MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 11    No. 142  JULIO DEL AÑO 2010    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co






 

 


Se busca propuesta
para manejar lo No-POS

Hernando Guzmán Paniagua Periodista - elpulso@elhospital.org.co
El sistema de salud necesita una formula para manejar lo No-POS en Colombia: la propuesta está por construir, en un ejercicio de todo el país, dentro del derecho, ajustada a la viabilidad financiera y dando un vuelco al manejo de los recursos. En estos criterios generales coinciden los expertos acerca del asunto, real quebradero de cabeza para el sector salud.
Problema de gestión
y control de recursos
“El problema de lo No-POS no es de ahora sino de hace rato, radica en que se fue muy laxo, faltó mayor regulación e intervención del Estado en materia de medicamentos”, expresó el consultor independiente, Gilberto Barón. “Ese rubro -dijo- implica más o menos 40% de los faltantes en la cuenta del contributivo. Muy recientemente se adoptaron medidas, cuando el problema ya estaba muy complicado (según el saldo actual de la cuenta, en unos dos meses prácticamente se agotarán los recursos). Primero: ¿por qué se tardó tanto tiempo en tomarlas? Segundo: son medidas improvisadas y aparentemente no bien estudiadas por la fuerza misma de la situación, no es posible saber su impacto.
Para Acoes (Asociación Colombiana de Economía de la Salud), el problema actual financiero alrededor de lo No-POS es más de ordenamiento de caja, no estamos de acuerdo con planteamientos como los de Acemi y otros grupos, sobre un déficit estructural de unos $8.2 billones, ni con la misma argumentación que justificó la emergencia social: un supuesto colapso financiero del sistema. Los recursos están ahí: si hay control de gastos en los recobros por medicamentos, con seguridad se resuelve buena parte del problema, y con unos $3 billones se garantizaría la sostenibilidad del sistema. Las importaciones paralelas y la libertad regulada pueden servir, pero en este momento no hay argumentos de peso para saber su impacto”.
Anotó: “Nuestro gasto en salud es más o menos de 8%, por encima del promedio de América Latina, pero no sabemos qué tan eficiente es ese gasto y con absoluta seguridad no está llegando adonde debe llegar: bastaría ver ese impacto en términos del estado de salud de la población para comprobarlo. Hay una contradicción flagrante: estamos gastando, pero ni la Supersalud ni el Ministerio ni nadie del sector público habilitan estudios para saber adónde van esos recursos; y hay todo un ademán en pro de más recursos para financiar el hueco. Según cálculos muy tentativos de Fedesarrollo, por corrupción o desviación, cerca de $1 billón no llega a la atención en salud de la población; así, no tendrían ningún sentido todos los esfuerzos para aumentar impuestos, ni más arbitrios fiscales para controlar estos recursos que se pierden. Es un problema de gestión, supervisión, inspección y vigilancia del sistema, de diseñar y aplicar mecanismos que hagan eficiente los controles y la revisión de cuentas. Hay otra contradicción entre insuficiencia de recursos financieros del sistema y gran cantidad de dinero de alguna manera congelada en el Fosyga, pero no disponible, producto de decisiones de inversiones en títulos, muchas de ellos de mediano y corto plazo, sujeta a un proceso presupuestal con cierta inflexibilidad en su manejo. Se ha discutido la posibilidad de transferir esos recursos para atender exigencias de corto plazo, pero hay muchos factores que no se pueden modificar mientras no haya un cambio en la reglamentación de los flujos. Se necesita es una reingeniería del sistema hacia algo más funcional, porque sacar plata de un bolsillo para otro, es como un llenar un barril sin fondo”.
Por un POS universal y creciente: ACOES
“Lo No-POS no se puede aislar del sueño consignado en la Ley 100/93 como parte del desarrollo de la Constitución: toda la población cubierta por el mismo plan de beneficios”, planteó el vicerrector de Investigación de la Universidad de Antioquia y presidente de la Asociación Colombiana de Economía de la Salud (Acoes), Jairo Humberto Restrepo. Dijo: “Entre todos debemos garantizar que 100% de la población esté afiliada y además todos tengamos acceso al mismo POS y que sea creciente en el tiempo, en la medida en que las condiciones económicas del país, la tecnología, etc., permitan ampliarlo”.
Explicó: “Los hechos que siguieron a la emergencia social y a la Sentencia T-760/08 de la Corte Constitucional, en cierto sentido reivindican la Ley 100. El problema es que la demanda de las prestaciones No-POS, en cierto sentido ha desafiado la sostenibilidad del sistema. Para Acoes, frente al conjunto muy abstracto de las prestaciones No-POS que pueden significar hasta $3 billones este año, nuestros reparos advierten que la cifra puede ser mucho menor. El primer reparo es que muchas prestaciones por las cuales se está pagando, no tienen un criterio claro en materia de evidencia científica, costo-efectividad, impacto social y económico; aunque no hay cifras exactas, se habla del abuso que cometen muchas personas, incluso las más cercanas al sector de la salud, bien desde las EPS y desde las IPS, que conocedoras del modus operandi a través de los Comités Técnico-Científicos, acceden a una serie de prestaciones. No olvidemos que éstas son asignadas en 80% a población del régimen contributivo y muy seguramente en este grupo tiene mayor peso la población de mayores ingresos. Esto significa que el mecanismo del No-POS, defendido por algunos como un derecho en abstracto, desafía la sostenibilidad del sistema, profundiza la desigualdad entre la población y, sin darnos cuenta, termina protegiendo intereses de la industria farmacéutica o de proveedores de servicios de salud, los que finalmente reciben los ingresos, al no garantizar la vida de las personas”.
Anotó: “La sensación, objeto de un análisis más profundo, es que la cifra real que el país podría asignar para cubrir prestaciones No-POS, podría ser menor. ¿Qué tanto? No sabemos, pero sí requiere una voluntad grande, un ejercicio con transparencia que revele el monto, dados criterios de costo-efectividad, de evidencia científica, de necesidad real de la atención, etc. Con la emergencia social, el gobierno tomó un camino equivocado, propuesta simplista: sacar lo No-POS del sistema, crear un sistema paralelo para lo No-POS, asignando recursos nuevos, el incremento del IVA a la cerveza, entre otros, y que durante el año se financie lo que alcance. Por fortuna, al caer los decretos de emergencia social, el gobierno abandonó esa opción”.
Restrepo es partidario de reglamentar el mecanismo para aportar servicios no cubiertos en el POS y que aportan a la calidad de vida de las personas, con el aporte de la comunidad científica, asociaciones de usuarios o de pacientes y de “que el gobierno haga lo que nunca ha hecho”: reglamentar y ser más estricto al autorizar esas prestaciones y buscar cómo aceptar, en el marco del derecho, unas limitaciones justas.
Explicó: “La Corte Constitucional dijo qué se debió hacer hace tiempo y planteó al gobierno definir un mecanismo para asignar lo No-POS, admite que no hay derechos absolutos. Hay que realizar una asignación prioritaria: no garantizar que todos recibirán todo, pero sí definir dentro del derecho y de la ética médica y social, cuándo un paciente en ciertas condiciones puede recibir medicamentos y tratamientos no incluidos en el POS, cuyo acceso le dará mejor calidad de vida. El nuevo gobierno puede ser una buena oportunidad para dejar el asunto muy claro. Una de las propuestas de Acoes dice que es posible en el régimen contributivo ampliar el POS, pues cada año queda un superávit de recursos luego del ejercicio de la compensación. El problema es que ese superávit es completamente absorbido por las prestaciones No-POS”.
Advirtió el presidente de Acoes: “No soy partidario de liberar parte considerable de los recursos del Fosyga para atender lo No-POS: se resuelve el problema de un año, pero el hueco sigue. Cualquier cosa No-POS que el médico tratante o el Comité Técnico-Científico autorice, finalmente entra y ahí empiezan los tratamientos injustos, al dar prestaciones costosas con poco impacto en la salud y la calidad de vida de las personas. En la Subcuenta de compensación es apropiado tener un saldo que permita cubrir el déficit en ciertos años, como pasa ahora, pero se necesitan cálculos técnicos del saldo adecuado. En el régimen subsidiado -donde puede haber un mayor saldo-, sí se pueden desembolsar más recursos para ampliar cobertura, previo análisis del saldo apropiado; siempre debe haber un saldo, la pregunta que surge es: ¿qué tanto?”.
Por un acuerdo social sobre lo No-POS
“Lo primero que hay que aclarar es que no se ha llegado a un consenso en el alcance de la Sentencia T-760, sobre si podría en algún momento permitirse racionar servicios de salud”, conceptuó la investigadora Diana Pinto. Agregó: “Pareciera que la Corte dejase la puerta para que, no importa cuál sea la intervención que pida una persona, de alguna manera se la tiene que dar. Hasta que no se pueda implementar por vía judicial un mecanismo para controlar lo No-POS, nada se puede hacer. Definitivamente, hay que lograr un consenso sobre el alcance de la sentencia T-760 y si el gobierno entrante lo estima pertinente, llegar a una ley estatutaria para modificar todos los aspectos judiciales que pueden ser impedimento para diseñar una política de lo No-POS”.
Complementó que luego hay que crear un mecanismo explícito para manejar lo No-POS, evaluar muchas intervenciones, caso por caso, con el criterio de qué se financia o no. “Los recursos nunca serán suficientes, siempre faltará plata. Si seguimos inyectándole recursos a lo No-POS, no tiene sentido tener un POS, pues no hay límites; y si se decide ponerlo, es difícil definir la suma máxima disponible para ello, realmente sería arbitrario. Habría alternativas como observar cuál fue la tendencia histórica, el mínimo y el máximo y sacar un promedio, y decir: no financiamos más de esto. No hay escapatoria, siempre habrá algo no cubierto, la tecnología avanza e independiente de que uno coja el plan más generoso o el más pequeño, siempre existirá lo No-POS. Hay que definir unos criterios de cómo manejarlo. Hago énfasis en que el manejo de lo No-POS, es muy espinoso. Ni al gobierno, ni a la gente ni a nadie le gusta oír que se va a hacer un racionamiento de servicios, pero hay que hacerlo. Ya es hora de hablar a calzón quitao, de ventilar el asunto y buscar un acuerdo social al respecto, es un punto que se ha dilatado y para el gobierno electo, definitivamente debe ser una prioridad que se debe de hablar en forma transparente”, concluyó Diana Pinto.
 
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