 |
|
|
 |
|
|
 |
|
 |
¿Murió
Ricaurte en átomos volando o de un balazo?
¿Falleció Bolívar de tisis o envenenado
con arsénico? ¿Entregó Bolívar a
Miranda por traidor o por celos? En búsqueda de la verdad
o de mentiras más creíbles que la crónica
oficial sobre las muertes de nuestros próceres, EL PULSO
viajó por el oscuro túnel de la historia patria
y entrevistó a varios de sus protagonistas,
incluyendo a los propios muertos.
En Nueva Granada, nuestro corresponsal de guerra,
el general francés Louis Perú de Lacroix, edecán
de Bolívar, escribió el polémico Diario
de Bucaramanga (abril-junio de 1828), cuando el Libertador
seguía de cerca la Convención de Ocaña
que definía el futuro político de la Unión.
Una de sus herejías alude a las muertes de
Ricaurte y Girardot (ver recuadro Ocioso lector).
La versión oficial sobre la ejecución del líder
comunero José Antonio Galán, sería legendaria,
de ignorar la crueldad española: ahorcado y descuartizado,
su cabeza se exhibió en Guaduas, la mano derecha en El
Socorro, la izquierda en San Gil, el pie izquierdo en Mogotes
y el derecho en Charalá. A José María Carbonell,
condenado por el Pacificador Morillo, lo ejecutó un verdugo
inepto, quedó colgado vivo, la escolta abrió fuego
contra él y los tiros incendiaron sus ropas.
A Simón Bolívar y Francisco Miranda, unidos por
la guerra, los desunen celos, y traiciones propias y ajenas.
Bolívar, sólo buen espadachín, pagó
su impericia militar ante al avezado Miranda -veterano de las
huestes napoleónicas y de la Independencia de Estados
Unidos- al perder el fortín de Puerto Cabello y fugarse
los presos españoles, por confiar en oficiales traidores.
Enviado especial a Puerto Cabello (Venezuela), el gran escritor
Emil Ludwig: Aquí, cuando debía custodiar
el fuerte, Bolívar 'se distraía con sus libros
y un poco de música, y hacia la noche paseaba por el
parque, unas veces en busca de fáciles aventuras de amor
'
(Bolívar, Caballero de la gloria y de la libertad).
En Puerto Cabello, ¿qué cara le puso a Miranda?:
¡De gracia -le escribió Bolívar- no
me obligue usted a verle la cara! Yo no soy culpable, pero soy
desgraciado y basta (Ludwig, op. cit).
¿Y cómo actuó Bolívar cuando Miranda
pactó la capitulación ante el general realista
Monteverde, que él vio como prematura e inútil?:
...Estaba aterrado, considerándose a sí
mismo la causa inocente de la derrota (...) Otro testigo afirma
que Bolívar, según su propio relato, quiso matar
a Miranda y que sus compañeros se lo impidieron... Bolívar
y otros dos oficiales dan la orden de arresto. A las tres de
la madrugada, penetran en la habitación de Miranda, de
cuya puerta el comandante había hecho quitar los cerrojos.
¡¿Cómo?! ¡¿Entregó Bolívar
a Miranda, a los españoles?!
Sí, lo enviaron a Puerto Cabello, la fortaleza
perdida por Bolívar, después a Puerto Rico, y
dos años más tarde a una prisión de Cádiz,
de horrenda fama, donde, encadenado al muro, murió al
cabo de otros dos (Ludwig). Su nombre está inscrito
con los de otros 300 generales en el Arco de Triunfo de París,
e irónicamente, junto al de Bolívar en su sepulcro
de Caracas, pero sus cenizas no reposan allí; fue
enterrado por los españoles (Ludwig).
Maestro, ¿tiene esto relación con la muerte del
general Piar? ¿Lo mandó matar Bolívar,
por celos, después de zarpar de Haití en un bergantín
y dos goletas hacia Venezuela? Ni Mariño ni Piar
-dice Ludwig- querían servir a sus órdenes.
Piar lo odiaba desde la prisión de Miranda, apoyó
a sus adversarios políticos, y le fue desleal supuestamente.
Bolívar lo arrestó y fusiló.
Libertador: ¿cómo explica esto?
El general Piar ha sido ejecutado por sus crímenes
de lesa patria, conspiración y deserción,
respondió tajante (Ludwig).
Ustedes hablan con un
cadáver: Nariño
Del mar Caribe pasamos a Villa
de Leyva; nuestro corresponsal, con una nota increíble
pero bonita del historiador oficial José María
Vergara y Vergara, sobre la muerte de Don Antonio Nariño,
cuando llegó en 1823. ¡Adelante profesor!.
Ala, cómo no, Nariño dijo: Ahora estoy tan
bueno, que voy a buscar y señalar el sitio en que quiero
ser enterrado, porque quiero morirme pronto. El 12 de
diciembre, a caballo, se despidió de las gentes que le
preguntaban adónde iba, y él respondía:
Para la eternidad; y no pido órdenes, porque no
se me ocurre qué pueden mandar decir de allá.
También dijo: Qué chasco el que voy a jugar
a los españoles: me voy al cielo, antes que ellos.
Y a sus médicos, mostrando el pulso cesante: He
muerto ya, ustedes hablan con un cadáver. Dícese
que Nariño se sentó en un sillón a las
doce del día a esperar la muerte
que no se hizo
esperar. |
Córdoba,
el niño mimado de la Patria
Separado del Ejército del Sur y temiendo que
éste proclamara rey a Bolívar, el general José
María Córdoba Muñoz capitaneó la
insurrección contra el Libertador en 1829. En Popayán
está el enviado especial de EL PULSO, general Joaquín
Posada Gutiérrez:
Aquí, se informó que Córdoba estaba hablando
y amenazando sin discreción ni precauciones, y todas
sus palabras eran transmitidas por espías al cuartel
general, acabando de persuadir al Libertador de que le era infiel
(Memorias Histórico Políticas).
¿Qué piensa, general Bolívar?
|
 |
Córdoba
es el único valiente y militar, pero tiene un carácter
duro y absoluto, una soberbia ridícula, una vanidad excesiva,
y sólo es bueno en el campo de batalla; fuera de él
es peligroso (De Lacroix).
Habría un complot extranjero detrás de la revolución
de Córdoba. El Ministro de Guerra, Rafael Urdaneta, reveló
que el encargado de negocios de Méjico Torrens, el cónsul
general británico Henderson y el ex ministro de Estados
Unidos Harrison, conocían la conspiración y mantenían
correspondencia y juntas clandestinas con el Héroe de
Ayacucho; ello les valió la expulsión por indebida
injerencia en los negocios internos del país. Pero
vamos al sitio de los hechos, con los colegas de El Sagitario
de Antioquia
Aquí, Hacienda de El Santuario, oriente antioqueño.
¡Atención! Menos de 400 reclutas sin la menor
disciplina, enfrentaron a mil veteranos. Su jefe
solo, que no conoció jamás medio entre la victoria
y la muerte, combatió como un león en medio de
mil enemigos, hasta que traspasado de heridas, exhausto de sangre
y no pudiendo mantenerse ya en pie, fue a caer a una casa que
había allí inmediata
(...) La casa
estaba rodeada, y el ilustre general entre sus manos; lo hallaron
tendido en unas varas nadando en sangre e inerme, porque agotadas
las fuerzas, su brazo no podía ya empuñar la espada
tantas veces vencedora. En esta situación el héroe
de Pichincha y Ayacucho, el terror de los enemigos de América,
la esperanza y la gloria de su patria, fue vilmente asesinado
a sablazos por un infame extranjero... (El Sagitario de
Antioquia No. 5).
El jefe del ejército oficial, general Daniel Florencio
O´Leary, dijo que él prodigó a Córdoba
moribundo, y a los demás heridos, cuantos auxilios y
consuelos pudo; pero ya Córdoba estaba expirando.
El asesino, Ruperto Hand, a quien O´Leary destituyó
y llamó hombre de la ínfima plebe de Irlanda,
dijo que obró así para que el herido no
penara más, terminando su agonía.
El ocaso de Bolívar
8 de mayo de 1830, en Honda, a orillas del río
Gualí, el corresponsal, Joaquín Posada, dialoga
con Bolívar, a punto de emprender el viaje hacia la muerte.
Recuerde vuestra excelencia que Alejandro Magno murió
en la flor de su edad por haberse bañado estando acalorado...
Cuando Alejandro se bañó acalenturado -repuso
el Libertador- estaba en el apogeo de su gloria: yo no corro
ya ese peligro (Memorias).
Corresponsal póstumo, el médico de cabecera de
Bolívar, Alejandro Próspero Reverend, emitió
33 boletines sobre la evolución de su enfermedad terminal
(más completos que los partes médicos
de hoy). El número 1 dice que llegó en silla de
brazos, cuerpo muy flaco y extenuado; inquietud de ánimo
constante. La voz ronca, una tos profunda con esputos viscosos
y de color verdoso. El pulso igual pero comprimido. La digestión
laboriosa. El 33 reza: Desde las ocho hasta la una
del día que ha fallecido S. E. El Libertador, todos los
síntomas han señalado más y más
la proximidad de la muerte. Respiración anhelosa, pulso
apenas sensible, cara hipocrática, supresión total
de orines, etc. A las doce empezó el ronquido, y a la
una en punto expiró el Excelentísimo Señor
Libertador, después de una agonía larga pero tranquila.
Paul Auwaerter, investigador de la Escuela de Medicina de la
Universidad Johns Hopkins de Maryland, dijo que estos signos
y síntomas apuntan a envenenamiento crónico y
lento con arsénico, que Bolívar ingirió
como remedio para dolores de cabeza, debilitamiento, hemorroides
y pérdida crónica de conciencia.
Tras la autopsia, practicada el 17 de diciembre de 1830 a las
cuatro de la tarde, en presencia de los generales Mariano Montilla
y José Laurencio Silva, en la Quinta de San Pedro Alejandrino,
se dictaminó que Bolívar murió por un
catarro pulmonar que habiendo sido descuidado pasó al
estado crónico y consecutivamente degeneró en
tisis tuberculosa, y sólo fueron causas secundarias
las complicaciones posteriores. Reverend lo embalsamó,
por estar enfermo el único boticario de la ciudad y le
puso una camisa del general Silva, pues la única de Bolívar
estaba rota. Así, casi desnudo quedó su cuerpo,
como su historia que sólo el tiempo revelará por
completo. |
| |
|
OCIOSO
LECTOR
|
|
Ricaurte murió
a balazos: Bolívar
|
 |
Bolívar
mitificó y luego desmitificó las muertes de Atanasio
Girardot y Antonio Ricaurte: Ya desde el año 13,
en que meditaba la unión de Nueva Granada y Venezuela,
mi política tendía a hacerme valer y querer de
los granadinos... Sobre su decreto dado en Valencia, a
30 de septiembre de 1813, para honrar la memoria del coronel
Girardot, Bolívar dijo: Fue un bravo seguramente;
murió como un valiente en el campo del honor, en Bárbula
y como había combatido en Palacé, pero ese es
el deber de todo militar, y sin un motivo político tal
como el que me movía, no hubiera dado el decreto mencionado.
Ricaurte, otro granadino, figura en la historia como un mártir
voluntario de la libertad, como un héroe que sacrificó
su vida para salvar las de sus compañeros y sembrar el
espanto en medio de los enemigos, pero su muerte no fue como
aparece, no se hizo saltar con un barril de pólvora en
la casa de San Mateo, que había defendido con valor;
yo soy el autor del cuento, lo hice para entusiasmar mis soldados,
para atemorizar a los enemigos y dar la más alta idea
de los militares granadinos. |
|
Ricaurte murió el 25 de marzo del año 14 en la
bajada de San Mateo, retirándose con los suyos; murió
de un balazo y un lanzazo, y lo encontré en dicha bajada
tendido boca abajo, ya muerto y las espaldas quemadas por el
sol» (Perú De Lacroix, Diario de Bucaramanga). |
 |
Suicidio
de De Lacroix
Perú De Lacroix, derrotado en la Revolución
de las Reformas (1835), fue expulsado de Venezuela. Destruido
física y moralmente, se suicidó en París
en 1837. Esta es su esquela póstuma: Cincuenta
y siete años, una nueva caída política,
separado de mi mujer y de mis hijos hace seis años, sin
esperanzas de reunirme a ellos, sin fortuna, sin estado, la
realidad de la miseria ya presente, y la perspectiva de sus
inseparables compañeras, la humillación y la ignominia,
son los motivos que me determinan a abreviar mis días,
convencido, por otra parte, de que hay más valor en darse
la muerte que en dejarse degradar.... |
| |
| |
|
¿Kómo
ce dise?
|
|
Bobos
y bobas
El mundo moderno es rico
en modas ridículas y en gramáticas arbitrarias,
que pretenden corregir la plana a la Real Academia Española.
Una de tales modas, con carácter impositivo, que nadie
se atreve a infringir so pena de ser considerado machista
o culpable de violencia de género, es la
de todos y todas, bienvenidos y bienvenidas,
niños y niñas, servidores
y servidoras.
La Nueva Gramática de la Lengua Española es
clara y tajante en su dictamen: No se puede confundir género
con sexo, son conceptos independientes. El género es
propiedad inherente de los nombres y pronombres con efecto
en la concordancia con los adjetivos. El sexo se aplica a
las personas como tales; por ello, es incorrecta la expresión
violencia de género. Lo correcto es violencia
sexual, violencia doméstica o violencia intrafamiliar,
según el caso. La Real Academia estima que las expresiones
ciudadanos y ciudadanas, niños y
niñas son circunloquios innecesarios, utilizaciones
redundantes del masculino y el femenino, uso empobrecedor,
artificioso y ridículo, al decir de un académico.
Esto contradice el criterio básico de toda lengua:
economía y simplificación. El género
común, que abarca masculino y femenino, evita pérdida
de tiempo. Ni las inequidades sociales y sexuales, ni la violencia
terminarán, al corregir el trato verbal. Este
pueblo me honra con los labios pero su corazón anda
lejos de mí, dijo Jesús.
|
| |
|
|
|
 |
|
|
|