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Hospital
San Vicente de Paúl en Caldas, Antioquia Mirando
hacia la acreditación
Patricia
Ossa Ocampo - Periodista elpulso@elhospital.org.co |
Este
hospital viene saliendo de la crisis que lo afectó tan
profundamente en el año 2002, cuando la baja productividad
generó una desigualdad altísima entre los pequeños
ingresos percibidos y la gran cantidad de compromisos económicos
adquiridos.
La primera fase de reestructuración se llevó a
cabo en octubre de 2002, con la desvinculación de 72
funcionarios, gracias a recursos provistos por la Dirección
Seccional de Salud de Antioquia por $1.473 millones. En mayo
de 2003 se llevó a cabo la segunda fase con la desvinculación
de otros 71 funcionarios, con recursos provenientes del Ministerio
de la Protección Social por $4.701 millones, con los
cuales se pagaron indemnizaciones a quienes tenían derecho
a ellas y se puso al día la nómina del hospital.
Oscar Vera, subdirector del hospital, dice que el 2002 fue un
año en el que la institución tocó fondo
financieramente hablando, pues venían de atravesar múltiples
dificultades en el 2000 y el 2001, y el déficit se hacía
cada vez mayor. Por eso, considera que el proceso de reestructuración
dentro de la institución ha sido benéfico, pues
en diciembre de 2002 alcanzaron un punto de equilibrio con un
60%, y en estos momentos se encuentra en el 102%, con lo cual
las directivas de la institución se encuentran muy satisfechas.
Ahora, el hospital gasta recursos obtenidos de su propia productividad,
lo que le permite garantizar una sostenibilidad en el tiempo:
A diciembre de 2002, la pérdida operacional fue
de $2.500 millones y en diciembre de 2003 no hubo pérdida
sino que tuvimos unos excedentes por $87 millones, manteniendo
los mismos servicios, aseguró el subdirector.
En el hospital el número de camas ha disminuido porque
se ha adaptado a la demanda real; sin embargo, tienen la posibilidad
de acceder a mayor capacidad, tanto física como de personal
(por contrato y no de planta), para atender un mayor número
de pacientes si las necesidades lo exigen. En este hospital
la situación financiera ha mejorado haciéndose
viable en el tiempo: actualmente la nómina se encuentra
al día, tienen habilitados todos los servicios, y a pesar
de que consideran la reducción de la nómina como
un sacrificio doloroso por los empleados que se han quedado
sin vinculación laboral, el hospital sigue funcionando
para beneficio de toda la comunidad.
El año anterior el hospital fue calificado como uno de
los mejores hospitales públicos de segundo nivel, con
un cumplimiento de los estándares de calidad del 95%.
Las directivas esperan sanear totalmente la institución
en el primer trimestre del 2004 y ganar mercado en el sector
contributivo, con lo cual se podría mejorar la planta
física. Asimismo, piensan ingresar en un proceso de calidad
que les de acceso a la acreditación en unos tres años. |
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Cosesam
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A causas múltiples, soluciones
múltiples
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Según
Julio Alberto Rincón Ramírez, asesor de Cosesam
(Corporación Colombiana de Secretarios Municipales y
Distritales de Salud), el gobierno nacional desde el Ministerio
de Salud y desde el de la Protección Social, lleva más
de dos años aduciendo una causa única del problema
de la crisis hospitalaria: Que existe desgreño administrativo
y exceso en la contratación de personal en los hospitales,
además de que el Ministerio afirma que no les debe un
solo peso, porque ese dinero se envía a departamentos
y municipios. En ese contexto, indica Cosesam, la solución
única planteada por el Ministerio es reestructuración
administrativa, desconociendo que la crisis es multicausal y
las soluciones por tanto también deben ser múltiples.
Entre las causas de la crisis hospitalaria señaladas
por Cosesam están las mencionadas por el Ministerio,
aunque no siempre son las más importantes: algunas instituciones
tienen serios problemas administrativos, que terminan haciendo
su gestión deplorable; otras por su antigüedad y
relaciones laborales, no se han ajustado a la Ley 50/93; otras
mantienen costos de personal muy onerosos y están por
fuera de la realidad del país; y en otras más,
se tiene recurso humano que según la evolución
del sistema, ya no se requiere.
Entre las demás causas que señala Cosesam, generalmente
no reseñadas por los medios de información, está
por ejemplo la cartera vencida por no pago de las Administradoras
del Régimen Subsidiado (ARS) a los hospitales, lo que
sigue asfixiando las finanzas municipales. Si bien esta situación
ha ameritado dos decretos como el 046 de 2000 y el 050 de 2003,
no se ha logrado resolver, y sigue siendo uno de los factores
que más afectan a los prestadores de servicios de salud.
Además, infortunadamente el decreto 050 solo se ha aplicado
parcialmente y la Supersalud se ha mantenido ausente.
Otra causa, argumenta Rincón Ramírez, es que existen
unos $400.000 millones perdidos o aún no recaudados por
prestadores y proveedores del sistema, provenientes de cuentas
por pagar de las ARS desde 1999, situación agravada ante
la orden de liquidación para muchas de ellas en aplicación
del decreto 1804 en el año 2000: Han pasado casi
tres años y aún los liquidadores no dan razones
del resultado de su trabajo. La eficiencia de estos funcionarios
nombrados y vigilados por la Supersalud no se ve: hasta ahora
no se ha informado la terminación de ninguno de los procesos,
y los prestadores siguen esperando que les paguen
Además,
ante esta situación, el Ministerio no se pronuncia.
Cosesam explica que efectivamente el Ministerio de la Protección
Social no le debe directamente a los hospitales, como se afirma
desde el Viceministro de Salud y Bienestar Social, pero que
dicha dependencia no aclara que muchos hospitales están
obligados por su compromiso social y porque no pueden negar
servicios ni cerrarlos (como sí lo hacen instituciones
privadas), a prestar servicios de salud a la población
no afiliada al sistema (unos 19 millones de personas), o servicios
no incluidos en el régimen subsidiado a los afiliados
de este régimen (12 millones de personas), y que el valor
de estos servicios es muy superior a los recursos que realmente
pagan los departamentos y municipios (estos servicios se encuentran
desfinanciados, otra verdad que tampoco se cuenta ni se quiere
aceptar). Por ello, afirma Rincón Ramírez, los
hospitales públicos terminan con unas cuentas por cobrar
que no podrán recaudar, pero que si gastan en producir:
Se configura así un absurdo, porque los hospitales
públicos, catalogados por muchos funcionarios como negligentes,
ineficientes, mal administrados y llenos de personal innecesario,
están subsidiando al Estado para que cumpla su función
constitucional de garantizar servicios de salud a todos los
colombianos. ¡Y encima tienen que aguantar ser insultados!.
En otros municipios, dice el asesor de Cosesam, las ARS ejercen
sus prerrogativas por situación dominante, imponiendo
contratos totalmente lesivos a los hospitales. Y así
como estas causas enunciadas, existe otro gran número
de situaciones que es importante identificar en su verdadera
dimensión, para poder plantear soluciones acordes y de
raíz, por lo que Cosesam invitó al país
a una verdadera reflexión sobre la situación de
los prestadores de servicios de salud públicos y privados
en el país, porque de no encontrar soluciones ciertas
y certeras a este delicado problema, se permitirán entonces
situaciones que destruyan lo construido en muchos años
por el Estado y por los particulares.
Adicionalmente, concluyó el asesor de Cosesam, Julio
Alberto Rincón Ramírez, lo más grave de
todo, es que la salud de los colombianos tiene tropiezos y serios
problemas que deberían ser solucionados con intervenciones
y ajustes estatales de fondo, para empezar a hablar nuevamente
de salud en Colombia. |
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