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País
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UNICEF dedicó
su informe Estado Mundial de la Infancia 2009, a
analizar la situación de la salud materna y neonatal
en el mundo, destacando los retos económicos y sociales
que hay que encarar. Dar a luz continúa siendo en todo
el mundo uno de los mayores riesgos para la salud de una mujer:
cada año, más de medio millón de mujeres
mueren por causas relacionadas con el embarazo y el parto, y
casi 4 millones de bebés mueren en sus primeros 28 días
de vida. Millones más sufren incapacidad, enfermedades,
infecciones y lesiones. Se calcula que cada día mueren
casi 1.500 mujeres por complicaciones relacionadas con el embarazo
y el parto.
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Y aunque
existen soluciones rentables que generarían mejoras rápidas,
se requiere dedicación y sentido de urgencia para ponerlas
en práctica. Los esfuerzos frecuentemente chocan con
fuertes barreras, debido en gran medida a la falta de atención
de los derechos de la mujer en el mundo.
Una de cada 7 mujeres que dan a luz en Níger probablemente
morirá por complicaciones del parto. En contraste, para
las madres en Estados Unidos, la probabilidad de perder la vida
en esas circunstancias son 1 en 4.800, y en Irlanda, apenas
1 en 48.000. En Haití, menos de una cuarta parte de las
madres tienen parto institucional. |
Durante su vida,
una mujer de un país en desarrollo tiene 300 veces más
riesgo de morir por causas relacionadas con la maternidad, que
una mujer de un país industrializado. Esta disparidad
constituye la mayor segmentación del mundo en materia
de salud. Esta realizad es injusta e innecesaria, cuando los
estudios indican que cerca del 80% de las muertes serían
evitables si las madres tuvieran acceso a atención básica
en salud. No obstante, los esfuerzos realizados en todo el mundo
para reducir estas muertes han sido menos efectivos que los
realizados en otras áreas del desarrollo humano. Por
ejemplo, aunque el número de muertes de menores de 5
años ha descendido de forma continuada, el número
de muertes maternas sigue siendo de difícil solución.
En todo el mundo, en millones de familias, son las madres quienes
más asumen la labor de velar por la salud, la alimentación,
la educación y la protección de los niños
y niñas. Estos aspectos básicos en muchos casos
se les niegan a ellas mismas, con resultados dramáticos
en un momento tan crucial como el embarazo y el parto.
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La clave
está en realizar intervenciones básicas. El informe
mundial indica que se debe asegurar a las mujeres un mínimo
de cuidados prenatales, personal asistencial cualificado, servicios
obstétricos de emergencia, nutrición adecuada
y cuidados posparto. Se insiste en la necesidad de brindar un
proceso continuo de atención a las mujeres, abarcando
todas las etapas de la salud materna, y también neonatal
e infantil, para aumentar la probabilidad de tener un embarazo
saludable y un bebé sano. Esto debe garantizarse en el
contexto de una mejora de la igualdad de género y a través
de la abolición de las discriminaciones. Dar más
oportunidades de educación a las niñas, las hará
más capaces de tomar decisiones saludables respecto de
su maternidad, así como a comprender mejor los riesgos
y los cuidados que debe seguir. La atención de la salud
materna y obstétrica de las mujeres, influye directamente
en las tasas de supervivencia de los recién nacidos.
Se debe evaluar el significado que las muertes maternas e infantiles
significan para el desarrollo humano, social y económico.
La inversión efectiva en las gestantes y en la infancia,
es la clave para alcanzar el fin de la pobreza y para impulsar
un desarrollo fundamental de los derechos humanos.
jpgq@elhospital.org.co |
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