MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 303 DICIEMBRE DEL AÑO 2023 ISNN 0124-4388
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El fenómeno del Niño es un evento climático que afecta las condiciones meteorológicas en diversas regiones del mundo, incluyendo Colombia. Este se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial, lo que tiene consecuencias significativas en el clima y los patrones de lluvia.
En Colombia, el fenómeno del Niño suele traducirse en condiciones de sequía y temperaturas más altas de lo normal. Algunos de los impactos más comunes incluyen:
Escasez de lluvias: El fenómeno del Niño está asociado con una disminución en las precipitaciones, lo que puede resultar en sequías y afectar la disponibilidad de agua para el consumo humano, agrícola e industrial.
Problemas agrícolas: La falta de lluvias puede perjudicar la agricultura al reducir la disponibilidad de agua para los cultivos, afectando la producción de alimentos y generando preocupaciones sobre la seguridad alimentaria.
Incendios forestales: Las condiciones secas aumentan el riesgo de incendios forestales. La vegetación se vuelve más propensa a arder, lo que puede tener consecuencias negativas para el medio ambiente y la calidad del aire.
Impacto en la energía: La disminución de las lluvias también afecta la generación de energía hidroeléctrica, una fuente importante de electricidad en Colombia. Esto puede resultar en crisis energéticas y apagones.
Frente a lo anterior, el Ministerio de Salud y Protección Social (MinSalud) emitió una alerta ante la llegada del fenómeno El Niño a Colombia, extendiéndose hasta marzo de 2024, según la declaración oficial del IDEAM (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales). La alerta tiene como objetivo prevenir y responder oportunamente a posibles efectos en la salud de la población colombiana.
En la alerta, se destaca la fuerte temporada de sequía que se espera y cómo esto puede afectar la salud de la población. Es entonces que se hace un llamado a la articulación y coordinación de las entidades sanitarias locales para diseñar e implementar planes de contingencia ante posibles impactos, como fuertes olas de calor e incendios forestales debido a la disminución de las lluvias. Además, se señala que la sequía puede afectar el suministro y la calidad del agua, así como la producción agrícola.
El Ministerio de Salud, a través de la Subdirección de Salud Ambiental, proporciona orientaciones a las Direcciones Territoriales de Salud, alineadas con el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 y el Ordenamiento del territorio alrededor del agua y la Convergencia regional. Se insta a realizar caracterizaciones en los entornos de hogares y comunidades en riesgo para diseñar intervenciones específicas.
Entre las recomendaciones se incluye el llamado a la población a tomar medidas de precaución frente a la exposición prolongada al sol, que puede provocar quemaduras cutáneas, incrementar el riesgo de cáncer de piel y desencadenar enfermedades relacionadas con las altas temperaturas. Se sugiere evitar la exposición directa al sol, reducir actividades al aire libre al mediodía, mantenerse hidratado, usar ropa que cubra la mayor parte del cuerpo, aplicar protector solar y otras medidas preventivas.
La alerta resalta la importancia de estas medidas en las zonas con mayor riesgo, como la región Andina y Caribe, y los departamentos de Atlántico, norte de Bolívar, Cauca, Cundinamarca, La Guajira, Magdalena, Nariño y Valle del Cauca.
Además, se advierte sobre el aumento esperado de casos de dengue en al menos 20 de los 32 departamentos del país. Para prevenir y controlar el contagio de enfermedades transmitidas por mosquitos, se enfatiza la necesidad de reforzar la vigilancia, la detección oportuna de casos y la aplicación efectiva de medidas para eliminar o reducir los criaderos de mosquitos.
Con relación a ello, el profesor Camilo Andrés Vargas, de la Facultad de Ingeniería Ambiental y Sanitaria de la Universidad de La Salle, destaca que El Niño, como fase cálida del patrón climático del Pacífico ecuatorial, se asocia con episodios intensos de lluvias. “En Colombia, esta fase se traduce en sequías en las regiones Caribe y Andina, afectando la productividad agrícola, generando escasez de agua, provocando crisis energéticas por la disminución de los niveles de agua en embalses de hidroeléctricas e incrementando el riesgo de incendios forestales”.
El docente subraya la estrecha relación entre El Niño y La Niña, señalando que esta última se caracteriza por fuertes vientos que soplan desde el oeste, enfriando las temperaturas ecuatoriales. La Niña, por otro lado, se asocia con lluvias y bajas temperaturas en las regiones Caribe y Andina, pudiendo llevar a desastres por inundación.
Aunque es difícil determinar cómo estos fenómenos cíclicos se intensifican con el tiempo, algunos expertos y organismos como el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) sugieren que los cambios están vinculados al cambio climático y a las emisiones de gases de efecto invernadero derivados de actividades humanas. Sin embargo, aún no hay consenso científico sobre esta relación.
En esta misma línea, también la ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Susana Muhamad, subrayó la importancia de la preparación, señalando que El Niño no debe tomarse a la ligera. Destacó que el calentamiento del océano Pacífico afecta las dinámicas atmosféricas, provocando un aumento de temperaturas y una disminución de las lluvias. A pesar de esto, señaló que la presencia de ciclones tropicales ha generado lluvias en el Caribe y la región Andina en los últimos días.
Ghisliane Echeverry, directora del IDEAM, pronosticó que noviembre podría experimentar lluvias intensas en gran parte del territorio, pero con promedios por debajo de los registros normales. Anticipó que la época seca iniciará en diciembre y podría extenderse durante varios meses en 2024. El Gobierno nacional asignó un presupuesto de 2.2 billones de pesos para el Plan Nacional de Gestión, enfocado en 176 municipios vulnerables a desabastecimiento de agua, sequías, incendios forestales, entre otros. Se identificaron 33 municipios con alta susceptibilidad, 78 con moderada y 65 con baja. Como parte de la estrategia, se lanzó la campaña ‘El Niño no es un juego’ para informar a las comunidades sobre los posibles impactos y fomentar la adaptación, reducción de riesgos para la salud, prevención de incendios forestales, protección del agua y conservación de recursos naturales.
Se insta a las autoridades territoriales a fortalecer las redes de monitoreo y los Sistemas de Alerta Temprana en cuencas hidrográficas para prevenir amenazas y establecer estrategias de reducción del riesgo para la población.
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