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Inadecuado control a
precios de medicamentos
amenaza funcionamiento de
hospitales de tercer nivel
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| Juan
Carlos Giraldo Salinas, MD. - Profesor Universitario elpulso@elhospital.org.co |
La Circular
04 de la Comisión Nacional de Precios de Medicamentos,
que rige desde el pasado 1º de junio, fijó los valores
máximos de recobro para 25 medicamentos no incluidos
en el Plan Obligatorio de Salud (No-POS), utilizados en su mayoría
en hospitales de alta complejidad: estos precios son iguales
o inferiores a los precios actuales de adquisición.
Este control de precios desconoce los costos de funcionamiento
de los hospitales de tercer nivel de complejidad, que para poder
prestar un adecuado servicio farmacéutico requieren,
entre otros: tener un |
adecuado número
de medicamentos de manera permanente para la atención
oportuna de los pacientes, lo que representa un alto costo de
inventario; tener una bodega con adecuaciones especiales para
cumplir las exigentes normas de conservación y preparación
de los medicamentos (neveras, controles de humedad, etc.); manejos
y controles administrativos para vigilar vencimientos, adecuado
despacho, empaque y entrega a las diferentes áreas del
hospital; un grupo de químicos farmacéuticos y
médicos especialistas que conforman un equipo de vigilancia
farmacológica para la evaluación permanente de
efectos adversos, fallos terapéuticos, interacciones
medicamentosas, etc.
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Adicional
a todo lo anterior, en los hospitales de tercer nivel se requiere
de aplicativos informáticos para la solicitud, despacho
y control de medicamentos; trámites para la validación
y cobro que implican los medicamentos No-POS, con formatos,
envíos, respuesta y toda una administración de
la justificación, que implican una serie de aspectos
engorrosos que muchas veces impiden el cobro de ellos; además,
un gran número de personas involucradas en el almacenamiento,
despacho, aplicación, etc.
Sumado a todo lo mencionado, están los gastos de vigilancia
para evitar robos y adulteraciones; los gastos de aseo, agua,
energía y los costos de todas las políticas de
seguridad en la atención de los pacientes, dado que son
estos hospitales los que han alcanzado con esfuerzo las certificaciones
de acreditación, haciendo grandes inversiones en un loable
propósito como es trabajar con calidad en salud.
Bajo este panorama de no poder cubrir los costos de funcionamiento
de un servicio farmacéutico intra-hospitalario y no poder
obtener una utilidad justa que permita en el tiempo la renovación
de equipos, pagar especialistas, mejorar los procesos, la infraestructura
física, etc., el Estado colombiano con este tipo de medidas
condena a los hospitales de tercer nivel a pérdidas,
con el consecuente deterioro de la calidad y la imposibilidad
de ofrecer servicios de salud de clase mundial, y en fin, al
cierre de las instituciones en detrimento de la población
en general.
Es cierto que uno de los mayores problemas actuales del sistema
de salud es el recobro de lo No-POS, derivado de las sentencias
de la Corte Constitucional que privilegian el bien individual
sobre el bien común, sin considerar aspectos relacionados
como la racionalidad, la equidad, el costo beneficio, entre
otros. Pero la solución a este problema no es acabar
con los hospitales: se deben buscar alternativas de solución
que no afecten los centros de atención y se debe proceder
a castigar a aquellos en los cuales se evidencien valores de
abuso en la comercialización de medicamentos e insumos. |
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