MEDELLÍN, COLOMBIA, SURAMERICA No. 325 OCTUBRE DEL AÑO 2025 ISNN 0124-4388

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Colombia frente a la malnutrición: obesidad y hambre en aumento

Autor
Por: Katherin Castaño
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La malnutrición suele asociarse, en la mayoría de los casos, con la falta de alimentos; sin embargo, el término abarca tanto la carencia como el exceso. Unicef, la agencia de la ONU dedicada a proteger los derechos de niños, niñas y adolescentes a nivel mundial, reveló que la obesidad infantil superó al bajo peso como la forma más frecuente de malnutrición. En promedio, uno de cada diez niños en el mundo entre 5 y 19 años de edad presenta obesidad. Económicamente, se estima que el costo mundial asociado al sobrepeso y la obesidad superará los cuatro billones de dólares anuales hacia 2035.

De acuerdo con este organismo, hay una brecha entre los ingresos familiares y el costo de una dieta nutritiva. Esa diferencia ha llevado a que los productos ultraprocesados y las bebidas azucaradas reemplacen alimentos básicos como frutas, verduras y proteínas, tanto en países de altos como de bajos ingresos, debido a que suelen costar un 50 % menos que los alimentos saludables.

Por otro lado, el hambre es otro gran problema: en 2024 las Naciones Unidas estimaron que 673 millones de personas padecían hambre, lo que representa el 8,2 % de la población mundial, un incremento de casi 14 millones de personas en comparación con 2023.

Implicaciones en la salud

Los niños con obesidad enfrentan un riesgo mayor de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial y ciertos tipos de cáncer. Además, existen riesgos sobre el desarrollo cognitivo y la salud mental, lo que afecta la calidad de vida a futuro.

Para Gilma Olaya, directora del Departamento de Nutrición y Bioquímica de la Pontificia Universidad Javeriana y doctora en Salud Infantil, la alimentación en los dos primeros años de vida se ha relacionado con la obesidad en la adultez. Olaya afirma que “nos enfrentamos a un problema muy serio porque estamos programando la enfermedad, y el niño que es obeso tiene un mayor riesgo de serlo cuando sea adulto”.

Por su parte, la doctora Gina Pinilla Santana, médica de la Universidad de La Sabana y especialista en nutrición clínica pediátrica de la Universidad de Boston, destaca que “un niño desnutrido atraviesa graves afectaciones en su salud, entre las que están un sistema inmunológico debilitado, retrasos tanto físicos como cognitivos, bajo rendimiento escolar y, en casos severos, la muerte”. De acuerdo con Pinilla, la mortalidad relacionada con la malnutrición es alta y una de las principales causas es un tratamiento inapropiado de nutrientes en niños.

Panorama nacional

En Colombia, esta doble cara del problema se refleja en un alto número de adultos con sobrepeso y obesidad, al tiempo que persisten cifras preocupantes de hambre y desnutrición infantil.

La Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN) reveló que en Colombia uno de cada cuatro niños entre los 5 y 12 años presenta exceso de peso, y cerca del 18 % de los adolescentes está en riesgo de sobrepeso u obesidad.

Mientras tanto, en la Encuesta de Calidad de Vida, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) reveló que al cierre de 2024 cerca de tres millones de colombianos pasaban hambre, lo que equivale al 25,5 % de la población. Aunque la cifra sigue siendo alta, representa una reducción de 0,6 puntos porcentuales frente a 2023; es decir, que hoy 25 de cada 100 hogares aún enfrentan riesgo de inseguridad alimentaria.

El informe también señala que en ese mismo año 17.1 millones de personas estuvieron en riesgo de inseguridad alimentaria, frente a 17.2 millones en 2023. Esto significa que 83.000 personas lograron salir de esta condición, una cifra estadísticamente tímida de un problema que debe ser prioritario.

Si se contrasta con la población total del país, estimada en 52.3 millones de habitantes, los datos muestran que en 2024 alrededor del 32,8 % de los colombianos tuvo dificultades para acceder a una alimentación adecuada.

Geográficamente, Chocó es el departamento donde más creció la inseguridad alimentaria, con un aumento de 17,4 puntos porcentuales, seguido por Córdoba con 17 puntos y Vaupés con 11,7 puntos.

En Medellín

Pese a que desde mayo de 2024 no se han registrado muertes infantiles por desnutrición, según información entregada por la concejala Camila Gaviria, uno de cada diez niños en Medellín presenta signos de desnutrición, un problema vinculado a la pobreza, la desigualdad, el cambio climático y la falta de servicios básicos.

La situación se refleja también en los hogares: más de 200.000 familias están en riesgo de inseguridad alimentaria, especialmente en territorios con alta vulnerabilidad económica. Para enfrentar este desafío, el Plan de Desarrollo 2024–2027 incluye la estrategia público-privada “Medellín Cero Hambre”, que busca mitigar los impactos del hambre en la ciudad.

A estas acciones se suma el programa Buen Comienzo, según el Concejo de Medellín que en 2024 entregó 48.000 paquetes alimentarios y 144.040 raciones nutricionales. Gracias a estas intervenciones, la ciudad logró reducir en 90 % los casos de desnutrición aguda y movilizó a más de 114.000 personas, con el apoyo de la Fundación Éxito.

Legislación

El 19 de agosto de 2025 la Presidencia de la República sancionó la Ley 2536, que busca combatir el hambre y el desperdicio de alimentos en Colombia. Se trata de una iniciativa liderada por el senador Jorge Benedetti, de Cambio Radical. La norma busca reducir el desperdicio, garantizar el derecho a la alimentación y proteger a las poblaciones más vulnerables del país.

Según Benedetti, en Colombia hay suficiente comida, pero se necesita voluntad para que llegue a las mesas de quienes más la necesitan. El senador también denunció que cada año se desperdician más de nueve millones de toneladas de alimentos en el país, mientras que el 11,5 % de la población vive en pobreza extrema.

El documento de ley estipula que los alimentos incautados dejen de ser destruidos y sean donados a las poblaciones vulnerables. El año pasado, por ejemplo, se quemaron más de 5.000 toneladas de alimentos incautados. Además, las organizaciones que arrojen alimentos no comercializados serán sancionadas, para así promover la donación obligatoria.



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