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El mismo gobierno en la declaratoria de emergencia social
(decreto 4975/09), reconoció: Que si bien la
Ley 1122 de 2007 contiene una serie de avances en la organización
del Sistema General de Seguridad Social en Salud tanto en
la racionalidad de la definición de los planes de
beneficios, la financiación, el flujo de recursos,
la prestación de los servicios, la protección
de los afiliados y la inspección, vigilancia y control,
las medidas que se han desarrollado en virtud de la misma,
han resultado insuficientes. (Bien vale recordar que
poco después de la expedición de la Ley 1122/07,
en EL PULSO se advirtió que ésta no pasaba
de ser Balanceo, ajuste y pintura. Faltó la
reparación).
Además, el gobierno en el decreto 4975 también
reconoció: Que las medidas de carácter
administrativo adoptadas por el gobierno nacional y otras
autoridades en ejercicio de sus facultades ordinarias, se
han revelado insuficientes para conjurar la crisis que atraviesa
el sector salud, lo cual amenaza con perturbar grave e inminentemente
el orden social.
Luego, la Corte Constitucional al declarar inexequible la
emergencia social, reiteró: Para la Corte,
no se aprecia la existencia de una política permanente,
integral y progresiva de salud que materialice con la mayor
inmediatez posible los dictados constitucionales a favor
de la población colombiana. A lo anterior, se agrega
que las medidas legislativas y administrativas de iniciativa
y expedición del Gobierno son auto calificadas como
insuficientes. Las situaciones que expone muestran, por
el contrario, la existencia de mecanismos ordinarios oportunos
y suficientes para solucionar sustancial e integralmente
la problemática expuesta en el decreto. Incluso,
dado el tiempo que precede en su presentación, ha
debido propenderse por una nueva regulación, como
también hoy puede hacerlo por los conductos de la
normalidad institucional.
La Corte además requirió a la Supersalud,
Procuraduría, Contraloría y Fiscalía,
a adoptar medidas para precaver la dilapidación de
recursos de la salud, al evidenciarse formas de corrupción
que usufructúan recursos públicos del sector.
Y exhortó al gobierno y al Congreso a abordar material
e integralmente la problemática que enfrenta el sistema
de salud. Discusión pública que debe estar
precedida del respeto por los principios democrático,
participativo y pluralista, donde los actores de la salud,
tengan oportunidad de expresarse activa, propositiva y eficazmente.
En esa medida, deben expedirse regulaciones legislativas
estatutarias, orgánicas y ordinarias, como normas
reglamentarias que se requieran para superar definitivamente
esta problemática estructural. Con estas precisiones
y directrices, la Corte orienta los pasos a seguir desde
la institucionalidad, para abordar y procurar resolver la
crisis estructural que agobia el sistema.
También en EL PULSO de febrero pasado, ya se avizoraba:
Colombia no necesita una emergencia social para conjurar
la crisis de la salud, porque vivimos una crisis permanente
del sistema que puede resolverse con los instrumentos legales
y constitucionales vigentes... Ello sin mencionar el ordenamiento
jurídico esencial alrededor de la Constitución,
leyes orgánicas y otras, el amplísimo catálogo
de normas de los ministerios de la Protección Social,
Hacienda y organismos autónomos del Estado.
Como quién dice: Volvemos a estar como al principio.
Sólo que mejor, porque ahora después del debate
nacional que generó la emergencia social, los sectores
académicos y gremiales plantean propuestas de verdadera
reforma al sistema de salud vigente, y hay acopio de iniciativas
para resolver los graves problemas que aquejan al sistema
de salud. A fin de cuentas, la Corte sugiere atender la
crisis estructural y no el cambio de modelo. Entonces como
se dice coloquialmente, tendremos que atenernos al sistema
de salud que tenemos, y proponer los correctivos de fondo
que sean necesarios para enderezarlo.
Ahora queda esperar que el gobierno y el Congreso -tanto
el entrante como el saliente-, atiendan a este clamor y
logren encontrar la salida, antes de que efectivamente colapse
el sistema y ya no tengamos siquiera la posibilidad de echar
pa' tras... Este ya no es sólo un problema
del Ministerio de la Protección Social: Ya es un
asunto de Estado, de toda la ciudadanía, de quienes
encarnarán el nuevo gobierno. Y en justicia, todo
deberá hacerse a la luz de los preceptos constitucionales
y de un reconocimiento de la salud como derecho fundamental.
La otra opción es el desbarrancadero, y ahí
sí perdemos todos.
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