MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 6    NO 69   JUNIO DEL AÑO 2004    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

El Tratado de Libre Comercio (TLC)
es un reto más para el sector salud
El TLC Colombia-EU, un
pacto entre ¿"cavernícolas"
y "homo sapiens"?

Omaira Arbeláez Echeverri Periodista elpulso@elhospital.org.co
"Cuando trabajé en la Casa Blanca, aprendí tres principios generales: todo el mundo cree en la competencia, siempre que no sea en el sector propio. El segundo principio es que todo el mundo está contra las subvenciones, salvo que se apliquen en el sector propio. El tercer principio dice que todo el mundo cree en la transparencia y la apertura, siempre que no se trate de las instituciones propias, las cuales argumentan la importancia del secreto y el carácter desestabilizador de demasiada información"
Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía 2001 (1)
La historia del siglo XXI en Colombia estará marcada por siempre con la firma o no del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos. De por sí, ya es histórico que un pacto internacional genere tal grado de "conmoción interior", ya sea por las voces que en contra o a favor se pronuncian en los medios masivos de comunicación, el Congreso, los ministerios, las ONG, las universidades, los gremios, los sindicatos y como es evidente, las calles de las ciudades más importantes del país (el espacio más democrático de todos, según los urbanistas), hasta el punto que hablar del TLC se convirtió en tema de moda

desde las cafeterías del centro hasta la Presidencia de la República, desde el pasado 18 de mayo, cuando se iniciaron las rondas de negociación en Cartagena de Indias, con la participación de Ecuador y Perú.
Como la controversia se ha generalizado, la pregunta corriente es si le conviene o no al país firmar un tratado de esta índole y claro el sector salud no se podía quedar atrás, porque como mínimo le afecta directamente como prestadores de servicios y como trabajadores de la salud; como usuarios, creadores, educadores o investigadores de ciencia y tecnologías de punta (biotecnología, nanotecnología, genómica, ingeniería genética, telemedicina, etc.); como empresarios o empleados objetos de competencia para entidades y aseguradoras extranjeras; y algo fundamental: como responsables de velar por la salud pública de los colombianos, pues deben estar atentos a otros rubros del tratado como patentes, propiedad intelectual, seguridad alimentaria, recursos naturales, medicina tradicional e indígena, contaminación ambiental y recurso hídrico.
Este último es un aspecto clave de la negociación que poco se ha discutido y es absolutamente estratégico, más cuando se augura una guerra por el agua en el 2025 y Colombia es el cuarto país del mundo más rico en este recurso. De firmarse el TLC con EU o en el futuro participar del Alca como ahora le proponen, implicaría que el agua "natural o artificial" se vuelve un bien "comerciable" que no puede amparar el país bajo sus leyes nacionales, sino bajo la norma internacional del Tratado de Libre Comercio; y si prohíbe su exportación, la empresa multinacional puede demandar indemnización del Estado por perjuicios, por expropiación, competencia ilegal, oportunidades perdidas o por restarle ganancias presentes o futuras respecto del bien. Ese mismo efecto "comercial" cobijaría todos los otros aspectos arriba señalados, desde la prestación de servicios médicos profesionales, la adquisición o el diseño de equipos, inversiones en salud, desarrollo de ciencia y tecnología, alimentos y semillas transgénicos, depósitos de desechos tóxicos, recursos genéticos, plantas autóctonas, producción farmacéutica, patentes sobre la medicina tradicional indígena o campesina.
Las normas de estos tratados han sido cuestionadas precisamente por eso en México, Chile, Canadá y hasta el propio EU, porque la salud pública y los derechos humanos a la salud, el trabajo, la ecología y un medio ambiente sano, pasan a un segundo plano bajo esta "jurisdicción internacional" de un TLC o un futuro Alca, porque la justicia local se ve impelida al respecto, y las indemnizaciones que han tenido que pagarse en otros países son multimillonarias y en dólares; todas ellas, amparadas bajo el cuidadoso texto ambiguo de los tratados que se prestan a todas las interpretaciones, pero que son especialmente favorables a las transnacionales cuando se habla de ofertar y licitar, y exigen tratarse como si fueran una empresa "nacional" más; y cuando se trata de reclamar, "demandan protección a la inversión extranjera" en tribunales internacionales creados por las partes, con la desventaja adicional de que EU no firmó ni el Protocolo de Kyoto para proteger el medio ambiente ni se acogió a las normas de la OIT -con excepción del punto sobre trabajo infantil- pero nuestro país sí tendría que reformar hasta la Constitución para poder aceptar todas esas condiciones, como ocurrió en México y ahora pasa en Chile.
En tinieblas
Sin embargo, el texto preciso y completo del Acuerdo que propone cada una de las partes, Colombia y Estados Unidos, no se ha hecho público y con respecto al sector salud no fue posible, hasta el cierre de esta edición, conocer las propuestas que para el mismo tiene el Ministerio de la Protección Social por parte de Colombia. Así que teniendo en cuenta lo que públicamente han manifestado diferentes sectores y personalidades de la vida nacional y lo que se ha publicado, más la experiencia que se ha tenido en otros países que ya han firmado estos acuerdos, a continuación presentamos algunos elementos que consideramos importantes de analizar en estos campos.
En primera instancia, el fenómeno de no conocer exactamente y por escrito lo que cada parte propone, es un factor común de estas negociaciones. Así pasó en Méjico, Chile, Costa Rica y Centro América. Eso de ser transparentes ante la sociedad civil sobre lo que se negocia no se cumplió a plenitud en ningún país y es una de las quejas más frecuentes de gremios y sectores sociales. Esto incluye desde el proyecto de Área de Libre Comercio de las Américas (Alca) hasta los tratados bilaterales (TLC). Estos últimos con el agravante, según expertos de economía internacional, de que van mucho más lejos que las pretensiones de EU en el Alca, pues superan las autorizadas por la Organización Mundial de Comercio (OMC), especialmente en tema de salud pública y patentes.
La economista Consuelo Silva, de la Alianza Chilena por un Comercio Justo, Ético y Responsable (ACJR), asevera en su texto "Notas Acerca del Tratado de Libre Comercio entre Chile y EU", que "la información entregada por el gobierno siempre fue sesgada e incompleta", y que un aspecto crucial en la negociación fue que la sociedad civil no logró que los representantes por su país recogieran la esencia de sus propuestas en el Tratado, puesto que "algunos de los acuerdos a que se llegaron entre los organismos de la sociedad civil y los negociadores que participaron en este proceso no fueron respetados". Agrega la economista, que dicho accionar va en contra del mandato entregado por el Congreso de Estados Unidos al presidente Bush (hijo) cuando le otorgó el TPA (2) o Autoridad de Promoción Comercial, violando con ello, además, los acuerdos de la III Cumbre de Jefes de Estado de las Américas (abril 2001), cuando se postuló en el Plan de Acción de Québec: "Los gobiernos reconocemos el importante papel de la participación de la sociedad civil en la consolidación de la democracia y que dicha participación constituye uno de los elementos vitales para el éxito de las políticas de desarrollo".
Entre ángeles y demonios
En Colombia la situación no parece diferente: la información es segmentada y la crítica a lo poco conocido fácilmente satanizada. El Presidente Uribe dijo en el discurso inaugural en Cartagena que muchos se oponían a estos tratados, pero que cuando llegaban al gobierno, los auspiciaban -y como no falta la malicia indígena, un ciudadano corriente se preguntaría entonces ¿Qué pasa dentro del gobierno?-, para a renglón seguido ofrecer "a la discrepancia política, receptividad para mirar cláusulas alternativas", mientras curiosamente su ministro de la Defensa, Jorge Alberto Uribe, afirmaba públicamente: "acá todavía tenemos cavernícolas que opinan que el TLC es inconveniente" (Noticiero Caracol Televisión) y lo más coincidencial fue que el discurso presidencial de la inauguración fue transmitido por los canales nacionales el 20 de mayo de 2004, el mismo día en que los noticieros de televisión divulgaron en sus diferentes horarios esta posición del ministro de Defensa. Ello sin contar que algunos de los 120 congresistas que se hicieron presentes para la negociación en La Heroica se sintieron excluidos de las deliberaciones, mientras otros que se unieron a las protestas contra el TLC de las organizaciones sociales en las calles de Cartagena aparecieron de nuevo en la televisión, ahora no para sustentar sus tesis, sino para mostrar golpes y hematomas que no respetaron ni sexo femenino ni inmunidad parlamentaria en las convulsionadas avenidas de la capital de Bolívar.
En Colombia, el Ministerio de Comercio Exterior realizó reuniones informativas sobre el Alca y el TLC, estableció mesas de trabajo con representantes y gremios de la sociedad civil y recibió documentos, cartas e infinidad de propuestas. Más en reciente conferencia del director general de la Fundación Misión Salud, Germán Holguín Zamorano, sobre “Acceso a la salud" en estos dos tratados, comentaba la anécdota de que un día, cuando estaba participando en la mesa de propiedad intelectual del Ministerio, preguntó cuál era el destino de las opiniones y de los documentos que ellos aportaban para sustentarlas, y entonces se les respondió que eran "testimonios históricos", de lo cual el director concluye que "la sociedad civil no está contribuyendo a enriquecer la negociación, sino la historia", y por lo tanto las mesas se convierten en "buzones de sugerencias" que pueden ser ignoradas, pero a su vez "imprimen al proceso, habilidosamente, un sello de legitimidad".
Hasta los más amigos del proceso se quejan de la transparencia, como el presidente de Acopi, Juan Alfredo Pinto, quien reiteró en una entrevista a El Tiempo (mayo 25 de 2004) que "la pequeña y mediana empresa es amiga del comercio libre y de la competencia, siempre y cuando las negociaciones se lleven a cabo de cara al país, de manera transparente", puesto que para Acopi "sería una equivocación que tratados como Mercosur, Alca y TLC con Estados Unidos, se conviertan en acuerdos entre grandes empresas y los gobiernos". Y aún se presentan críticas en el aspecto ético más delicadas, como las realizadas por la Red Colombiana de Acción Frente al Libre Comercio y el ALCA (RECALCA) y de la cual hacen parte más de 500 organizaciones de toda índole, desde científicas, académicas, médicas, profesionales, hasta sindicales y comunitarias, que en un documento sostienen: "Los criterios que Colombia lleva a las mesas de negociaciones internacionales se elaboran con participación de voceros de las multinacionales y es evidente el propósito de conducir aceleradamente la Nación, recurriendo a presiones y sin mayores análisis sobre el impacto negativo del ALCA".
Cuestionamientos empresariales
Lo más grave es que no solo las organizaciones sociales hacen estos cuestionamientos, sino también los empresarios, como el Vicepresidente de Tecnoquímicas S.A., Emilio Sardi, quien también pertenece a la Junta Directiva de la Asociación de Industrias Farmacéuticas (Asinfar), quien definió como grave el sesgo que a favor de la contraparte, es decir, de Estados Unidos y sus empresas, evidencian algunos integrantes del equipo de negociación del gobierno, y explica que "este sesgo no es de extrañar en un Ministerio que sistemáticamente invita en forma masiva a los representantes de las multinacionales para definir el interés nacional", y no duda en agregar que "es malo para el país, como lo es también su afán de ideologizar el debate, 'macartizando' a quienes se preocupan por el daño social que pueda causar una mala negociación".
Y el empresario no se queda ahí. Agrega a su crítica a algunos de los negociadores del gobierno, el pretender aplicar presiones "a los medios de comunicación que acogen a colombianos muy respetables que manifiestan su inconformidad con el proceso", y remata recordando el incidente con Fedesarrollo, entidad que tras estudiar los efectos que la norma de propiedad intelectual propone en el TLC, concluye que de aprobarse se afectaría la balanza de pagos, la economía del país y se "aumentaría en 61% los precios de los medicamentos", lo que implicaría "un costo social de más de US$777 millones al año". Así, explica Sardi, "buscando desestimar ese impacto, un alto miembro del equipo negociador colombiano afirmó que el Ministerio de Comercio había descubierto que "esta cifra es producto de un descalabro metodológico por parte de Fedesarrollo, como jamás se ha visto en la historia de la consultoría colombiana", y que Fedesarrollo haría "los correctivos necesarios". Fedesarrollo revisó su estudio y ratificó la cifra"(3).
El vicepresidente de Tecnoquímicas recordó con detalle un par de estudios: el del Banco Mundial en febrero de 2003, que concluyó que por las deficiencias estructurales del país, difícilmente Colombia podría beneficiarse de un acuerdo de libre comercio; y otro de Planeación Nacional sobre el TLC, que determina que sólo dos sectores productivos crecerán y todos los demás se caen, lo que a su juicio no es ético y podría generar "los nuevos desplazados del TLC".
El representante del gremio farmacéutico afirma que aún considerando que el director del equipo de negociación colombiano es probo, inteligente y estudioso, no cree que ese deba ser el grupo que represente los intereses del país: "No deben ser ellos quienes determinen qué se debe pedir y qué se puede aceptar. Su tendencia es y ha sido facilitarse su trabajo posterior, definiendo posiciones que le gustan a la contraparte, aunque sean dañinas para el país. No permiten participar en su definición a quienes serán perjudicados (empresarios, trabajadores o consumidores), y tampoco dicen cómo se repararán los daños que causarán". Por eso propone que "el Congreso de la República, que nos representa a todos, debe ser, como en Estados Unidos, quien defina los parámetros de la negociación", puesto que no puede ser "un convidado de piedra, a quien le llevarán un documento para aprobación final rutinaria", y pide que el Ministerio de Comercio que negocia, se apoye en sus pares de Protección Social y de Agricultura, y que todo el proceso se haga bajo la vigilancia de la Procuraduría General de la Nación.
Respuestas ministeriales
En artículo de El Tiempo (mayo 16 de 2004) sobre el equipo que acompañará al Ministro de Industria y Comercio, Jorge Humberto Botero, en la negociación del TLC con EU, se lee: "-Tenemos un buen equipo negociador-, ha reiterado el ministro Botero, al defender esta nómina, señalando, además, que detrás de todos ellos hay asesores de toda la plantilla estatal y firmas extranjeras contratadas para apoyarlos en temas específicos, como el de propiedad intelectual". Ese mismo día el ministro concedió una entrevista al diario El País de Cali y cuando le preguntaron sobre el tema farmacéutico dijo: "En la discusión pública sobre ese tema hay quienes asumen que vamos a erradicar toda posibilidad de competencia. Eso no tiene ningún fundamento. La negociación que pretendemos hacer es extremadamente cautelosa, y consiste en mantener las normas que hoy tiene Colombia para el sector farmacéutico, lo cual deja en una posición bastante equilibrada los intereses de la salud y los intereses empresariales de la industria multinacional y de la industria nacional", y aseguró que "los precios de los medicamentos no van a tener un comportamiento distinto del que hoy tienen, ni se van a acabar los productos genéricos". Consideró que algunos empresarios satanizaron el TLC, pero que su interés debía estar en consonancia con los superiores de la Nación, y sobre el equipo de trabajo del gobierno dijo que estaba unificado y que no había divergencias.
Exportando hipocresía
Es evidente que el TLC con EU acapara el interés nacional, porque la gente vivió la apertura económica y tiene experiencias positivas o negativas y sabe que la magnitud de este nuevo tratado ampliará con creces esos aspectos en caso de firmarse -al menos sobre la base de lo conocido hasta el momento -. Así que si presentan voces en contra y a favor, sea en la calle, en las mesas de trabajo, en los estudios de las entidades o en los medios de comunicación, éstas debería recibirse no con policías y piedras en las calles, ni con insultos a través de la televisión ni con descalificativos para estudiosos y académicos en los espacios de debate nacional, sino con toda la atención del caso, porque supuestamente aquí todos están trabajando para el mismo país.
Sin embargo, vale la pena recordar al ex asesor económico de la Casa Blanca y Premio Nóbel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, experto en analizar los efectos de la asimetría de la información, es decir, cuando entre dos negociadores se presenta el fenómeno de que una de las partes involucradas está en inferioridad de condiciones respecto de la información sobre la materia negociada. Stiglitz explica que "la economía de mercado se caracteriza por la imperfección de la información, con graves consecuencias en el desarrollo de las economías a nivel mundial. Por eso, los modelos que se han aplicado son una ficción, porque ignoran fenómenos importantes como el desempleo", y aclara que esto se debe a que "los modelos existentes se han basado en que la información es perfecta cuando el libre mercado se caracteriza por la imperfección". Stiglitz en su última visita a Quito, no tuvo reparos en señalar sobre la proyección del 5% de crecimiento dado por el FMI a Ecuador: "Yo no le daría mayor peso a esa proyección, porque debe estar basada en modelos antiguos. Ellos incluso se inventan los números". Con base en su experiencia en la Casa Blanca, el Nóbel de Economía sostiene que "a menudo los Estados Unidos manifiestan que, si bien el comercio es bueno, las importaciones no lo son", de lo cual se deduce que el agro, sus patentes y los subsidios a las siderúrgicas y el acero seguirán inamovibles, más cuando precisamente estos sectores financian las campañas presidenciales en EU, y en esas condiciones la relación es injusta.
En su visita a Argentina, Stiglitz dio a conocer su visión crítica sobre los tratados bilaterales y dijo: "Lo que tendría que haber hecho Chile es un acuerdo de libre comercio, pero no lo hizo, y en lugar de eso aceptó nuevas amenazas a su soberanía”. Aclaró que “Chile no obtuvo acceso libre a los mercados estadounidenses, así como tampoco Méjico dejó de encontrar barreras comerciales en Estados Unidos tras la firma del NAFTA”. Sobre el posible Alca entre los 33 países de América Latina y EU, dijo: “Si Estados Unidos siguiera su retórica y fuera realmente un acuerdo de libre comercio, sin barreras agrícolas o arancelarias ni cláusulas que socaven la soberanía de algunas naciones, el ALCA sería bastante bueno para Latinoamérica”, pero es un hecho reiterativo que no es así, porque EU “ya dijo que el tema agrícola no se discute, que las barreras arancelarias tampoco y que se mantiene en la idea de una liberalización total de los mercados de capitales”. Conociendo a su país en el manejo de sus relaciones comerciales internacionales, no dudó Stiglitz en afirmar: “Los norteamericanos siempre fueron hipócritas en esta materia, y ahora están exportando esa hipocresía a todo el continente”.
Casos para pensar sobre el "libre comercio"
- La empresa norteamericana Metaclad demandó en 1996 a México por violar el capitulo 11 del TLC, al impedírsele montar un depósito de desechos tóxicos en San Luis Potosí. Bajo las normas del TLC, esto se consideró un acto de "expropiación" y el gobierno de Méjico tuvo que pagar US$16.7 millones a Metaclad en compensación.
- Sun Belt Water Inc., una empresa de Santa Bárbara, California, EU, está enjuiciando al gobierno canadiense por US$14.000 millones, porque no le permitió seguir con su negocio de exportación de agua en grandes cantidades. La razón: la Columbia Británica de Canadá prohibió esta acción desde 1993 en su región.
- En el estado de Guerrero, Méjico, 15 consorcios privados de EU desmontaron el 40% de las selvas en 8 años para exportar sus maderas. Ahora, invocando el capítulo 11 del TLC, reclaman que se deroguen normas ambientales y otras regulaciones o se les indemnice.
- EU es demandado por US$750 millones por la cadena funeraria del grupo Lowen con base en el TLC, por una sentencia de la corte de Mississippi que encontró culpable a una compañía canadiense de prácticas fraudulentas y maliciosas, injustamente dirigidas contra los negocios funerarios locales.
- Canadá tuvo que pagar US$13 millones y decir públicamente que no tenía evidencia de que el aditivo MMT de la gasolina -considerado un neurotóxico y contaminante ambiental- perjudicara la salud, y tuvo que eliminar su prohibición del mercado para salir de una demanda que por US$250 millones le puso la empresa de EU, Ethyl Corporation, que producía el aditivo.
- La empresa minera canadiense Glamis está demandando por $50 millones a EU, por los perjuicios que considera le son causados por una ley del gobierno de California que le exige cumplir más normas para poder operar en zonas próximas a reservas ambientales e indígenas, y ella tiene una cantera al lado de la reserva sagrada de la etnia Quechán.
Fuentes:
(1) Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía 2001, ex jefe de economistas del Banco Mundial (BM) y ex presidente del Consejo de Asesores Económicos durante el gobierno del presidente de EU, Bill Clinton (1993-2001).
Conferencia magistral durante el IV Encuentro de Economistas sobre la Globalización y Problemas del Desarrollo. La Habana. Cuba. Citado en el artículo: Expectativas infundadas del "libre comercio" para América Latina y el Caribe http://www.alcaabajo.cu/sitio/que_es_el_ alca/ articulos/expectativasinfun dadas.htm;
(2) Notas acerca del Tratado de Libre Comercio entre Chile y Estados Unidos. Consuelo Silva, economista de la ACJR.
(3) Observaciones al TLC con Estados Unidos. Emilio Sardi.
http://www.deslinde.org.co/Dsl35/dls35_observaciones_al_tlc_con_estados_unidos.htm
(4) Periódicos El Tiempo, Portafolio, La República, El Espectador, El País. Revistas: Cambio y Semana. Televisión: Noticias Caracol y Programa El Senado Hoy. Radio: Caracol noticieros, La Luciérnaga.
(5) Los siete mitos del TLC. Alejandro Nadal, Francisco Aguayo y Marcos Chávez. Citan a Stiglitz. http://www.alcaabajo.cu/sitio/que_es_ el_alca/articulos/expectativasinfundadas.htm
(6) Nóbel de Economía: El ALCA es un riesgo para América Latina. Por Kintto Lucas. Cita a Stiglitz.
http://www.alcaabajo.cu/sitio/que_es_el_alca/articulos/nobel_de_economia.htm
(7) El Proyecto de Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA): una grave amenaza para los derechos económicos, sociales y culturales de los pueblos americanos. Comisión de derechos humanos 2003. Intervención al tema 10: los derechos económicos, sociales y culturales. Exposición escrita conjunta presentada por el CETIM y la AAJ. ONU. Casos presentados. http://www.cetim.ch/2003/03ac10ra.htm. Cetim
(8) ALCA, expansión del TLC. Casos presentados .http://www.alcaabajo.cu/sitio/tlc_el_esp ejo_del_alca/articulos/expansiontlc.html

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