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Aunque pueda parecer escalofriante,
está es la realidad de miles de personas en América
Latina; según la Organización Mundial de la
Salud (OMS), en la actualidad hay 1.9 millones de personas
que viven con VIH/sida en esta zona y la mayoría no
tiene acceso a los antiretrovirales, vitales para el tratamiento,
porque sencillamente no son asequibles. Ante esta realidad,
los gobiernos latinoamericanos lograron ratificar en la IV
reunión de la Organización Mundial del Comercio
(OMC) en Doha (Qatar), el Acuerdo sobre Aspec-tos sobre Derechos
de Propiedad Intelectual relativos al Co-mercio (ADPIC), anteponien-do
la salud pública a la protección de los intereses
privados comerciales.
Sin embargo, este triunfo de los países en vía
de desarrollo para favorecer el acceso a los medicamentos
y salvaguardar la vida, se ve ahora nuevamente amenazado por
las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) con
los Estados Unidos. A raíz de su fracaso
en los encuentros de Ministros en la OMC, el gobierno americano
pretende imponer, por medio de negociaciones bilaterales con
los más chiquitos, lo que no ha podido
en materia de Propiedad Intelectual (PI) (ver recuadro: Propósitos
de los EU), tema espinoso en las negociaciones y sobre el
cual el ministro de la Protección Social, Diego Palacio,
y el de Comercio, Jorge Humberto Botero, solo se atreven a
decir: vamos a mantener el status quo (...), negociaremos
respetando los acuerdos internacionales (ADPIC) y con base
en el decreto 2085 que hace referencia a la protección
de datos no divulgados. Ojalá y este deseo de
buena voluntad se haga realidad y no se cumpla el dicho popular
que afirma que el que tiene la plata, pone las condiciones.
Continuando con la posición de los ministros, Álvaro
Zerda, profesor de la Universidad Nacional en Bogotá,
sugiere que no es suficiente con defender el status quo y
que la posición de las instituciones del sector,
las ONG, los gremios, los trabajadores y toda la sociedad
civil debe ser la de defender el acceso a la salud como un
derecho humano y declarar que no es una mercancía y
por lo tanto, no es tema de negociación. Esta
sugerencia del catedrático nos lleva a plantearnos
una reflexión, y es que cuando se esté en la
mesa de negociación, en el toma y dame,
si el gobierno colombiano cede, la culpa será compartida
si nosotros como sociedad civil no hemos hecho nada para evitar
que cambien nuestro derecho a la salud por unas cuantas monedas
de oro.
Qué temas serán
la piedra en el zapato
Entre los temas más discutidos respecto de las patentes
de medicamentos están: Las licencias obligatorias,
por medio de las cuales un país permite a un organismo
público o a un tercero el uso de una invención
sin el consentimiento del titular de la patente. Esto se suele
utilizar en caso de emergencia nacional y previa compensación
al titular de los derechos. En segundo lugar está la
introducción rápida de productos genéricos,
que permite fabricar un producto protegido antes de la expiración
de la patente con el objeto de hacer pruebas de bioequivalencia
y obtener la aprobación reglamentaria. Y, finalmente,
las importaciones paralelas, que permiten que un país
aproveche los productos que el titular de los derechos ha
puesto en otro país a un precio más bajo.
No obstante, para Germán Holguín Zamorano, director
de la Fundación Misión Salud, el reconocimiento
de patentes a desarrollos triviales de sustancias conocidas,
la protección de los datos de prueba como derechos
de exclusividad, la vinculación del registro sanitario
y patentes, la eliminación de algunas exclusiones de
patentabilidad y la suspensión del derecho de declarar
la caducidad de una patente por falta de explotación,
también harán parte de las imposiciones que
Estados Unidos tratará de hacer durante las negociaciones
del TLC.
Empero, el viceministro técnico de Protección
Social, Jairo Núñez Méndez, en entrevista
concedida al diario La República el pasado 18 de mayo,
sostuvo que algunos temas en el área de la salud son
sensibles en la negociación con los Estados Unidos,
pero, Colombia no está dispuesta a ceder ni un
paso sobre cualquier medida que implique un alza en los medicamentos...,
consideramos que no se pueden hacer más costosos los
medicamentos y por esa razón el tema no es tan negociable.
Acciones a emprender
Para Médicos Sin Fronteras la solución está
en excluir del Tratado todas las disposiciones relativas a
la propiedad intelectual; Antonio Da Silva, director de la
organización humanitaria en Colombia, sostiene que
con estas negociaciones lo que está en juego
es el acceso a medicamentos de calidad y bajo costo para millones
de colombianos, medicamentos que hacen la diferencia entre
la vida y la muerte, y afirma que: para proteger
la salud pública colombiana, no se pueden ampliar las
normas de propiedad intelectual más allá de
lo establecido por la Organización Mundial de Comercio.
El director de la fundación es enfático al concluir
diciendo que estos acuerdos tendrán un impacto
directo sobre la salud de la población de los países
en desarrollo.
Es difícil pensar que Colombia pueda mantener los logros
de Doha durante las negociaciones del TLC, pues mientras nos
compran bananos y flores, aprovechan y nos venden computadoras;
sin embargo, el director del Invima, Julio César Aldana,
da un parte de tranquilidad al afirmar: Ese es el arte
de la negociación, y el gobierno colombiano dentro
de su equipo también tiene expertos que van a tratar
de que no haya un avasallamiento. Y continúa:
En eso puede estar tranquilo el pueblo colombiano, porque
existe la voluntad y la disposición del gobierno para
proteger la salud pública.
Sin embargo, otra es la visión de Germán Umaña
Mendoza, profesor de la Universidad Nacional, sede Bogotá,
y Coordinador de la Secretaría General de la Comunidad
Andina: ALCA y Mercado Común, quien afirma: El
decreto 2085 de divulgación de la información
va a convertirse en una ley supranacional, se va a fortalecer
el mayor control sobre la piratería, se va a aceptar
el punto de que por trabas administrativas se amplíe
la patentabilidad y creo que no se va aceptar todavía
la patentabilidad de doble uso.
Dado que el tema de propiedad intelectual estará incluido
en la agenda de negociaciones del TLC, deberán establecerse
desde el principio reglas de juego claras, porque los Estados
Unidos igual presionarán en cada caso para obtener
lo que desean.
El primer logro del gobierno
Como confianza es lo que el gobierno tiene que generar para
sentarse a negociar con tranquilidad, el Ministerio de la
Protección Social logró incluir dentro de su
equipo a Germán Velásquez, Coordinador del Drug
Action Programme (DAP) Essential Drugs and Medicines Policy
(EDM) de la Organización Mundial de la Salud. No hay
lugar a dudas de que la presencia del doctor Velásquez
garantizará que las negociaciones serán a otro
precio.
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El
periódico El Pulso tuvo la oportunidad de entrevistar
al doctor Velásquez después de ser incluido en
el equipo negociador del gobierno, y estas fueron sus declaraciones:
No quiero dar recetas para el caso colombiano; deberá
ser el gobierno y el Congreso de la República los que
tomen la decisión de cómo negociar el TLC. Le
puedo decir lo que dije a varias personas en mi reciente paso
por Colombia: Desde un punto de vista del comercio todo es negociable,
mercancía contra mercancía; desde el punto de
vista de la salud pública, el acceso a la atención
sanitaria y el acceso a medicamentos es un derecho, y los derechos
de los ciudadanos no se negocian contra mercancías.
También sugirió que si el gobierno tiene
claro que respetará Doha, entonces debería de
entrada dejar claro que lo conseguido en Doha no es negociable,
que cualquier aspecto sobre todo en el ámbito de la propiedad
intelectual que restrinja los derechos de Doha, no es negociable.
Para finalizar, agregó el doctor Velásquez: Creo
que el sector salud en Colombia está preparado para las
negociaciones del TLC. Veo un ministro de la Protección
Social claro y seguro de lo que tiene que defender, y muchos
grupos que lo rodean lo apoyan sin ambigüedad: Invima,
Academia Nacional de Medicina, actores del sistema de seguridad
social, ONGs, Ministerio de Agricultura, Ministerio de Hacienda,
y por qué no mencionarlo, la Organización Mundial
de la Salud.
Confianza: esa es la cuestión
Confianza es lo que necesitan los negociadores colombianos para
sacar adelante el Tratado de Libre Comercio (TLC), pues después
de firmarlo, las decisiones fundamentales de la política
y estrategia económicas del país ya no corresponderán
a nuestras instituciones democráticas, porque estarán
fijadas en una ley supranacional. Justo como lo expresó
el ex Director General de la Organización Mundial del
Comercio (OMC), Renato Ruggiero, para quien la negociación
de acuerdos internacionales de inversión es como "redactar
la constitución de la economía de un solo mundo. |