MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 8    NO 99  DICIEMBRE DEL AÑO 2006    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 

Modelo de interlocución en el
régimen subsidiado en La Guajira

Olga Lucia Muñoz López - Periodista - elpulso@elhospital.org.co
Dada la baja participación de los usuarios en el régimen subsidiado, agravada por factores ambientales y socio-culturales que acrecientan los riesgos para la población guajira vulnerable, con un proyecto que combinó investigación básica y aplicada se buscó establecer una relación sistemática entre investigación y formulación de políticas de salud con la participación de la comunidad. Como resultado del proyecto “Representación de las comunidades locales en el régimen subsidiado de salud:
El caso de La Guajira”, se construyó un modelo de interlocución y participación entre afiliados y agentes institucionales del régimen subsidiado, que podría replicarse a nivel nacional si fuese acogido por el Ministerio de la Protección Social.
El proyecto fue realizado por el Grupo Recursos Estratégicos-Región y Dinámicas Socio-ambientales (Rerdsa) del Instituto de Estudios Regionales -INER- de la Universidad de Antioquia, con participación de la Secretaría de Salud de La Guajira, la Universidad de La Guajira, la ESE Hospital de Nazareth y la Asociación Colombiana de Salud (Assalud). Se financió en cooperación con Colciencias.
El profesor de Antropología e investigador principal, Robert Dover, señaló que La Guajira fue escogida para la investigación, partiendo de considerar que si allí funcionaba el modelo de interlocución, dadas sus particulares condiciones, igual podía funcionar en cualquier parte del país; por eso, la propuesta es presentar la metodología desarrollada al Ministerio de la Protección Social en febrero próximo, para que se considere su aplicación como un aporte al mejor funcionamiento del régimen subsidiado.
Desarrollo del proyecto en 3 fases
El objetivo principal fue generar mecanismos de interlocución entre usuarios y agentes locales e instancias de decisión nacionales del régimen subsidiado; para lograr la interlocución entre usuarios y agentes locales, fue necesario un diagnóstico local y contextual, que se cumplió a partir del primer semestre de 2005, con detección de condiciones (ambientales, sociales, culturales, político-legales y de salud), y necesidades y expectativas de los usuarios que influyen en el funcionamiento del régimen subsidiado en La Guajira.
Se buscó respuesta a dos preguntas: ¿Cómo mejorar la conexión de las políticas, los programas y los agentes de salud con las necesidades, expectativas y condiciones locales? Y, ¿cómo lograr una participación efectiva de los usuarios en el desarrollo y funcionamiento del sistema de salud?
En primer lugar se detectó un factor clave que incide negativamente en el funcionamiento del sistema de salud: la baja participación de los usuarios, tanto en diseño de políticas locales como en vigilancia y control de su calidad y desempeño; una de las razones principales de esta situación es el desconocimiento de los usuarios y agentes del sistema (funcionarios y empleados, aseguradoras y centros asistenciales), sobre la estructura del Sistema de Seguridad Social en Salud y sus derechos y deberes en él. En segunda instancia, se constató que la implementación de la reforma de salud en un ámbito local como La Guajira, se obstaculiza por la falta de concordancia entre las políticas del gobierno central y la interpretación que de ellas realizan las instituciones locales estatales y particulares, y por la poca correspondencia entre estas políticas y las condiciones socio-ambientales, necesidades, expectativas e interpretaciones de los usuarios.
En el primer campo se hizo un primer rastreo de la población para tener representatividad de los usuarios potenciales del régimen subsidiado (población vulnerable), como indígenas wayuú, afrocolombianos, desplazados, madres comunitarias, y niños, en las localidades de Riohacha, Maicao, Albania y Nazareth (corregimiento de Uribia). Luego, durante 3 meses a partir de febrero de este año, se trabajó en talleres con la comunidad mediante encuestas y entrevistas, para conocer sus experiencias directas e indirectas con el régimen subsidiado, sus momentos y espacios de contacto y comunicación con dicho régimen, las características de los espacios de participación, las dificultades con los procesos de carnetización y afiliación, el acceso al servicio de salud y la adecuación y calidad de los servicios de salud.
Fue clave considerar el papel de intermediación de los agentes locales (entes territoriales, aseguradoras y proveedores) entre las políticas y programas generales, y los usuarios (poblaciones locales). Es en el nivel local donde se aplica la política general, en contextos relacionales y culturales específicos determinantes.
Se identificaron las características de las poblaciones y las actividades necesarias para lograr la interlocución efectiva en el sistema de salud: se consideraron sus comportamientos, lógicas e imaginarios respecto del acceso, uso y participación en los servicios de salud, y sus concepciones de bienestar, comunidad, deberes y derechos en salud. Luego se diseñaron materiales y actividades para mejorar la capacidad de los usuarios y agentes institucionales para comprender e incidir en el funcionamiento del régimen subsidiado; como materiales educativos para el trabajo de campo en talleres, se elaboró una “Guía práctica de orientación al usuario del régimen subsidiado” (para líderes comunitarios, promotores de salud, funcionarios y empleados de instancias públicas y privadas del sistema de salud locales y departamentales), una “Cartilla sobre el régimen subsidiado” (para usuarios y comunidades), un plegable con información básica (para usuarios) y un afiche con el diagrama del funcionamiento y componentes del régimen subsidiado (para ARS, IPS y direcciones locales y departamentales de salud).
Los talleres de la tercera fase entre agosto y septiembre pasados, se basaron en los principios de solidaridad con el sistema, calidad del servicio y participación del usuario del sistema; no fueron talleres magistrales sino muy lúdicos, diseñados para grupos locales pequeños, para que el usuario participara activamente. Indica Robert Dover, que los talleres permitieron que los usuarios empezaran a entender los problemas, a ubicarlos dentro del sistema de salud, a identificar sus causas y pensar en soluciones, porque la idea fue capacitarlos para que participaran activamente en la Mesa de Trabajo de Salud creada al final del proyecto; en los talleres se hicieron ajustes y variaciones a la metodología para hacerla más eficiente y flexible, de modo que pueda replicarse en el ámbito nacional, e incluso se adaptó para el trabajo con poblaciones diversas, como indígenas o afrocolombianos.
Los talleres estaban organizados en 3 módulos: En el primer módulo se hizo capacitación o inducción a los usuarios frente al sistema de salud; en el segundo módulo con usuarios, funcionarios y empleados de instancias de salud locales, se hizo el ejercicio con una mapa del sistema de salud para que se ubiquen dentro de él; y el módulo 3 con usuarios e instancias decisorias públicas y privadas de salud, en una sesión de espacios de mecanismos de negociación y vigilancia, se identificaron problemas locales (grietas del régimen subsidiado en el nivel local), se plantearon causas y soluciones, y se creó un comité de veeduría y definición de mecanismos de vigilancia de los acuerdos; además, se aprovecharon los talleres para desmontar mitos que tienen los usuarios frente al sistema de salud, por desconocimiento o interpretaciones erradas, y se les capacitó sobre acciones y herramientas para ejercer sus derechos en salud.
Participación ciudadana: un derecho y un deber
Fragmentos del prólogo de la “Guía práctica de orientación al usuario del régimen subsidiado”, por Francisco J. Yepes.
“La participación ciudadana informada es un deber y un derecho de toda persona y una garantía para la equidad y la calidad… El conocimiento es un mediador importante del poder y la participación ciudadana necesita de él para fortalecer y consolidar su poder.
No se puede ser eficaz en la participación en el sistema de salud en sus diversas instancias -asociaciones de usuarios, Copacos, juntas directivas de ESE, asambleas comunales, veedurías ciudadanas, etc.-, si no se entienden las normas y se desconocen los derechos ciudadanos y las herramientas e instrumentos de ley para hacerlos una realidad. Es nuestra obligación capacitarnos para ejercer nuestra ciudadanía y es nuestro derecho ser capacitados y que se nos faciliten las herramientas para su pleno ejercicio”.

Con la preparación y creación de la Mesade Trabajo en salud, se buscó dejar un espacio abierto de interlocución entre los actores del sistema de salud, articulado con los existentes, con el fin de propiciar la identificación de problemas de cobertura, acceso, calidad y participación en el sistema de salud, acciones a corto y mediano plazo para solucionarlos, los responsables y los plazos en el cumplimiento para la solución. La Mesa es un nuevo espacio que no reemplaza los existentes sino que busca articularse con ellos, como un espacio permanente donde se enfocan problemas a resolver a corto y mediano plazo, para luego abordar problemáticas con más profundidad. Algo positivo fue el logro del compromiso de diversas instituciones con la realización de las próximas actividades de las Mesas de Trabajo en Salud, que demandan financiación y logística dada la falta de recursos para mantenerlas funcionando.
Masificar la experiencia
Luego del proyecto piloto en los 4 casos específicos con muestras muy pequeñas de 70 personas, la idea es masificar la experiencia en todos los municipios de La Guajira; ya se contactaron autoridades e instancias decisorias de salud a nivel local, se les presentaron los materiales y la experiencia, y se está a la espera de sus propuestas. Desde el proyecto se puede brindar asesoría y capacitación de multiplicadores locales, tanto de usuarios del régimen subsidiado como de agentes del mismo; por ejemplo, en el Hospital San José de Maicao se capacitaría a los usuarios del régimen subsidiado del hospital, para que luego conformen una alianza de usuarios debidamente ilustrados en el tema. Lo ideal es formar capacitadores locales, talleristas guajiros que en un año puedan capacitar unos 15.000 usuarios del régimen subsidiado, algo que sería de mucho impacto en la región; asimismo, la experiencia podría replicarse en cualquier región del país, dada la flexibilidad de la metodología desarrollada en este proyecto realizado en La Guajira.
 
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