MEDELLÍN,   COLOMBIA,   SURAMÉRICA    AÑO 11    No. 141 JUNIO DEL AÑO 2010    ISSN 0124-4388      elpulso@elhospital.org.co


Vacíos post emergencia
social, dificultan contratos
con hospitales públicos

Juan Carlos Arboleda Z. - Periodista - elpulso@elhospital.org.co

Al cierre de mayo pasado los hospitales públicos del país no habían podido concluir las negociaciones con las EPS subsidiadas (EPS-S), pese a que la fecha reglamentaria para suscribir contratos era 1º de abril. Aunque la situación podría parecer igual a la de años anteriores, esta vez la presión indebida generada por varias EPS-S se basa en los vacíos posteriores a la declaración de inexequibilidad de la emergencia social, aprovechados para imponer condiciones onerosas a los hospitales públicos que ponen en riesgo su sostenibilidad financiera, advirtió la doctora Olga Lucia Zuluaga, directora de Acesi.
Un elemento clave para frenar la negociación, son los giros directos que alcanzó a ejecutar el Ministerio de la Protección Social bajo la emergencia social y que tuvieron como soporte la información suministrada por las EPS-S, la cual fue amañada y redujo la llegada de recursos a los hospitales, afirma la doctora Zuluaga, ya que no se habrían reportado los porcentajes reales de la contratación por cápita.
Ahora, ante la necesidad de firmar los contratos, las EPS-S estarían utilizando su giro completo como  medida  de  presión  para  disminuir  los

porcentajes de contratación antes pactados, generando mayores dificultades financieras a los hospitales. “Las propuestas de muchas EPS-S no están acordes ni con la realidad ni con los costos que las Empresas Sociales del Estado (ESE) manejan, además de que algunas aseguradoras argumentan la falta de contratos en la inexistencia de lineamientos del Ministerio para la contratación con entes territoriales; sin embargo, esto no es un requisito para el contrato entre las EPS-S y las ESE”, aseguró la directora de Acesi.
Giros directos a medias
El instructivo del Ministerio de la Protección Social ordenaba a las EPS-S reportar los nuevos contratos concertados y legalizados que empezarían en abril; de lo contrario, se pedía que reportaran el valor que venían pagando bajo la modalidad de capitación. Sin embargo, según Acesi, un buen número de EPS-S sólo reportó valores equivalentes a 10 o 20% de lo que realmente venían recibiendo por capitación; de ahí que de los giros del patrimonio autónomo para la vigencia abril-mayo, llegó a los hospitales un 80% menos de lo que venían recibiendo en sus contratos de capitación.
El doctor Manuel Alfonso González, director de Aesetol, gremio de hospitales públicos en el Tolima, ratificó la incongruencia de la información reportada por las EPS-S y denunció incluso mala fe: “En nuestro departamento las EPS-S supeditaron la contratación y los problemas de cartera por giros directos a la firma de contratos en condiciones lesivas y que afectan el patrimonio de las ESE, porque nos pondrían a trabajar a pérdida. Las aseguradoras reportaron un valor de cero para los contratos de capitación, enviaron esa información al Ministerio y éste simplemente les transfirió todos los recursos; ahora ellas tienen la totalidad de los giros directos y supeditan su transferencia a la firma de contratos bajo las condiciones que quieran imponer. Esta situación fue puesta en conocimiento de la Supersalud, del Ministerio, Contraloría y Procuraduría, y estamos considerando la posibilidad de actuar legalmente, puesto que las EPS-S estarían incurriendo en un delito de índole penal: ocultamiento de información vital para el sistema, dado que no solo escondieron información sino que están utilizando unos recursos que por norma eran para los prestadores, y ahora los usan como presión para lograr los contratos que quieren”.
Competencia de los alcaldes: en el limbo
Los 122 hospitales asociados de Aesa en Antioquia, señalan que por la lentitud en la negociación con las EPS-S, está en duda el que a partir del 1º de junio próximo sigan prestando servicios por falta de contratos. “Las EPS-S tratan de imponer condiciones muy difíciles de aceptar, tarifas pírricas que no sufragan costos operativos; además hay incertidumbre por la falta de contratos de aseguramiento con los entes municipales en el régimen subsidiado, por lo que no hay forma de pedir auditoría ni interventoría de entes de control y menos de los municipios”, afirmó Luis Alberto Martínez, director de Aesa.
Las dificultades en Antioquia aumentan por la casi imposibilidad de remitir pacientes, debido a la deuda de las aseguradoras con la red de mediana y alta complejidad. Para el doctor Martínez, la declaratoria de inexequibilidad de la emergencia social afectó a toda la red pública, dado que no hay quien garantice la atención en salud de la población por la falta de contratos entre EPS-S y municipios, lo que deja en el aire la competencia de los alcaldes: “Se supone que lo vigente es el Acuerdo 415 del Consejo de Seguridad Social en Salud que mantiene vivos los contratos de aseguramiento, pero ahora se presenta esta incongruencia en el sistema y no se define claramente cuáles son los recursos que deben llegar a cada alcaldía para que generen sus disponibilidades presupuestales y poder contratar. Este es un problema de forma y no se ve voluntad ni del Ministerio ni de los entes de control para aclarar la situación, evidenciando la desregulación en el sistema”.
La situación tiene otro bemol, y es que si bien los hospitales continúan prestando servicios a la población afiliada pese a la falta de contratos, ello podría acarrear sanciones a los gerentes por las Contralorías: “Este es uno de los grandes choques generados al tratar de garantizar la atención en salud como derecho fundamental, pero poniéndolo al libre mercado; si la función del Estado es brindar atención oportuna, eficiente y de calidad en salud, no habría que hacer contratos, éstos aparecen cuando la salud se convierte en mercancía que se compra y se vende. El argumento de cualquier gerente es que tiene que atender su población, y que por ser la salud un derecho fundamental no se puede suspender, pero desde la óptica administrativa cualquier ente de control tiene un buen caldo de cultivo para sancionar. La falta de regulación, vigilancia y control hace pensar en la necesidad de un cambio radical del sistema y cuestionar si realmente el aseguramiento le aporta al sistema”, explicó el director de Aesa.
¿Quien pagará por Calisalud?
En el Valle tampoco hay claridad contractual, denuncia la doctora Luz Deiby Jiménez, directora de Asohosval: “Alrededor del 80% de hospitales están sin contrato con las EPS-S, pero el problema es más grave con Calisalud, ya que después del anuncio de su liquidación no hay claridad sobre $18.000 millones que le adeudaba a la red pública hasta el 31 de marzo. Igual que en el resto del país, los giros directos que según el Ministerio aliviarían la situación de los hospitales, no han llegado a la totalidad de las ESE por los problemas en la información suministrada por las EPS-S; y aunque ningún hospital dejó de prestar servicios, no hay claridad del rumbo que tomará la facturación de los hospitales y se demuestre que sí se hicieron acciones de salud”. Actualmente la facturación se hace contra las entidades a las que pertenecen los usuarios, pero al no haber contratos, la realidad de pago se reviste de un gran interrogante.
UPC en discusión
En Santander, Nancy Cañón, directora de Asehisan, señala que además de las dificultades del resto del país, en su departamento hay una discrepancia en el valor de la UPC: “Las aseguradoras no están reconociendo el valor de la UPC definido en el Acuerdo 11 y ratificado en el 15 de la CRES, y se basan en el Acuerdo 9 argumentando que éste subió la UPC al primer nivel de atención, y que el Acuerdo 11 era una UPC para el segundo y tercer nivel de atención hasta los 18 años. Esto no es verdad porque el Acuerdo 15 de la CRES ratifica que el valor de la UPC en el Acuerdo 11 es para todos los usuarios del sistema.
Realmente lo que ellos buscan es disminuirnos el valor de la UPC; si a 31 de mayo no se logró terminar la negociación, suspendemos servicios en la red”.
Para Acesi, la solución a la actual crisis estaría en que los órganos de control actúen: “Las normas están, pero mientras no haya vigilancia y control, las aseguradoras continuarán infringiendo la norma sin que pase nada”, señaló Olga Lucia Zuluaga.
El paradigma de la contradicción
Un ejemplo de la caótica situación se da en Medellín. Metrosalud suspendió el 22 de mayo la atención de segundo nivel a los afiliados de Caprecom, y anunció que de no llegar a un acuerdo antes del 1° de junio, suspendería el resto de servicios. Pero la historia es más compleja: Caprecom con 418.653 afiliados en la ciudad, adeuda a Metrosalud más de $10.848 millones y en abril cuando se debía firmar la renovación del contrato, la aseguradora le dirigió una carta de intención a Metrosalud sobre la cual se basó la ESE para seguir atendiendo los afiliados mientras cursaban las negociaciones. Simultáneamente, la oficina regional de la EPS-S no recibía las facturas de servicios prestados por Metrosalud, aduciendo falta de contrato, pero las propuestas de Metrosalud para nuevas reuniones eran canceladas sistemáticamente por la EPS-S, generando riesgo financiero para la ESE. Sin embargo, solo 3 días después del anuncio de suspensión de servicios y de que la Personería de Medellín manifestara su preocupación y un seguimiento exhaustivo al tema, Caprecom firmó el nuevo contrato. Surgen muchas preguntas: ¿Es necesario que los prestadores suspendan servicios para lograr la firma de los contratos? ¿La solución se dio por el peso de Metrosalud como gran prestador, o tal diligencia se daría en municipios pequeños ante la presión de suspender servicios? .

 
 
 







 



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