MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 303 DICIEMBRE DEL AÑO 2023 ISNN 0124-4388 elpulso@sanvicentefundacion.com icono facebook icono twitter icono twitter

Del cigarrillo al vapeador, una realidad escondida tras los sabores

Por: Yéssica Tuberquia Agudelo
elpulso@sanvicentefundacion.com

En el 2003 se patentó el primer cigarrillo electrónico a base de nicotina. Desde ese año hasta la actualidad, el consumo de los sistemas electrónicos de administración de nicotina (SEAN) ha ido en aumento. El Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia los define como dispositivos que calientan una solución líquida para producir un vapor que el usuario inhala (se parece al aerosol producido por un desodorante), indistintamente si son vapeadores o cigarrillos electrónicos.

El líquido en la mayoría de los cigarrillos electrónicos contiene nicotina, la misma sustancia adictiva que se encuentra en los cigarrillos convencionales de tabaco. No obstante, hay una variante: todos los SEAN no poseen los mismos niveles de nicotina y se ha encontrado que las etiquetas de algunos no revelan su porcentaje real. Esto representa un peligro, ya que pueden ser adulterados y contener componentes ilegales o desconocidos.

Uno de los mayores debates al respecto de los SEAN tiene que ver con sus consecuencias a la salud, porque estas industrias han construido estrategias de marketing que los visibilizan como positivos en la sociedad. De acuerdo con Luis Jorge Hernández Flórez, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes y experto en salud pública, estas se enfocan en tres aspectos: “Uno, va dirigido a la población joven, a los estudiantes universitarios; dos, se están presentando como una alternativa para hacer cesación de cigarrillo, como una estrategia de más inocuidad; tres, el aire tecnológico que le da una sensación de seguridad al muchacho”.

No obstante, cada vez hay mayores advertencias por parte de los entes gubernamentales de sus efectos en la salud. Según el ABECÉ, lo que debes saber de los cigarrillos electrónicos del Ministerio de Salud, “el uso de cigarrillos electrónicos durante al menos un año se asocia con un mayor riesgo cardiovascular y el uso diario duplica el riesgo de presentar infarto agudo de miocardio”; así mismo “aumenta el riesgo de síntomas bronquiales y respiratorios”. Igualmente, “los componentes inorgánicos pueden producir inflamación, entonces pueden causar bronquiolitis, neumonía e irritación de los pulmones”, complementa el doctor Hernández, y lo llama como un “asesino invisible” que se esconde en los sabores y colores, y en su apariencia de juguete e inocencia.

Los datos

El Informe OMS sobre la epidemia mundial de tabaquismo, 2021: hacer frente a productos nuevos y emergentes señala que hay 101 países que han optado por el cumplimiento de medidas de advertencia gráfica de los daños para la salud relacionadas con el consumo de tabaco. De esta manera, alrededor de 4.7 mil millones de personas (60 % de la población mundial) están protegidas por dicha regulación. No obstante, al hacer la comparación con los SEAN, solo ocho países exigen la presencia de advertencias gráficas de gran tamaño sobre el daño para la salud en los paquetes y en dos de ellos solo aplica para los dispositivos, pero no para los líquidos utilizados en los cigarrillos electrónicos.

Por el momento, este informe indica que 111 países han reglamentado de alguna manera el consumo de los SEAN: 32 prohíben la venta y 79 han optado por una o más disposiciones legislativas. Se pueden rastrear dos preocupaciones importantes: primero, la constante salida al mercado de productos novedosos, lo que dificulta la temprana regulación; segundo, las industrias relacionadas han construido campañas en las que los promueven como “más seguros” que el cigarrillo o que son eficaces como método para abandonar el tabaco, mitos que poco a poco han ido desmintiendo los entes de salud a nivel mundial. “No hay una diferencia probada entre los cigarrillos tradicionales y los nuevos dispositivos con relación a los daños para la salud de los consumidores y otras personas expuestas”, aseguró el doctor Alfonso Ávila, miembro de la Sociedad Colombiana de Medicina Familiar, durante el Foro #RegularParaProteger ‘Lo que Colombia necesita saber de los productos de administración de nicotina y otras sustancias tóxicas’.

De acuerdo con las disposiciones y recomendaciones de la OMS y la OPS, el Ministerio de Salud de Colombia advirtió sobre los riesgos de estos dispositivos en la Circular 032 de 2019, donde solicitó a los entes locales que fortalecieran la pedagogía en torno a este tema.

En el país han llegado al Congreso seis proyectos de ley que buscan modificar la Ley 1335 de 2009, conocida como la Ley Antitabaco, o el Código de Policía para limitar la venta a menores de edad. “La ley no busca perseguir a los consumidores, sino protegerlos contra los efectos del consumo del tabaco y la exposición al humo. La ciencia lo está demostrando: los vapeadores y cigarrillos electrónicos implican riesgos, así como los cigarrillos tradicionales. Hay que actuar ya para proteger a los ciudadanos, especialmente a los niños, niñas y adolescentes”, aclara el representante a la Cámara, Julián Peinado, autor principal de esta iniciativa, junto con otras organizaciones sociales como RedPapaz, la Alianza por la Niñez Colombiana, la Liga Colombiana Contra el Cáncer, la Liga Colombiana contra el Infarto y la Hipertensión, Educar Consumidores, entre otros.

La regulación propuesta busca prohibir la venta de cigarrillos electrónicos y vapeadores a menores de edad, establecer restricciones para su consumo en espacios cerrados y públicos, e incluir advertencias gráficas sobre los efectos a la salud en los empaques.

Así las cosas, Colombia presenta un panorama donde durante los últimos cinco años ha disminuido el consumo de tabaco en un 21,5 %, de acuerdo con el Ministerio de Salud, en contraposición a la creciente preocupación por el aumento del uso de los SEAN. Hay que recordar que en el país una de cada tres personas ha fumado en su vida, la edad promedio de inicio en su consumo está en los 17 años y al menos un tercio de la población (más de 16 millones) han sido consumidores de estos productos al menos una vez en la vida (según la Encuesta Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas 2019 del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas y el Ministerio de Justicia) y cada año mueren en el país más de 34 800 personas por enfermedades atribuidas al tabaquismo. Esta información es relevante, ya que un no fumador que usa este tipo de dispositivos puede volverse adicto a la nicotina y, por tanto, a los productos convencionales de tabaco. Incluso, según los datos de la OMS, algunas pruebas sugieren que los niños y adolescentes que nunca han fumado y son consumidores de SEAN pueden duplicar sus posibilidades de comenzar a fumar cigarrillos en el futuro.

En el país, el III Estudio Epidemiológico Andino sobre Consumo de Drogas en la población universitaria estimó que el 16 % de los universitarios ha usado cigarrillos electrónicos alguna vez en la vida, y la Encuesta Nacional de Tabaquismo en Jóvenes reportó una prevalencia del 15,4 % de consumo de estos productos alguna vez en la vida. Así mismo, según la Encuesta de Calidad de Vida publicada en el 2020 por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la población que vapea de forma regular es superior a las 315 000, eso es un aumento del 13 % en comparación con el 2018, cuando el estimado era de 290 000 personas. Por último, habría que decir que, de acuerdo con la encuesta de Consumo de Sustancias Psicoactivas entregada por el DANE, un 5 % de la población colombiana entre 12 y 65 años ha usado vapeadores o cigarrillos electrónicos alguna vez.

Recientemente, se publicó el estudio “Primeros datos de la enfermedad asociada al vapeo en Colombia”, en el cual se menciona que se han registrado 245 casos de enfermedades y 59 fallecimientos relacionados con el uso de cigarrillos electrónicos. En conversación con El Pulso, Jeadran Malagón Rojas, uno de los investigadores, comentó que la investigación se realizó con fuentes secundarias: los registros del DANE a través de la Encuesta Nacional de Consumo de Sustancias 2019 y los registros que hay en los RIPS.

Con respecto a los resultados: “El vapeo tiene una tendencia al aumento. Comparado con los registros anteriores de la Encuesta Nacional de Consumo, hay una prevalencia al aumento, especialmente en el grupo de jóvenes, adolescentes e, incluso, adultos ya en una edad más madura. Los departamentos donde más se usa coinciden con los mismos del tabaco”, explicó el doctor Malagón.

Los casos de enfermedad reportados ocurrieron principalmente en hombres mayores de 45 años (82,8 %) que vivían en Antioquia (63 %) y Boyacá (29 %), estos mismos departamentos fueron los territorios con mayor número de muertes asociadas: Antioquia (69 %) y Boyacá (27 %).

“Se estima que la industria del vapeo en solo la región de Latinoamérica, en los próximos cinco años, va a pasar de tener un mercado de más o menos 12 millones de consumidores a 25 millones. Y a nivel global estamos hablando de más de 100 millones de consumidores. Esto definitivamente tiene que regularse porque no sabemos a lo que nos vamos a enfrentar en el futuro”, finalizó el investigador Malagón.


Dirección Comercial

Diana Cecilia Arbeláez Gómez

Tel: (4) 516 74 43

Cel: 3017547479

diana.arbelaez@sanvicentefundacion.com