MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 11    No. 145  OCTUBRE DEL AÑO 2010    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Para Icontec, el balance de la acreditación en Colombia es muy exitoso, porque los sistemas de acreditación en salud son un proceso de construcción a largo plazo. “En Colombia venimos trabajando en el proceso del Sistema Único de Acreditación en Salud desde 1993, con la implementación de la Ley 100. Antecedentes como el Manual de Acreditación de Hospitales para América Latina que se hizo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la unificación de requisitos obligatorios de habilitación, son ya dos avances importantes, y el terreno base y firme para hablar de calidad superior”, afirmó el director de Acreditación en Salud del Icontec, Carlos Edgar Rodríguez.

Logros a resaltar
También es una conquista importante que instituciones de salud públicas y privadas del país estén comprometidas con el proceso y sigan trabajando en mejoramiento continuo de la calidad. Uno de los riesgos más comunes de los modelos de acreditación es servir sólo para unos pocos, pero “el modelo que desarrollamos ha probado ser útil para instituciones privadas y públicas. Y probamos que en hospitales de alta y baja complejidad contribuye al mejoramiento continuo de la calidad, y que instituciones sólidas pueden estar mejor preparadas para enfrentar los retos e incertidumbres del futuro”, indicó Rodríguez.
Otro argumento clave es que poco a poco, el mercado va apuntando a las instituciones que se acogen a la acreditación (proceso voluntario), y de esa forma impulsa a que se torne necesario y casi imperativo (obligatorio), el acogerse a ese proceso. Cabe recordar que la acreditación es un punto clave para acceder a zona franca, entonces marca una diferencia respecto de la voluntariedad de la acreditación.
Es necesario resaltar, explica Rodríguez, que en el caso de las EPS ha habido más lentitud, porque no hay tanta claridad sobre los incentivos para este tipo de instituciones: “Digamos que se requiere de una cultura de trabajo por la calidad, que está en formación todavía. En la medida en que se desarrollen más incentivos para el sistema, éste se volverá más obligatorio cada vez”.
Advierte el director de Acreditación, que se trata de un balance muy sensible que debe manejarse con cuidado, porque si las instituciones trabajan más por el incentivo que por la calidad misma, se está cometiendo un error en el diseño y la filosofía del sistema. Aunque el número de instituciones acreditadas es aparentemente bajo (21), hay que dar un parte de resultados importante, dado que las instituciones grandes que están a la vanguardia en el país hoy están acreditadas, demostrando el interés de los prestadores por el mejoramiento continuo de la calidad y su responsabilidad con la sociedad. “El Sistema Único de Acreditación en Salud tiene una enorme importancia para el sector y con el tiempo va a ser más sólido, más importante”, sostuvo el directivo de Icontec.
Uno de los logros más interesantes de
la acreditación en salud ha sido el impulso a los
esfuerzos de las instituciones de salud en
materia de seguridad del paciente.

El logro más significativo en todo el proceso fue la acreditación internacional de la ISQua a Icontec, que le da un carácter de talla mundial al Sistema Único de Acreditación en Salud colombiano. “Yo creo que el país no ha comprendido bien la importancia de esta acreditación, porque aquí normalmente se destaca el dato cuantificable. Sería muy importante entender que mover una cultura institucional hacia el mejoramiento de la calidad en el largo plazo, es un logro supremamente importante”, enfatiza Rodríguez.
Y especificó: “Gracias al trabajo adelantado en materia de acreditación en salud, hoy se tienen en el país listas de chequeo, controles redundantes de información, alarmas en los sistemas, una cantidad de elementos que se han adoptado de la seguridad en otras industrias, y que están contribuyendo de fondo a reducir los riesgos de ocurrencia de eventos adversos en las instituciones de salud en Colombia”. Por ello, uno de los logros más interesantes de la acreditación en salud ha sido el impulso a los esfuerzos de las instituciones de salud, en materia de seguridad del paciente.
En el balance de logros, Rodríguez concluye: “Cuando uno mira el resultado, eso significa mucho dinero ahorrado, muchas muertes evitadas, muchas secuelas prevenidas: es importante que se resalte esto, como otro éxito del sistema de acreditación. El proyecto IBEAS -Estudio Iberoamericano de Seguridad-, en el que 7 de las 12 instituciones que participaron en el estudio estaban acreditadas, nos puso en un lugar muy relevante en América Latina, lo que también es un éxito del sistema. El ranking de la revista América Economía, que ubica varias de las instituciones acreditadas en Colombia entre las mejores en América Latina, también es un logro general del Sistema de Acreditación, que debe ser apoyado y defendido por todos los estamentos del sector de la salud en el país”.
Dificultades a superar
La dificultad más grande es consolidar en el largo plazo una cultura de mejoramiento continuo de la calidad enfocada en el usuario y su familia, señala el Director de Acreditación. Afirma que las instituciones de salud a veces no están centradas en los usuarios: “Puede que tengan interés legítimo en éstos, pero a veces se centran en la Facultad de Medicina, o en los accionistas, o en las enfermeras, o en los médicos, y es preciso centrar toda la atención en los usuarios. Culturalmente, es lo más difícil de lograr”.
De ese mismo obstáculo se desprende otra dificultad bastante grande: la inestabilidad de los cargos de los trabajadores de la salud en nuestras instituciones, advierte Rodríguez: “La alta rotación de trabajadores de la salud, que pasan de una IPS a otra, así como la forma de contratación generada en los últimos años, comienza a generar un problema de falta de sentido de pertenencia. Hay que cimentar una cultura de contratación de largo plazo que permita mayor estabilidad en los cargos, y por tanto mayor compromiso de los trabajadores con sus instituciones; es un requisito crítico del sistema y un problema a intervenir en el futuro en las instituciones, si queremos una mejor y alta calidad”.
Agregó además: “Y si las instituciones no dan ejemplo de calidad ante sus trabajadores, es muy difícil lograr un compromiso de éstos con los pacientes. Hay que reflexionar seriamente sobre algunas necesidades en materia de especialistas. Es necesario que en las Facultades de Medicina se permita ampliar los cupos de postgrados clínicos, de tal forma que se cuente con especialistas suficientes de tiempo completo. Lo mismo sucede con algunos problemas técnicos como el exceso de rotación y las jornadas de trabajo, la imposibilidad de descansar por la insuficiencia de personal y la forma de contratación. Estos factores de insuficiencia y de fatiga son graves, porque pueden afectar la calidad de la prestación del servicio, y hoy no se están revisando cuidadosamente”.
Costos de la acreditación
En cuanto a los costos, la habilitación es un punto complejo de manejar, por cuanto las visitas de habilitación deben ocurrir en forma previa para verificar si se cumplen los requisitos de entrada, que las instituciones tengan instalados y funcionando los comités, y a veces esos procesos se demoran más de lo normal por las dificultades económicas y administrativas de los entes territoriales. El apoyo del gobierno al proceso de acreditación debe incluir una serie de incentivos propuestos, para que valga la pena emprender dicho proceso y sea viable.
“Lo costoso, es no implementar un proceso de acreditación. Cuando una institución tiene un problema de calidad que pudo evitarse con un sistema de acreditación, entonces entiende que el costo de implementar el sistema es menor comparado con el fracaso de la calidad a la hora de asumir un evento adverso mortal y en el cual la institución se vea en complicaciones legales que quitan tiempo y mucho dinero”, asegura Rodríguez.
El sistema de acreditación sí tiene unos costos importantes: los costos mayores se producen por el tiempo requerido para estudiar y analizar las brechas de la institución con los estándares; también las inversiones y exportaciones que deben hacer las instituciones, aunque el costo del proceso de acreditación como tal es menor, es marginal, comparado con el valor agregado que tiene. Hasta la fecha, no ha habido una posición de las instituciones en el sentido de que les parezca caro el proceso evaluativo.
Los retos cercanos
“La acreditación es un ejemplo del trabajo en beneficio de la calidad de la atención en salud y un reto muy importante de las entidades territoriales de salud, que también son objeto de este proceso, para que hagan mejoramiento continuo en los asuntos que les corresponde, de manera que se cualifique la atención en el país. Sin embargo, es necesario que la acreditación contribuya a mejorar la atención en prevención y promoción en salud, y que no se centre solamente en lo estrictamente asistencial y en los hospitales, sino que se diseñen estándares cada vez más específicos para evaluar cómo deben ejecutarse los programas de promoción y prevención. Esto podría contribuir a que el país cambie su enfoque y vea hechos positivos, como unos procesos auxiliares de la transformación que queremos en la salud de la gente”, indicó el Director de Acreditación.
Agregó que es necesario invertir en apoyo, asesoría y capacitación a las instituciones públicas y privadas, para que conozcan el sistema versus su valor y su potencial de ayuda a las instituciones: “Hay que hacer promoción de la acreditación en sí misma, para que la sociedad conozca en qué consiste y empiece a exigir en la red de las EPS, instituciones o IPS acreditadas. Este enfoque del usuario puede ayudar a que los mismos usuarios se conviertan en un canal de desarrollo que hará más exigible la acreditación”.
Cuatro núcleos prioritarios de trabajo en la agenda del Icontec, son: 1) La seguridad del paciente, que tiene avances muy importantes; 2) La humanización de la atención, profundizar en requisitos de humanización para ayudar a que la atención a la gente sea sensible a las necesidades de los pacientes, más allá de lo técnico; 3) Fortalecer los procesos de gestión de tecnología en el país y ayudar a reducir costos y a hacer uso eficiente de la tecnología; y 4) Desarrollar una cultura de enfoque de riesgo en todas las instituciones de salud públicas y privadas, tanto prestadoras como aseguradoras; ese sistema de administración del riesgo es una parte vital del sistema de salud que debe fortalecerse todos los días.
La acreditación en salud, sostiene Rodríguez, debe servir para hacer una transformación cultural de lago plazo: “Mostrarle a los gobiernos qué limitaciones y qué ventajas tiene el sistema de salud y qué le agrega valor a los usuarios, todo eso en el esquema de responsabilidad social, que hoy estamos manejando. En el futuro debe haber EPS y Secretarías de Salud acreditadas. También es posible que los empresarios contribuyan al desarrollo del sistema; la Andi, por ejemplo, podría ser un actor fundamental en los próximos años, si los patrones o dueños o empleadores de las empresas le exigen a las EPS que tengan en su red de prestadores de servicios de salud instituciones acreditadas. De esa forma, al exigir la calidad desde los empresarios, se puede mover más rápido el sistema que con los esquemas reglamentarios. Hay allí otro gran reto del sistema”.
Finalmente, Carlos Edgar Rodríguez concluyó: “Hay que hacer estándares para otro tipo de instituciones, por ejemplo, para evaluar la calidad de la atención domiciliaria en el país, que va en aumento; para evaluar el transporte especial de pacientes y saber qué es un transporte seguro, de alta calidad y efectividad. El país ha avanzado en calidad en salud, pero todavía tiene muchos retos bastante importantes” .

 
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El Hospital Universitario San Vicente de Paúl realizará los días 29 y 30 de octubre en el Auditorio del Hospital, el Curso de Cuidado Pediátrico Intensivo (PFCCS) Pediatric Fundamental Critical Care Support.
El curso fue diseñado por la Society of Critical Care Medicine SCCM, mediante aportes de expertos internacionales en el cuidado de pacientes pediátricos críticamente enfermos.
El PFCCS es un curso orientado hacia el aprendizaje de los principios fundamentales de actuación, durante las primeras 24 horas del cuidado de un paciente críticamente enfermo. El Hospital Universitario San Vicente de Paúl ha reconocido el interés y calidad del curso PFCCS, colaborando en la formación de instructores y actuando como mediador en la solicitud de autorización para la realización del curso.
El propósito del curso FCCS es mejorar la preparación de los médicos “no intensivistas” en el manejo inicial del paciente críticamente enfermo, desde el primer contacto hasta que pueda ser transferido a un especialista. El curso está diseñado para preparar al profesional de la salud en el manejo de pacientes inestables, en estado crítico o heridos.

OBJETIVOS DEL CURSO:
· Aprender a dar prioridad a las pautas de manejo del niño críticamente enfermo o lesionado.
· Aprender a seleccionar las pruebas de diagnóstico apropiadas.
· Reconocer e iniciar el manejo de enfermedades agudas potencialmente mortales.
· Aprender a determinar el momento adecuado para consultar a expertos en el manejo de la patología del paciente críticamente enfermo, o determinar el momento adecuado para remitir al paciente a otra institución.
DIRIGIDO A:
Médicos con actividad en servicios de urgencias o cuidados intensivos pediátricos, pediatras, residentes de pediatría, personal de enfermería de urgencias infantiles o UCI pediátricas.
DESARROLLO:
El curso comienza un mes antes de la fase presencial, con el envío de la documentación al alumno. Se considera necesaria la asistencia al 100% de las actividades presenciales y se hará evaluación escrita al finalizar el curso.
REQUISITOS:
· Curso previo de Reanimación Pediátrica PALS (Pediatric Advanced Life Support) o similar.
· Nivel intermedio de inglés, para la comprensión y lectura del material.
INVERSIÓN:
$650.000 (incluye refrigerios, libro de PFCCS y certificado de asistencia)
$500.000 por persona, cuando se inscriban dos personas simultáneamente, antes del 15 de octubre de 2010
· Consignaciones en la cuenta de ahorros de Bancolombia No.10159070359, para garantizar la inscripción al evento, debe enviar copia de la consignación anexando sus datos personales al fax (4) 5167450 ó (4) 5167470.
· Pago a través de la página web del hospital www.eventoselhospital.com

No se reembolsará dinero por inasistencia al evento. Quienes hayan pagado y no pueden asistir, pueden delegar en otra persona con autorización por escrito. Cupo limitado

INFORMES E INSCRIPCIONES:
Departamento de Comunicaciones del Hospital Universitario San Vicente de Paúl.
Teléfono: (4) 516 74 44 Correo electrónico: eventos@elhospital.org.co. Medellín

 



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