema a intervenir en el
futuro en las instituciones, si queremos una mejor y alta
calidad.
Agregó además: Y si las instituciones
no dan ejemplo de calidad ante sus trabajadores, es muy difícil
lograr un compromiso de éstos con los pacientes. Hay
que reflexionar seriamente sobre algunas necesidades en materia
de especialistas. Es necesario que en las Facultades de Medicina
se permita ampliar los cupos de postgrados clínicos,
de tal forma que se cuente con especialistas suficientes de
tiempo completo. Lo mismo sucede con algunos problemas técnicos
como el exceso de rotación y las jornadas de trabajo,
la imposibilidad de descansar por la insuficiencia de personal
y la forma de contratación. Estos factores de insuficiencia
y de fatiga son graves, porque pueden afectar la calidad de
la prestación del servicio, y hoy no se están
revisando cuidadosamente.
Costos de la acreditación
En cuanto a los costos, la habilitación es
un punto complejo de manejar, por cuanto las visitas de habilitación
deben ocurrir en forma previa para verificar si se cumplen
los requisitos de entrada, que las instituciones tengan instalados
y funcionando los comités, y a veces esos procesos
se demoran más de lo normal por las dificultades económicas
y administrativas de los entes territoriales. El apoyo del
gobierno al proceso de acreditación debe incluir una
serie de incentivos propuestos, para que valga la pena emprender
dicho proceso y sea viable.
Lo costoso, es no implementar un proceso de acreditación.
Cuando una institución tiene un problema de calidad
que pudo evitarse con un sistema de acreditación, entonces
entiende que el costo de implementar el sistema es menor comparado
con el fracaso de la calidad a la hora de asumir un evento
adverso mortal y en el cual la institución se vea en
complicaciones legales que quitan tiempo y mucho dinero,
asegura Rodríguez.
El sistema de acreditación sí tiene unos costos
importantes: los costos mayores se producen por el tiempo
requerido para estudiar y analizar las brechas de la institución
con los estándares; también las inversiones
y exportaciones que deben hacer las instituciones, aunque
el costo del proceso de acreditación como tal es menor,
es marginal, comparado con el valor agregado que tiene. Hasta
la fecha, no ha habido una posición de las instituciones
en el sentido de que les parezca caro el proceso evaluativo.
Los retos cercanos
La acreditación es un ejemplo del trabajo
en beneficio de la calidad de la atención en salud
y un reto muy importante de las entidades territoriales de
salud, que también son objeto de este proceso, para
que hagan mejoramiento continuo en los asuntos que les corresponde,
de manera que se cualifique la atención en el país.
Sin embargo, es necesario que la acreditación contribuya
a mejorar la atención en prevención y promoción
en salud, y que no se centre solamente en lo estrictamente
asistencial y en los hospitales, sino que se diseñen
estándares cada vez más específicos para
evaluar cómo deben ejecutarse los programas de promoción
y prevención. Esto podría contribuir a que el
país cambie su enfoque y vea hechos positivos, como
unos procesos auxiliares de la transformación que queremos
en la salud de la gente, indicó el Director de
Acreditación.
Agregó que es necesario invertir en apoyo, asesoría
y capacitación a las instituciones públicas
y privadas, para que conozcan el sistema versus su valor y
su potencial de ayuda a las instituciones: Hay que hacer
promoción de la acreditación en sí misma,
para que la sociedad conozca en qué consiste y empiece
a exigir en la red de las EPS, instituciones o IPS acreditadas.
Este enfoque del usuario puede ayudar a que los mismos usuarios
se conviertan en un canal de desarrollo que hará más
exigible la acreditación.
Cuatro núcleos prioritarios de trabajo en la agenda
del Icontec, son: 1) La seguridad del paciente, que tiene
avances muy importantes; 2) La humanización de la atención,
profundizar en requisitos de humanización para ayudar
a que la atención a la gente sea sensible a las necesidades
de los pacientes, más allá de lo técnico;
3) Fortalecer los procesos de gestión de tecnología
en el país y ayudar a reducir costos y a hacer uso
eficiente de la tecnología; y 4) Desarrollar una cultura
de enfoque de riesgo en todas las instituciones de salud públicas
y privadas, tanto prestadoras como aseguradoras; ese sistema
de administración del riesgo es una parte vital del
sistema de salud que debe fortalecerse todos los días.
La acreditación en salud, sostiene Rodríguez,
debe servir para hacer una transformación cultural
de lago plazo: Mostrarle a los gobiernos qué
limitaciones y qué ventajas tiene el sistema de salud
y qué le agrega valor a los usuarios, todo eso en el
esquema de responsabilidad social, que hoy estamos manejando.
En el futuro debe haber EPS y Secretarías de Salud
acreditadas. También es posible que los empresarios
contribuyan al desarrollo del sistema; la Andi, por ejemplo,
podría ser un actor fundamental en los próximos
años, si los patrones o dueños o empleadores
de las empresas le exigen a las EPS que tengan en su red de
prestadores de servicios de salud instituciones acreditadas.
De esa forma, al exigir la calidad desde los empresarios,
se puede mover más rápido el sistema que con
los esquemas reglamentarios. Hay allí otro gran reto
del sistema.
Finalmente, Carlos Edgar Rodríguez concluyó:
Hay que hacer estándares para otro tipo de instituciones,
por ejemplo, para evaluar la calidad de la atención
domiciliaria en el país, que va en aumento; para evaluar
el transporte especial de pacientes y saber qué es
un transporte seguro, de alta calidad y efectividad. El país
ha avanzado en calidad en salud, pero todavía tiene
muchos retos bastante importantes .
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